Por Jineth Prieto · 13 de Marzo de 2018

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En los dos santanderes el domingo se redujo la abstención y 238 mil ciudadanos más salieron a votar. La jornada dejó varias sorpresas. Estas son las 10 conclusiones de lo que pasó en la región.

 

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El voto de opinión del área metropolitana de Bucaramanga hizo moñona

El domingo en Santander tuvo lugar el segundo golpe consecutivo que da la ola de opinión que nació en 2015 en el área metropolitana de Bucaramanga.

Leonidas Gómez, quien hace dos años dio la sorpresa al alcanzar 232 mil votos en la carrera por la Gobernación de Santander, se eligió como Senador con una campaña que también estuvo alejada de las maquinarias.

Su victoria es muy diciente porque no solo ganó la curul, sino porque lo hizo con 84.821 votos que lo convirtieron en el segundo senador del Polo más votado del país, y en el mayoritario de Santander por encima del liberal Miguel Ángel Pinto (84.068 votos) y que el senador de Cambio Richard Aguilar (76 mil votos), quienes movieron fortines para asegurar su elección. 

Como sus votos se concentraron en Bucaramanga (38 mil votos), en Floridablanca (13 mil votos), en Girón (6 mil votos) y en Piedecuesta (8 mil votos), mostró que sigue siendo la cabeza del fenómeno del voto de opinión de esa zona del departamento, que fue -en el caso de la capital- el que puso a Rodolfo Hernández en la Alcaldía.

Con el resultado Leonidas también derrumbó la idea de que la votación que había conseguido en 2015 dependía principalmente a su neutralidad política (en ese entonces prefirió lanzarse por firmas), y cosechó el hecho de que durante dos años no paró de hacer campaña.

Sin embargo, además de Leonidas, el voto de opinión el domingo tuvo ñapa y puso al palo de la jornada.

Fabián Díaz, quien estaba en la lista de Alternativa Santandereana (nació de la unión de los verdes, el Polo y la ASI), logró 19 mil votos, 18 mil de los cuales se concentraron en el área metropolitana.

La victoria de Díaz fue sorpresiva porque no solo pasó por debajo del radar de todos los medios (incluida La Silla), sino que logró quedarse con una de las siete curules de Santander con una campaña que casi en su totalidad fue hecha en redes sociales. 

El resultado le dio para ganarle al exdiputado del Polo, Roberto Schmalbach, quien venía de hacer campaña con Leonidas y una trayectoria de varios años; sino también a Julián Silva, quien era el vocero de Sergio Fajardo en Santander. Ambos tuvieron exposición mediática pero solo alcanzaron 14 mil votos cada uno.

 

 
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El poder de Ramiro Suárez se desinfló

Como había contado La Silla, el condenado exalcalde de Cúcuta, Ramiro Suárez Corzo, tenía el domingo varias apuestas con las que mediría su credibilidad política y su poder. 

La expectativa estaba dada en que movería al menos 50 mil votos utilizando la Alcaldía de Cúcuta, en la que eligió a César Rojas en 2015 y en la que es el poder a la sombra. 

Sus votos debían servir para apalancar dos Cámaras en Cambio Radical (partido al que llegó el año pasado) y tres senados con varios de sus aliados; sin embargo, en todas puso menos de lo que se esperaba.

Por un lado, en la Cámara solo coronó con su candidato Jairo Cristo, quien se quedó con una de las cinco curules de partido.

Aunque Cristo alcanzó 41 mil votos, no todos fueron movidos por la maquinaria de Suárez Corzo. Él tenía una estructura propia que en 2015, cuando intentó llegar a la Alcaldía de la capital de Norte, le alcanzó para poner 8 mil votos.

Además en el lado de Liliana Mora, quien era su otra candidata, solo sumó 13 mil votos, cuando la expectativa era de 25 mil.

En el Senado la derrota fue estruendosa. 

El condenado exalcalde tenía tres compromisos claves distribuidos entre el liberal Andrés Cristo, el conservador Juan Manuel Corzo y la senadora del viejo PIN y esposa de su aliado Luis Alberto ‘el Tuerto’ Gil, Doris Vega. 

Mientras que con los dos primeros, según nos contaron dentro de las mismas campañas, la expectativa era que les moviera entre 15 y 20 mil votos; con la segunda, la idea era que triplicara la votación de 2014  (sacó poco más de 2.700 hace cuatro años) y alcanzara 7 mil votos

Al final Corzo, quien se quemó, mantuvo en Cúcuta los 11 mil votos que había sacado su estructura hace cuatro años; y Andrés Cristo, bajó a la mitad y pasó de tener 35 mil votos en la capital de Norte a 17 mil. 

