Por Jineth Prieto · 31 de Agosto de 2017

2261

0

Aunque por varias semanas en el Santander político tomó fuerza la versión de que La U no sacaría lista para competir en las legislativas de 2018, hace dos días se concretó la primera movida local de ese partido con miras a pelear una de las siete curules del departamento en la Cámara.

En una reunión el martes en la noche, los Tamayo, familia que tradicionalmente ha dirigido La U en la región, decidieron entrar en la puja con ficha propia y lanzar al ruedo el nombre  de Diego Tamayo, hijo del exrepresentante Gerardo Tamayo y sobrino del diputado Luis Tulio Tamayo.

El estrene político del nuevo alfil de esa familia llega en momentos en los que el partido está desalineado, con su verdadera fuerza electoral en entredicho y con la imagen desgastada.

La nueva ficha de los Tamayo

Desde 2010, cuando Gerardo Tamayo se eligió como representante a la Cámara por el Partido de La U, se consolidó como el mandamás del partido en Santander.

 

No solo porque se convirtió en el jefe natural al tener la única curul regional en el Congreso, sino porque su crecida política, que inició desde la década de los 80 cuando fue concejal en Gámbita (su municipio natal) la tejió de la mano de su familia.

 A la par de su ascenso político, siempre ha estado Luis Tulio Tamayo, quien actualmente es diputado de Santander, y quien desde inicios de los 90 -cuando entró a la arena electoral- le ha seguido los pasos, y al igual que su hermano fue concejal en Gámbita, luego trasladó su carrera política a Bucaramanga y terminó lanzándose a la Asamblea de Santander.

Lo mismo ha hecho con Diego Tamayo, su hijo. Un abogado de 27 años, que desde que tenía 22 fue elegido Presidente Nacional de Juventudes del Partido y quien actualmente, además de conservar ese cargo, es uno de los codirectores de La U nacional. 

Eso le ha servido a Gerardo para mantener viva su corriente dentro de La U y de paso para seguir vigente políticamente, algo que en otras circunstancias no hubiera sucedido luego de que en las legislativas de 2014 -en su intento por reelegirse en la Cámara- se quemara con 12.550 votos (2.964 menos de los que había sacado en 2010).

“Después de muchas reuniones con todas las personas que hacen parte de la organización e incluso con las directivas de Bogotá, es que tomamos la decisión",  le dijo Diego Tamayo a La Silla. 

La candidatura de Tamayo hijo es llamativa para el grupo por tres razones. La primera porque es joven y eso podría ayudar a oxigenar al partido en Santander, la segunda porque a pesar de su edad sabe de política y ha estado entretelones apoyando candidaturas, y la tercera porque al ser Tamayo refuerza su propia casa política.

“Es un chino que se sabe mover que entiende lo que está pasando y que estando en la dirección nacional se ha acercado a todas las directivas”, le dijo a La Silla una fuente de ese grupo.

Sin embargo, de entrada Diego Tamayo carga con un lastre y es que así como la estrategia de crecer en familia le ha asegurado la permanencia política a su papá, también le ha servido para que La U en Santander no haya podido despegar aún 12 años después de su creación, y eso será algo que tendrá que sortear en el camino.

Los planes

Así como está el panorama hoy en La U en Santander, solo una facción del partido tiene claro que Diego Tamayo aspirará.

La Silla habló con cuatro militantes más que no eran de ese grupo, y todos se enteraron por nuestra llamada. De los cuatro, uno dijo que se alegraba con la decisión y los demás que nada estaba decidido aún más allá de las intenciones que podrían tener los Tamayo de meter una ficha en la lista.

Adicionalmente, todos coincidieron, incluso en el grupo de Tamayo, en que además del nombre de Diego no había alguno más que se estuviera considerando. 

Por ahora, las intenciones de armar la lista están cimentadas en los candidatos que podrían poner senadores con alguna votación en Santander. 

Dos fuentes de adentro del partido, le nombraron a La Silla las intenciones de tres congresistas de otras regiones de armar la lista en el departamento. 

Por un lado, Roy Barreras estaría acercándose a Marcos Cortés, un gamonal de Barbosa que ha militado desde hace varios años en ese partido y que llegó a ser senador cuando en 2009 Gina Parody renunció a La U.

