Por Juanita Vélez · 11 de Abril de 2018

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Si el presidente Santos decide extraditar a Jesús Santrich, el mismo que una vez respondió “quizás, quizás, quizás” cuando le preguntaron si pediría perdón, sus víctimas se quedarán esperando aún más para que él cuente lo que hizo. En el sur, llevan esperando más de un año a que él y toda la exguerrilla hagan el primer acto público de perdón.

El silencio de la Farc se hizo más evidente hace unos días, cuando la vocera de víctimas del atentado del club El Nogal, Bertha Lucía Fries, estuvo en Neiva e insistió en medios locales que ‘El Paisa’, que fue el que planeó la bomba en Bogotá y la toma del Edificio Miraflores en Neiva,  debe decir la verdad.

“Sería muy simbólico que ‘El Paisa’ hable. Yo creo en el proceso de paz, pero también creo que tiene que haber verdad”, dijo Fries a La Silla. Pero todo indica que falta mucho para que eso pase.

Los actos, para después de campaña

Aunque por el día de las víctimas la Farc sacó un comunicado diciendo que siguen “cumpliendo con la palabra empeñada” y ponen de ejemplo los actos de perdón que hicieron en Bojayá, Apartadó, Cali, Granada, Magdalena Medio y Bogotá, en el Sur siguen esperando.

 

El año pasado la Farc estuvo buscando a sus víctimas en el Huila para pedirles perdón por medio de la Iglesia Católica, alcaldes locales y líderes sindicales. Pero ese perdón poco a poco se ha ido embolatando.

Se supone que el primer acto público se haría en septiembre del año pasado en Neiva con las víctimas de la toma de Miraflores, las de Rivera y las de Algeciras, entre otras, se aplazó porque la exguerrilla no quería ser la única en bajar la cabeza.

Para el ahora partido, el perdón que ellos pidan debe sumarse al de la Fuerza Pública y el de los paramilitares, bajo el argumento de que todos pusieron muertos en la guerra. Pero lograr que por lo menos el Ejército se pare de igual a igual en una tarima con ellos es bastante improbable.

A ese obstáculo se han ido sumando otros.

El más grande de todos es simbólico. La Farc tiene una conciencia colectiva de la culpa y del perdón. Mientras para muchas de las víctimas lo esencial es que el que pida perdón sea el que planeó el operativo como ‘El Paisa’ en el caso de Miraflores, para la exguerrilla ese y todos los actos que cometieron los hizo la organización en su conjunto y por eso, según ellos, cualquiera puede pedir perdón a nombre de uno de sus miembros.

A eso se suma que como se lo contaron por aparte a La Silla dos fuentes (una de la Farc y otra de la Alcaldía) la exguerrilla estaba prevenida de hacer los encuentros de paz con el anterior director de la oficina de paz de la Alcaldía de Neiva Jorge Andrés Géchem (hijo del exsenador secuestrado Jorge Eduardo Géchem).

“No es que tuvieran una mala relación ni nada, pero sí había temor de hacer el evento estando él a la cabeza porque su papá estaba a punto de lanzarse a la Cámara y la Farc no quería que asociaran sus actos de perdón con eso”, nos dijo una de las fuentes que nos habló bajo la condición de no citarlo. Eso mismo nos lo confirmó por aparte la fuente de la Farc.

Con la renuncia de Géchem hijo en noviembre, entró al cargo Luis Fernando Pacheco, un abogado de la Surcolombiana que ha hecho casi toda su carrera en la academia y no viene de ningún grupo político.

Desde que llegó, Pacheco ha estado en la línea de hacer los actos de perdón hasta después de la campaña presidencial.

“La Farc ha manifestado su interés en hacer los actos, pero no hay que perder de vista que ellos son un partido como cualquier otro y no queremos que los actos se interpreten como eventos políticos”, dijo Pacheco a La Silla.

Por eso mientras pasa la campaña, se han dedicado a buscar a las víctimas, cosa que no ha sido nada fácil.

Las víctimas, resentidas

Según nos contó Pacheco, en estos meses han tratado de ubicar a la mayor cantidad de víctimas, incluyendo a las que menos suenan en medios, para contarles de un posible encuentro con Farc más adelante. Pero varias de ellas están prevenidas o aún no se sienten preparadas para eso.

Por ejemplo, eso pasa con las viudas de los nueve concejales asesinados en Rivera en 2006.

“Han pasado doce años y nosotros apenas estamos recibiendo la atención psicológica que llevamos pidiendo por tanto tiempo para empezar a sanar. En este momento muchas de las víctimas no están preparadas para un perdón de la Farc”, nos dijo Leandro Perdomo, director de la ‘Corporación Continuar’, que es la que crearon las familias de los concejales.

Por su lado, la Farc se concentró en estos últimos meses a hacer campaña, algo que como lo contamos en La Sur, les ha restado credibilidad entre las víctimas, que esperaban que primero pidieran perdón y la política la dejaran para después.

Eso le pasó a Iván Márquez a la salida de una reunión privada con concejales de Neiva. Una señora a quien la exguerrilla le mató a su hermano le reclamó por estar haciendo política en vez de reconocer sus actos.

“Si ellos de pronto hubieran pedido perdón antes de venir a pedir votos, hubieran logrado una mejor votación porque la gente confiaría más en su palabra”, nos dijo Ronald Ramírez, que tenía ocho años cuando las Farc lanzaron una granada hechiza que mató a sus amigos en Algeciras.

Pero en las urnas quedó demostrado que no son el ‘Ejército del pueblo’ que ellos decían ser porque apenas sacaron 52 mil votos.

Además, en la Mesa Departamental de Víctimas del Huila, en la que tienen asiento 23 representantes de víctimas de todo el departamento, tampoco les han sonado estos actos y desde la Alcaldía tampoco han podido trabajar de cerca con la Mesa porque sienten que tienen la camiseta anti-farc puesta.

“A las víctimas no se les puede imponer un acto de perdón. Ellos tienen que construir reconciliación, no subirse en una tarima, decir perdón y listo”, nos dijo Derly Pastrana, la directora de la Mesa y quién, como lo contó La Silla Paisa le hizo campaña de frente acá a la exsenadora liberal Sofía Gaviria, que desde hace años ha estado en contra del punto de víctimas de los Acuerdos de La Habana bajo el argumento de que las víctimas directas de las Farc fueron las que menos tuvieron en cuenta en las negociaciones.

Con todos esos obstáculos de por medio, el plan de la Alcaldía es que cuando la marea de las presidenciales baje, puedan hacer en Neiva un acto como el de Bojayá en Chocó: público, con miembros del Secretariado y en este caso de la Teófilo Forero y de los frentes 17, 25, 13, 66 (que son los que hicieron presencia aquí) y con la participación de la mayor cantidad de víctimas.

Si se logra, para la Farc sería un primer paso no sólo simbólico, sino también político dado que ahora tienen puesta su mirada en las elecciones regionales de 2019. Pero al ser el Huila un departamento tan uribista y con el candidato Iván Duque punteando en las encuestas, falta mucho para que ese perdón llegue.

 

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coronado

11 de Abril

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Mas de las mentiras que dijeron (y se creyeron muchos de) los amigos de la paz. Que fracaso tan rotundo ese acuerdo de paz...

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