En las dos campañas contabilizaron que la maquinaria de Ramiro les puso solo entre 3 mil y 4 mil votos, es decir 11 mil menos de los estaban esperando y que en el caso de Corzo le hubieran alcanzado para repetir en el Senado.

A Doris Vega, quien en todo caso se quemó, fue a la que mejor le fue. Cerró con 6.727 votos en Cúcuta.

 
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Fue el ocaso de varios caciques y el surgimiento de otros

En los dos santanderes la principal transformación del poder estuvo en la caída de varios caciques que llevaban más de una década mandando en la región.

Mientras que en Santander se quemaron el senador de Cambio Bernabé Celis, el grupo del parapolítico y dueño del viejo PIN, Luis ‘Alberto’ el Tuerto Gil, y el del exsenador conservador condenado por la yidispolítica Iván Díaz Mateus; en Norte lo hicieron el conservador Juan Manuel Corzo y el senador de La U Manuel Guillermo Mora. 

Todos tienen en común que eran las caras de sus partidos en las dos regiones y que con su derrota, además del relevo en las curules en el Congreso, reacomodaron los pesos dentro del mapa de poder en sus respectivos departamentos, especialmente de cara a las locales del próximo año.

Con la quemada de Bernabé Celis (pasó de 63 mil a 49 mil votos), quien termina saliendo en medio de las denuncias por el manejo político del Sena y el escándalo sobre presunta violencia intrafamiliar, el nuevo jefe de Cambio Radical es el exgobernador Richard Aguilar. 

Con eso, el clan Aguilar, aunque golpeado por los escándalos de corrupción de varios de sus miembros, llega a mandar directamente a un partido con personería jurídica en Santander, algo que en todos los años de existencia no habían logrado.  

En el caso de Manuel Guillermo Mora, a quien no le alcanzó pese a que subió su votación (la pasó de 45  mil a 54 mil votos), el que recibe el poder de La U es el representante Wilmer Carrillo, quien con 66 mil votos y la única curul se vuelve el jefe único del partido.

Para Juan Manuel Corzo, el embate es similar. Su derrota se da luego de que hubiera perdido el dominio en Corponor (se la quitó el exgobernador y hoy senador electo de Cambio Édgar Díaz)  y de que, como contamos arriba, las alianzas locales no le hubieran dado frutos (cerró con 51 mil votos, 4 mil menos de los que sacó en Norte).

Ahora el nuevo jefe local del partido es Juan Carlos García, hijo del viejo cacique conservador Albino García (perdió la investidura en 2004 por tramitar auxilios parlamentarios), quien dio el salto de la Cámara al Senado y alcanzó 73 mil votos. 

En los casos de Díaz Mateus y del Tuerto Gil (el primero terminó afuera por 4 mil votos y al segundo le pegó la desbandada en su partido, que se quedó sin los Aguilar, Fredy Anaya y Alirio Villamizar), no hay relevo porque las listas se quemaron. 

Sin embargo, pierden figuración y su liderazgo político queda en cuidados intensivos.

 
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Fredy Anaya se coronó como el rey de las maquinarias

En los dos santanderes se movieron las maquinarias y estuvieron aceitadas; sin embargo, el representante del viejo PIN en Santander, Fredy Anaya, se coronó como el gran elector a través de esa modalidad.

Como contó La Silla, el controvertido congresista estaba utilizando las maquinarias de la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, la Empresa de Alcantarillado de Santander, Empas, y la empresa de servicios públicos de Santander, Esant.

A través de ellas -de ahí salieron los testigos, las avanzadas, e incluso plata para financiar eventos a través de la compra de bonos- logró que su esposa Nubia López, quien fue la ficha con la que entró al Partido Liberal, alcanzara 70 mil votos, cifra que no tiene precedentes en el departamento para una Cámara.

(Por ejemplo, el candidato del Gobernador Didier Tavera sacó 56 mil votos, y hace cuatro años las Cámaras con maquinarias estuvieron al rededor de los 40 mil votos).

La avanzada que movió fue tan grande, que La Silla no encontró puesto de votación en el que no tuviera gente moviendo el nombre de su esposa y repartiendo publicidad. Además tuvo a la Alcaldía de Floridablanca moviéndole maquinaria. 

Con esa votación Anaya se desquita de los resultados de 2014, año en el que fue el gran quemado del viejo PIN porque aunque alcanzó 36 mil votos por la cifra repartidora no le dio para quedarse con la curul inmediatamente (subió luego de la renuncia de Ricardo Flórez).

También entra pisando fuerte en el liberalismo para las locales de 2019 porque debido a la votación de su esposa gana una voz fuerte a la hora de dar avales, y muestra que aunque el voto de opinión de Bucaramanga elige, las maquinarias aún siguen arrastrando buena parte de los votos.

 
5

El estrene de la Farc no fue bueno en el Catatumbo

De los 52 mil votos que puso la Farc en todo el país con su lista al Senado, solo 2.115 estuvieron en Norte de Santander. 

Su votación llama mucho la atención porque en los 11 municipios del Catatumbo la Farc tuvo dominio mientras fue guerrilla, y porque allí cuenta con la Asociación Campesina del Catatumbo, Ascamcat, que como ha contado La Silla, es su principal base social. 

Eso muestra preliminarmente, que ni la Farc eran tan apreciada como decía en las zonas donde ejerció control armado, y que su base es mucho menos fuerte de lo que proyectaba y de lo que decía ser, además de que como nos contaron cuatro fuentes en el Catatumbo, tampoco no se movió mucho porque no había lista a la Cámara en Norte y las curules de Senado estaban fijas.

El partido político de la desmovilizada guerrilla no ganó en ningún municipio de Norte, en contrapartida, el senador del Polo Alberto Castilla, quien se reeligió, ganó en tres (San Calixto, Hacarí y Teorama) y mantuvo los 5 mil votos que sacó hace cuatro años (solo disminuyó en 500 su caudal).

 
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El Centro Democrático crece en la Cámara, pero con algunos congresistas prestados

En los dos santanderes el Centro Democrático eligió curules en la Cámara; sin embargo, quienes llegaron al poder no son uribistas pura sangres.

En Santander, Óscar Villamizar, hijo del exsenador condenado por el carrusel de las Notarías, Alirio Villamizar, quien alcanzó 37 mil votos, viene del Partido Conservador. 

Como contó La Silla, entró a ese partido luego de que no hubieran cuajado los acuerdos con los azules en Santander. Además se elige en buena parte con el respaldo de las bases del exgobernador Richard Aguilar, quien llegó al Senado con el aval de Cambio.

Por su parte, Edwin Ballesteros, quien por ahora tiene la segunda curul  (la ganó por solo 138 votos y seguramente entrará en disputa con Liliana Botero de Cote), inició en las huestes azules, militó en el viejo PIN, y en los últimos años se acercó a Richard Aguilar.

Ballesteros, al igual que Villamizar, recogió una parte de la votación de ese clan que se dispersó cuando su candidato a la Cámara renunció. 

Ni él, ni el hijo de Alirio Villamizar estuvieron en la creación del Centro Democrático o en su consolidación.

En Norte de Santander, el que entró fue Juan Pablo Celis Vergel, quien ha hecho carrera en los partidos en los que ha estado Àlvaro Uribe, pero es heredero del excongresista Augusto ‘Tuto’ Celis, cuyos orígenes y estructura estuvieron en el liberalismo.

La única que entra con el rótulo de uribista al Congreso de parte de ese departamento es la excandidata a la Gobernación Milla Romero, quien con 26 mil votos, 11 mil de los cuales obtuvo por fuera de Norte, alcanzó el Senado. 

Con esa victoria gana la legitimidad que tenía en entredicho su figura en el partido, fracturado a la mitad debido a las decisiones que había tomado en los últimos años.

 
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Fajardo tiene espacio para crecer y cómo hacerlo

En los dos santanderes solo el 37 por ciento de los votantes no pidieron el tarjetón de las consultas de derecha o izquierda. 

Eso significa que si se guardan las proporciones y el mismo número de votantes se acerca a las urnas a votar la Presidencia en mayo, de entrada el candidato de la coalición de los verdes, el Polo y Compromiso Ciudadano, Sergio Fajardo, tiene espacio para crecer en la región. 

En Santander particularmente tiene el voto de opinión que ha capturado el alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, y el ahora senador del Polo, Leonidas Gómez. 

Este último en particular fue el pegante de esa coalición en ese departamento, por lo que su rol será clave para la cuentas de Fajardo en el oriente del país. 

Igualmente, el candidato presidencial contará con Fabián Díaz, quien se eligió en la Cámara en Santander y quien, como contamos arriba, se eligió a punta de voto opinión. 

Esa figura también le sumará porque los votos del nuevo representante no vienen de la estructura de Gómez, sino que representan una fuerza nueva que es en esencia de Alianza Verde.

En Norte los espacios que cope dependerán en gran parte de las movidas que haga en las siguientes semanas. 

Si bien el Polo eligió Senador a Alberto Castilla, quien es oriundo de ese departamento, las bases de su tendencia, como ha contado La Silla, se sienten más identificadas con Gustavo Petro, quien dentro de ese electorado será su sujeto a vencer en la zona de frontera.

 
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Vargas Lleras se desgastó y no creció tanto como quería

En los dos santanderes Germán Vargas Lleras selló alianzas con clanes cuestionados que le costaron en imagen, para reforzar a Cambio Radical y su candidatura presidencial; sin embargo, aunque al final creció no lo hizo tanto como esperaba. 