Adicionalmente, están las fichas que pondrían Manuel Guillermo Mora, senador nortesantandereano que en este departamento tiene el respaldo de la familia Alvernia, y la de Jimmy Chamorro, quien con la iglesia de dirige (Cruzada Estudiantil y Profersional) tendría la votación de ese sector asegurada.

Dentro del grupo de los Tamayo calculan que tienen de entrada los mismos 20 mil votos que obtuvo el diputado Luis Tulio Tamayo en las elecciones de 2015, y dicen que con los 30 alcaldes y 160 concejales que eligieron ese mismo año les alcanza y de sobra para alcanzar los 50 mil votos que se necesitarían para obtener la curul.

Sin embargo, no es tan claro que las cuentas les funcionen así porque en 2015 La U estuvo apalancada tras bambalinas por el exgobernador de Santander Richard Aguilar, quien le puso al partido la maquinaria de la administración departamental.

Como ahora Aguilar decidió entrar a Cambio Radical y ese golpe bajo le llegó directamente a La U, que duró un año y medio esperando a que formalizara su entrada al partido y al final se quedó viendo un chispero, la fuerza de esa colectividad está diluida, e incluso hay sectores que creen que más allá de lo que sacó el diputado Tamayo (21 mil), no hay votos para La U en Santander porque en realidad pertenecen a otros sectores.

“Los 200 mil votos de 2015 son Richard, con Holger Díaz (fue su candidato a la Gobernación) y su gente. Eso seguramente va a terminar en Cambio Radical, porque realmente los votos jamás fueron del partido sino de quien los promovía”, le dijo a La Silla una fuente que estuvo con La U en la campaña de 2015.

Además, en todo caso, no hay cálculos estimados de cuántos votos podrían sacar los candidatos que pongan los senadores de afuera para armar la lista de La U para 2018.

La casa está desalineada

A ese escenario se suma un problema de fondo y es que La U local está desunida y desalineada.

Por ejemplo, ni siquiera está claro cómo están organizados los directorios locales y el de Bucaramanga, que era dirigido por el excandidato a la Alcaldía Jhan Carlos Alvernia, desde hace meses no tiene presidente.

Encima no todos los diputados están caminando hacia el mismo lado, y de los tres que se eligieron en 2015 solo Luis Tulio Tamayo está completamente alineado con las directrices de su familia.

Óscar Sanmiguel le dijo a La Silla que quiere que el partido se fortalezca en 2018 y compita con su propia lista a la Cámara. El problema es que él también tiene afinidades políticas con otros sectores que eventualmente podrían desalinearlo.

El diputado es de la cuerda de Richard Aguilar, quien apoyó su candidatura a la Asamblea en 2015, y Aguilar va ir por Cambio Radical al Senado; además, ha tenido acercamientos con Óscar Vilamizar, hijo del exsenador condenado por el ‘carrusel’ de las Notarías Alirio Villamizar, quien quiere lanzarse a la Cámara por el Centro Democrático.

Por otro lado, Ángela Hernández desde el año pasado se convirtió en líder nacional del movimiento ultraconservador Defensa de la Familia y hoy es uno de los alfiles del precandidato presidencial y anulado exprocurador, Alejandro Ordóñez, a quien está ayudando a recoger firmas para lanzarse por un movimiento significativo de ciudadanos.

En el lado de la casa Alvernia, que es la otra tendencia política de La U en Santander, la esperanza de que se la jugaran completamente en las legislativas estaba dada en que Jhan Carlos también estuviera en la lista, pero como su intención es volver a pelear por la Alcaldía en 2019, solo participarán de ladito en la contienda.

Así que aunque La U finalmente despejó las dudas sobre su participación en las legislativas del próximo año y los Tamayo competirán por la curul con ficha de su casa, lo que queda claro es que arrancan en la carrera con el camino cuesta arriba. Algo que se les podría complicar aún más con la desprestigada del partido del Presidente Juan Manuel Santos en todo el país a propósito de los escándalos de corrupción del Ñoño Elías y Musa Besaile.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia