Por Eduardo Briceño Florez · 18 de Febrero de 2018

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Desde hace dos años la Campaña Colombiana contra Minas viene haciendo desminado en Algeciras, un municipio en el Huila que como ha contado La Silla Sur,  fue muy golpeado por la guerra. Para eso contrató a cuarenta personas del pueblo, todas con prestaciones sociales, para que ayudaran en la tarea de mapear el territorio y extraer una a una las minas que dejó sembradas la columna móvil Teófilo Forero y el frente segundo de las Farc.

Gracias a eso la Campaña Colombiana se convirtió en el segundo empleador del pueblo después del municipio. El problema es que lo más probable es que este año terminen la tarea y eso significa que estas 40  personas se van a quedar sin trabajo.

Para resolverlo, hace dos meses hicimos un taller entre habitantes de Algeciras, integrantes de la Campaña y un grupo de 24 expertos de La Silla Llena en turismo, mercadeo, gastronomía, desarrollo rural y publicidad se sentaron a pensar qué opciones de trabajo podría haber para estas personas y como aprovechar su entrenamiento y lo que saben para generar desarrollo a la región.

El espacio fue gracias al apoyo de la Fundación Konrad Adenauer y a la moderación de Sanjay Fernandes, de La Red de Innovación.

La idea fue pensar soluciones a corto plazo y que pudieran hacerse desde ahora, durante los diez días libres al mes que tienen las personas de la Campaña. Algunos participantes de la sesión ya viajaron hasta el municipio para ver cual de las cuatro ideas que salieron funciona mejor.

 

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Ruta de Aventura Gastronómica

Como Algeciras es conocida como “la despensa del Huila” porque tiene entre otros cultivos de café, cacao, guayaba, lulo, banano, tomate y maracuyá, la primera idea fue crear una ruta turística que tuviera como eje la gastronomía de la región.

La idea sería que los 40 empleados de la Campaña hagan un mapeo de los productos clave de la región con un chef que pudiera identificar el potencial. Luego de eso, buscar fincas aliadas que estuvieran dispuestas a unirse a la ruta.

Con la ruta armada, se haría un primer viaje de reconocimiento con gente que pudiera aportar su opiniones y críticas. Y a partir de ahí, se comenzaría a comercializar el producto.

Sobre esta idea Rodrigo Atuesta, Catalina Mayorga y Adriana León, participantes del taller y expertos en temas de turismo y mercadeo, ya hicieron una primera visita en Algeciras para evaluar la posibilidad de salir al aire con un producto en este destino.

“La zona sí tiene un potencial grande en temas gastronómicos pero hay una competencia fuerte con otras zonas del país que están mucho mejor preparadas en términos de infraestructura. Pero Algeciras es un laboratorio de paz y esto se vuelve muy atractivo y deja a la infraestructura en un segundo plano”, dice Atuesta.

 
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“Aprejunte”

Esta idea salió a partir del reto de crear formas en las que los campesinos tuvieran como aprender a asociarse mejor y una de las fallas es que a veces no tienen herramientas de comunicación que les permitan saber si por ejemplo uno de ellos tiene parte de una cosecha que le sobra y que puede vender o si alguien tiene un servicio de transporte para sacar los productos, etc.

Pero además que a partir de esas nuevas herramientas, los campesinos pudieran conocerse mejor entre ellos, apoyarse y asociarse en sus diferentes ideas de negocio.

Para eso la idea es que los cuarenta empleados se encarguen de organizar encuentros entre campesinos de diferentes sectores del municipio para entre todos pensar mejores formas de asociarse y ser competitivos.

A partir de esos encuentros, todas las ideas que allí se discutan podrían ser publicadas en la página web del municipio, en carteleras que se peguen en la plaza y en alguna emisora local.

 

 
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El cucharón de oro

Esta idea salió a partir del reto de buscar estrategias para incrementar el aprendizaje, la cultura y el entretenimiento.

Teniendo en cuenta la importancia de la agricultura en la región, el grupo propuso aprovechar los saberes y productos locales como una oportunidad de intercambio y aprendizaje en la comunidad alrededor de la gastronomía, donde no sólo podrían conocer más sobre los productos locales y la región sino también desarrollar proyectos que puedan volverse sostenibles en el tiempo.

Aquí los empleados de la Campaña buscarían a esos talentos gastronómicos para que fueran los protagonistas y maestros de un festival en el que la gente pudiera aprender a cocinar y a disfrutar de los platos locales.

En este evento se premiaría a los mejores platos, al mejor producto agrícola, la mejor carne, etc. para crear un incentivo a toda la cadena productiva y, así, incentivar la asociatividad.

 
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Tienda de intercambio

Este último reto buscaba encontrar ideas para incentivar una economía de trueque o circular en Algeciras.

El grupo pensó en crear una tienda de intercambio en la plaza de Algeciras como un lugar donde las personas intercambiar sus productos sin necesidad de pagar con plata.

Como en el resto de las ideas se esperaría que el liderazgo saliera de los 40 empleados de la Campaña y de sus familiares.

Esta idea implicaría un primer momento de socialización y unos pequeños pilotos entre conocidos. Idealmente, en un segundo momento, se buscaría que este cooperativismo pudiera interesar a almacenes de cadena que estuvieran dispuestos a invertir en proyectos con este carácter. Incluso, se planteó la idea de crear una marca de la región para fomentar productos provenientes de zonas que le están apostando la construcción de paz.

Otras ideas que no fueron profundizadas en el taller como la creación de bibliotecas móviles, expediciones botánicas para mapear la fauna de la región o escuelas de fútbol para educar para la paz las pueden ver en el siguiente documento.

 

 

 

Contexto

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