En Santander siguió con las cuentas exactamente iguales: una Cámara y un Senado, pese a que la expectativa era que los dos aumentaran en una curul.

La razón obedeció a que el Clan Aguilar desconoció los acuerdos y dejó a la lista a la Cámara sola.  De hecho, una de las sorpresas electorales estuvo en que Ciro Fernández, pese a que bajó de 30 mil a 23 mil votos mantuvo la curul.

En el Senado Vargas tiene a Richard Aguilar, perdió a Bernabé Celis, quien era su mano derecha y su alfil en la región.

En Norte de Santander, fue donde mejor le fue. 

La alianza con el condenador Ramiro Suárez le dio para meter una de las curules a la Cámara que tenía previstas con Jairo Cristo. En el Senado alcanzó la curul con el exgobernador Édgar Díaz.

 
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Se aguó la idea de la súperpoderosa fuerza cristiana, pero sigue siendo un fortín interesante

En 2016 Santander se convirtió en la cuna del movimiento que agrupó a iglesias cristianas y a los católicos más ortodoxos contra la inclusión de los derechos Lgbti en las cartillas escolares y la supuesta ‘ideología de género’ en el Acuerdo de Paz.

La líder más visible de esas banderas en el departamento fue la diputada de La U, Ángela Hernández, y luego se sumó al movimiento el anulado exprocurador y entonces candidato presidencial, Alejandro Ordóñez. 

Al final, aunque defendieron las mismas ideas se quemaron. 

Por un lado, Hernández había lanzado al ruedo a su esposo Jefferson Vega por el Partido Conservador para competir por el Senado, pero al final solo sumó 22 mil votos (para la curul se necesitaban al menos 59 mil). 

En el caso de Santander la diputada demostró que puede endosar respaldos. Vega alcanzó 13 mil de los 15 mil que ella obtuvo en su aspiración a la Asamblea en 2015. 

Su derrota obedece en gran parte a que, como contó La Silla, las iglesias cristianas están divididas y responden a las directrices de muchos sectores con intereses y afinidades políticas diferentes.

Por su parte, el anulado exprocurador Ordóñez, quien es oriundo de Santander, cerró con 48 mil votos en el departamento. 

Ese resultado fue el equivalente al 12,5 por ciento de lo que alcanzó y representó su tercer centro electoral detrás de Bogotá (77 mil votos) y Antioquia (50 mil votos).

La pregunta está en qué pasará con esos votos (384 mil en todo el país), porque, aunque la fuerza de la ultraderecha ya no es tan grande como se creía, aún puede ser decisiva. 

De entrada no es tan claro que esos votos lleguen a la canasta de Iván Duque, principalmente porque los cristianos y los católicos más ortodoxos ven al ahora candidato de la derecha, como la izquierda de esa tendencia.

Así que habrá que ver si se dispersan o si vuelven a sumarle al abstencionismo.

 
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Didier Tavera y William Villamizar refuerzan su poder

Los dos grandes ganadores de la jornada de ayer fueron los gobernadores de Santander, Didier Tavera, y de Norte de Santander, William Villamizar.

Mientras que el primero puso representante a la Cámara -Víctor Ortiz- con la segunda votación liberal (56 mil votos), y Miguel Ángel Pinto, el esposo de su tìa Claudia López, llegó al Senado con 84 mil votos. 

Con eso no solo consolidó su tendencia dentro del liberalismo local, si no que le abonó terreno para convertirse en el jefe del partido en el departamento.

Y es que aunque Jaime Durán y Édgar ‘el Pote’ Gómez, se reeligieron en Senado y Cámara, respectivamente, lo hicieron con una votación más baja que la de su grupo, pese a que contaron con el respaldo de 9 de los 10 concejales liberales de Bucaramanga.

Además el serpismo ya está tan disminuido en Santander, que Horacio José Serpa, el hijo del otrora cacique rojo Horacio Serpa, solo recogió 20 mil votos en el departamento, la mitad de lo que su papá alcanzó hace cuatro años.

En Norte, William Villamizar terminó con su propia casa engallada. 

Por un lado, con la victoria de su ahijado Wilmer Carrillo, quien se coronó como el jefe de La U tras la quemada de Manuel Guillermo Mora, gana un poder que hasta ahora no había tenido para dar avales en 2019.

Por otra parte, con la también victoria del exgobernador y su aliado político Édgar Díaz, quien con 81 mil votos, se coronó como uno de los grandes electores en la región, y llegó al Senado, queda con la puerta abierta en Cambio Radical.

Es decir, a falta de uno, Villamizar tendrá injerencia en dos partidos para las locales de 2019.

 

 

 

 
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Bonus: la polla

Y como lo prometido es deuda, también les traemos los resultados de nuestra polla electoral de Santander y Norte. En el siguiente link. están los detalles.

 

 

 

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