Por Jineth Prieto · 13 de Septiembre de 2017

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Desde hace dos semanas el alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, le dio un viraje a sus relaciones con los políticos de Santander, sacó la banderita blanca en medio de la pelea que ha casado con buena parte de ellos y empezó a tender puentes con miras a tener una comunicación más fluida con los otros poderosos de la región. 

En la suerte de gira reconciliadora que arrancó y que ha pasado por una reunión con la bancada del Congreso y un almuerzo con todo el Concejo en su apartamento, Hernández ha aprovechado para enviar varios mensajes políticos.

Los puentes

Aunque el discurso antipolítico que  llevó a Rodolfo Hernández a convertirse en Alcalde Bucaramanga, también ha sido clave para que a casi dos años de iniciada su administración siga manteniendo sus niveles de popularidad, como lo ha contado La Silla, también ha sido uno de sus principales puntos flacos a la hora de gobernar. 

No solo porque le ha puesto en contra a la mayoría de la clase política local y eso le ha dificultado el camino para gobernar, sino también porque dentro de las rencillas han estado varios poderosos nacionales y eso le ha duplicado el esfuerzo para atraer recursos de Bogotá.

De lejos la relación más problemática de su administración ha sido con el Concejo. 

Desde que inició su mandato se ha trenzado en varias peleas con la oposición  -la integran 12 de los 19-, que le han servido para fracturar cada vez más las relaciones.

Por eso, hasta hace una semana era impensable la posibilidad de que la tensión disminuyera.

Sin embargo, y contra todos los pronósticos políticos, Hernández dio un paso que rebarajó el escenario.

El viernes les envió una carta a los 19 concejales invitándolos a un almuerzo para "intercambiar ideas" sobre la ciudad. 

La invitación fue muy llamativa por tres razones. La primera porque esa era la primera vez que Hernández intentaba romper directamente el hielo con el Concejo, la segunda porque el tono hablaba de que la reunión sería entre "amigos" y en un ambiente de "camaradería", y la tercera porque envió el mensaje de que Rodolfo alzó la bandera de la paz tras casi dos años de constantes enfrentamientos.

El ambiente para que eso sucediera se propició, según le contó a La Silla una fuente de adentro de la Alcaldía, porque además de que necesitaban socializar el presupuesto del próximo año, en las últimas semanas el Concejo le dio vía libre a la mayoría de proyectos de la administración.

"Esto no significa un cambio de actitud frente a lo que el Alcalde ha defendido. Este era el momento para hablar", le dijo a La Silla una fuente de adentro de la Alcaldía.

Del lado del Concejo, la respuesta también causó sorpresas.  

Al almuerzo llegaron 16 de los 19 concejales -solo faltaron y presentaron excusa Cleomedes Bello, Sonia Navas y Pedro Nilson Amaya-, y la mayoría de la discusión giró en torno a la inclusión de proyectos y obras de la ciudad.

Además hubo foto entre Hernández y Wilson Mora, concejal con el que se enfrentó este año y sacó de la gerencia de la Terminal de Transportes de la ciudad por presuntos manejos irregulares.

Así que al final el mensaje fue bidireccional porque, además de que fueron casi todos los corporados, en el ambiente quedó la sensación de que ya no hay tanta resistencia para trabajar bajo las reglas de Hernández: gestionar proyectos y aprobar acuerdos sin burocracia de por medio.

Pero, el acercamiento con el Concejo no es un hecho aislado. 

En las últimas semanas Rodolfo ha demostrado su interés de acortar distancias con más sectores políticos de la ciudad y hace dos semanas invitó a la bancada santandereana a un desayuno en el Club del Comercio. 

Aunque solo tres - Miguel Ángel Pinto, Édgar Gómez (de quien es amigo personal) y Lina Barrera- respondieron a la invitación, al menos hay cinco más -Ciro Fernández, Marcos Díaz, Mauricio Aguilar, Fredy Anaya y Jaime Durán- que no asistieron por agenda y que le han dicho a La Silla que no tendrían problemas en trabajar con Hernández sin participación burocrática a cambio.

Eso de entrada muestra que el Alcalde no tendría tanta resistencia en la bancada, y le funciona no solo para atraer recursos o ganar gobernabilidad (en el caso de los concejales), sino también para sumar apoyo en las peleas regionales que casó desde hace meses pero que no tiene tan fáciles de ganarl estando solo

Los mensajes

Más allá del mensaje político que Rodolfo Hernández envió con las reuniones, hubo otros dos mensajes que estuvieron relacionados con la agenda de los encuentros.

Ambas reuniones tuvieron como eje central la discusión sobre la protección del páramo de Santurbán, el contrato para el tratamiento de las basuras y lo que ha hecho Hernández para sanear las finanzas del municipio.

Las dos primeras son discusiones que viene dando desde hace dos meses en la ciudad y en las que necesita respaldo para dar la pelea.

Seis fuentes, tres concejales de Bucaramanga y los tres congresistas que asistieron a la reunión del Comercio, le dijeron a La Silla que durante los encuentros Hernández se ha encargado de defender la posición de los ambientalistas respecto a la entrada de la Sociedad Minera de Santander, Minesa, a la región.

Como lo ha contado La Silla esa empresa quiere extraer 9 millones de onzas de oro en inmediaciones del páramo, y desde mediados de julio Hernández anunció en la Asamblea de Santander que estaría en contra del proyecto. 

En el caso de los congresistas, ya dos -Gómez y Pinto- le dijeron a Hernández que coincidían con sus preocupaciones, algo que le suma en la pelea por Santurbán.

Además, aunque en el caso de los concejales no ha recogido todas las posiciones, y lo que hizo fue repartir dos páginas con los argumentos de por qué debían oponerse a la llegada de la minera, por lo menos con la bancada minoritaria (de 7 corporados) ya tiene asegurado el respaldo. 

El segundo tema, engloba la disputa por la entrega de un contrato a un privado para que invierta alrededor de 250 millones de dólares en una planta de tratamiento de residuos y la administre por 30 años.

Ese contrato en particular, como lo contó La Silla, se convirtió en el papayazo que le dio Hernández a la oposición para cuestionar su bandera anticorrupción, debido a que lo quiere entregar directamente luego de una fallida licitación. 

Aunque Hernández ha insistido en que todo está en regla, en estos momentos el contrato está parado precisamente por el cruce de cartas con la Procuraduría. 

Aquí Rodolfo ha entrado a explicar los pormenores con los políticos, y si bien eso no implica que todos se sumen a sus argumentos, el que lo escuchen por lo menos le ayuda a calmar la turbulencia. 

El tercer tema ha sido su bandera en lo que lleva de administración, según lo que le explicaron a La Silla, cinco asistentes a las dos reuniones Rodolfo está haciendo un recuento detallado del déficit, explicando lo que ha hecho su administración para cerrarlo y de paso excusando la poca ejecución de su administración. 

Con el Concejo además está conciliando temas de forma en el presupuesto, y eso, a diferencia de lo que sucedió el año pasado, hace que los integre desde el inicio en la discusión, algo que seguramente le servirá cuando el proyecto entre en trámite en octubre.

Así que con los puentes que tendió con concejales y congresistas, si algo queda claro es que Rodolfo Hernández está en plan de reconciliación. Habrá que ver qué tanto logra con la renovada actitud y si se traduce en el apoyo a sus banderas.

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