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Por Jineth Prieto · 14 de Marzo de 2018

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El domingo hubo palo electoral en Santander. Edwing Fabián Díaz Plata, un joven de 27 años que durante la campaña pasó debajo del radar de los medios, alcanzó 19 mil votos y se quedó con una de las siete curules del departamento en la Cámara. 

Su victoria no solo le quitó un escaño a las casas políticas tradicionales que históricamente se han repartido esos espacios enfrentando sus maquinarias, sino que lo hizo tras una campaña en la que se gastó solo $12 millones y en la que demostró el poder de las redes sociales en la política.  

El aval

Fabián Díaz entró a última hora a la lista de Alternativa Santandereana, la coalición que armaron en Santander el Polo, los verdes y la ASI para competir por la Cámara.

 

Su llegada obedeció a la renuncia de Sergio Prada Marín, un odontólogo que por varios años ha militado en los verdes en Santander, y que renunció el día en que se vencía el plazo para modificar las inscripciones en la Registraduría. 

Según le dijeron a La Silla dos fuentes del partido, salió porque quería el primer lugar de la lista y le entregaron el cuarto; según nos dijo Prada, fue porque el Secretario del partido impuso la conformación de la lista y le dio el primer lugar a la campaña de Cindy Nuñez, que era la que él gerenciaba.

Cualquiera que haya sido la razón, con el hueco buscaron a Díaz para llenar el cupo. 

Díaz aceptó, según le contó a La Silla, luego de hablar con el presidente del partido Carlos Ramón González.

“Yo tenía dudas porque no me sentía preparado y el esfuerzo para un Congreso es muy grande. Él me dijo que había llegado con poca plata al Congreso y me animó a intentarlo”.

Al cierre de las modificaciones le entregaron el cuarto lugar, que había dejado libre Prada.

La expectativa del partido estaba en que pusiera alrededor de mil votos y empujara a la lista. La de Díaz era alcanzar al menos 2.200 para devolver, con la reposición de votos (la Registraduría paga a los candidatos $5.642 por cada voto válido), los $10 millones que planeaba gastarse en la campaña.

Por eso su éxito sorprendió a todos.

Los inicios y la ola verde

Díaz nació en Piedecuesta en una familia de clase media. Estudió en un colegio público del municipio y para ir a la universidad tuvo que trabajar de día y estudiar de noche. 

Ya terminó materias de administración de empresas en la Universidad Cooperativa de Colombia, y es perito certificado por la Lonja de Propiedad horizontal, así como tecnólogo del Sena en mercado y venta de bienes inmuebles.

Arrancó en el sector de la finca raíz porque después de vender seguros puerta a puerta, consiguió trabajo de vendedor en una inmobiliaria.

Cuando tenía 20 años, fue uno de los jóvenes que surfeó en Santander la ola verde que lideró el hoy senador electo Antanas Mockus cuando fue candidato presidencial.

(En ese mismo movimiento también arrancaron Julián Silva, con quien compitió en la lista de Alternativa Santandereana, y varios de los jóvenes que hicieron parte de Dignidad Santandereana, movimiento con que el que hace dos años el hoy senador electo del Polo, Leonidas Gómez, sacó 232 mil votos y casi llega a la Gobernación de Santander sin maquinarias.)

Estuvo en las multitudinarias marchas de 2011 contra la minería a gran escala en Santurbán que quería hacer la canadiense GreyStar y desde entonces, ha sido un activista en defensa de ese páramo, y también se ha sumado a causas animalistas.

Su debut en la política electoral fue en 2015, cuando fue candidato verde al Concejo de Piedecuesta y, según le dijo a La Silla, se gastó un millón de pesos que le prestó el papá.

Hizo campaña recorriendo el municipio con un girasol gigante que se colgó en la solapa de la camisa, una capa verde y zancos, algo que sabía hacer porque desde los 8 años hace parte de una escuela de artes de Piedecuesta. 

En esas elecciones apoyó al hoy alcalde liberal, Dany Ramírez, quien recibió recibió el respaldo oficial de los verdes, y al entonces candidato a la Gobernación, Leonidas Gómez.

Al cierre de las urnas contabilizó 682 votos y fue la segunda votación de la lista verde, pero se quemó.

Después se volvió contratista de la administración de Ramírez -parte de 2016 y de 2017 estuvo en la oficina de control interno- y a la par siguió haciendo actividades y participando en marchas vestido con el girasol, los zancos y la capa. 

Además, participó en la recolección de firmas para bajarle el sueldo a los congresistas y luego para la consulta anticorrupción de las senadoras verdes Claudia López y Angélica Lozano, con un éxito que mostró su madera de político.

Según los cálculos del partido, solo él puso alrededor de 35 mil firmas.

La campaña y el aliado estratégico

Una fuente que lo supo de primera mano porque estuvo allí, le dijo a La Silla que al tiempo que Díaz  decidió a entrar en la lista a la Cámara, concretó el apoyo que más adelante fue clave para su victoria. 

Cuando empezó a recoger las firmas para bajarle el sueldo a los congresistas, se acercó a los administradores de la página de Facebook Operación Tránsito Bucaramanga, un espacio que se creó en 2012 con la idea de denunciar las irregularidades de la Dirección de Tránsito, pero que con el tiempo se convirtió en el centro de denuncias ciudadanas del área metropolitana.

Ese sitio tiene 170 mil seguidores y cuenta con 40 administradores que todo el tiempo están monitoreando denuncias para publicarlas, y por eso tiene un poder muy grande, que aunque en la mayoría de los casos ha sido utilizado para defender causas, en algunos ocasiones ha sido cuestionado porque ha incitado al matoneo.

Por ejemplo, cuando se movió contra Vanguardia Liberal y pidió que la dejaran de seguir y de comprar el periódico porque firmó un convenio comercial para hacer novenas navideñas con Minesa, la minera árabe que quiere extraer oro en inmediaciones del páramo de Santurbán.

En las elecciones de 2015 esa página terminó impulsando las campañas de Rodolfo Hernández, quien ganó la Alcaldía de Bucaramanga tras dar un golpe de opinión, y de Leonidas Gómez. 

Además, La Silla supo que sus administradores tuvieron la intención de poner candidatos en la lista verde al Concejo de Bucaramanga, pero al final desistieron porque ese partido terminó sumándose a la campaña del liberal Carlos Ibáñez. 

Así que antes de darle el sí a los verdes Díaz les preguntó a los administradores de Operación Tránsito (a quienes ya se había acercado luego de enviar algunas denuncias) si lo apoyarían.

“Desde la campaña de 2015 lo habíamos visto, y pues ya lo conocíamos y sabíamos quién era. Por eso decidimos apoyarlo”, nos dijo uno de los cofundadores de la página que nos pidió no revelar su nombre para mantener el anonimato en redes sociales.

La estrategia estuvo en dejar que él hiciera campaña puerta a puerta durante la mayoría del tiempo, y en los últimos 15 días moverlo en redes sociales y presentarlo como su candidato.

“Esto fue un cálculo completo porque si lo empezábamos a mover desde el inicio los opositores podían salir e inventar cosas y luego harían dudar a la gente”, explicó a La Silla esa misma fuente. “Calculamos todo para llegar al máximo de gente y que lo conocieran”

El éxito fue tanto que, por ejemplo, Díaz disparó en 10 mil el número de seguidores en Facebook.

Además, La Silla supo que en las otras campañas de esa lista hubo alertas que los mismos candidatos desecharon porque creían que el techo de Díaz estaba entre los cinco mil y 10 mil votos aún con ese impulso. 

“Todos creíamos que la competencia era entre Julián Silva y Roberto Schmalbach y que ganaba el segundo por ahí con 30 mil votos”, nos dijo una directiva local del Polo.

La misma percepción la tenían los impulsores de Díaz: “Decíamos que 12 mil votos ya era un gran logro”.

El domingo, Alternativa Santandereana dio dos sorpresas: fue la tercera lista a la Cámara más votada del departamento con 71 mil votos y Fabián Díaz alcanzó 19.953 votos (18 mil de ellos en el área metropolitana de Bucaramanga).

Según las cuentas que nos hicieron Díaz y el cofundador de Operación Tránsito, la campaña costó $12 millones que se fueron principalmente en los costos de transporte, comida y en publicidad de redes sociales.

“5 millones nos dio el partido, mi papá, mi mamá, mi suegro, mi novia y yo el resto. Nuestra idea fue hacer toda la campaña invirtiendo menos de lo que cuesta una valla en la carrera 27 durante los tres meses, que es 15 millones”, explicó Díaz a La Silla. “Con la reposición de votos a todos les vamos a pagar”.

Con la victoria de Díaz y los votos que le aportó la lista, los independientes no solo le quitaron una curul a las maquinarias de Santander y le dieron un triunfo al voto de opinión, sino que inaguraron en el departamento la era de la política a través de las redes sociales.

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