Por Ana León · 13 de Diciembre de 2017

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Mientras el pulso del Centro Democrático en Santander lo ganaron los que querían armar una lista que sumara votos, en Norte la disputa entre las dos tendencias del Centro Democrático no fue superada, y el partido terminó inscribiendo una lista coja.

En Santander, los votos fueron el derrotero

Desde hace meses la puja del Centro Democrático en Santander estuvo marcada por la intención de las directivas locales y los tres diputados del partido de que entraran uribistas pura sangre a las lista para el 2018, versus las aspiraciones de políticos que aunque vienen de casas tradicionales, tienen maquinaria y pueden mover votos.

 

Cuatro nombres en particular encendieron esa pelea.

El primero fue Edwin Ballesteros, exgerente de la Empresa de Servicios Públicos de Santander, Esant, quien viene de hacer política con el exgobernador Richard Aguilar y tiene investigaciones abiertas en la Procuraduría por la represa de Vélez (colapsó 10 después de que empezara a funcionar), y por la remodelación del estadio Alfonso López.

El segundo fue Óscar Villamizar, quien además de que fue candidato a la Cámara por Opción Ciudadana en 2014, es hijo del excongresista condenado por el carrusel de las notarías, Alirio Villamizar.

El tercero fue el de Almenara Barrera, esposa del controvertido exdirector de la Cdmb, Ludwing Arley Anaya, y cuñada del exgobernador condenado por parapolítica Hugo Aguilar.

Y el más polémico fue Ivan Aguilar, quien aunque hizo su carrera al lado del uribismo, en 2015 luego de que el Consejo Nacional Electoral, CNE, lo sacara de la carrera por la Gobernación, desconoció las alianzas del Álvaro Uribe en Santander y se alió con el liberal Didier Tavera.

La discusión sobre si debían entrar o no, dio hasta para que Francisco Santos y José Obdulio Gaviria,  dos pesos pesados del uribismo, se enfrentaran en Santander. El primero defendiendo que los interesados con votos debían tener espacio, y el segundo lo contrario.

Entre los locales, por su lado, se escudaron en que si el partido cumplía con los estándares que había establecido para la entrega de avales: comportamiento ético y social, trayectoria política dentro del partido, liderazgo social, trayectoria laboral y académica y cero cuestionamientos, Ballesteros y Villamizar no alcanzaban a clasificar.

“Aquí ya cumplimos con revisar. Ahora será en Bogotá que definan los nombres”, dijo a La Silla uno de los directivos del uribismo en Santander.

Al final, el derrotero que prevaleció fue el de los votos.

Tanto Villamizar como Ballesteros entraron en la carrera y con ello, además de calentar la puja, le abrieron caminos a dos vertientes dentro del uribismo local.

Por un lado, Villamizar hace que su familia vuelva a acercarse a las toldas uribistas luego de que su papá, Alirio, terminó en la cárcel por recibir una Notaría a cambio de votar la reelección de Uribe Vélez.

Dos fuentes de adentro del uribismo le contaron a La Silla  que de hecho Óscar había dicho en varias reuniones que su entrada a la lista del Centro Democrático era una deuda de Uribe con su familia.

Por otro lado, Ballesteros abre dos puertas. La primera relacionada con el anulado exprocurador Alejandro Ordóñez.

Él ha hecho su precampaña ondeando las mismas banderas del candidato presidencial, y con su presencia asegura que ese sector esté representado.

La segunda tiene que ver con el exgobernador y candidato al Senado de Cambio Radical, Richard Aguilar, quien con Ballesteros asegura que un amigo suyo estará en el uribismo.

De Almenara e Iván Aguilar, aún no es claro si entraran en la lista en el periodo de modificaciones. La primera por el pasado de su esposo, y el segundo porque tras un fallo de la Procuraduría que en primera instancia sancionó por nueve meses a nueve exdiputados y tres diputados de Santander por aprobarle facultades especiales al excontralor de Santander, Argemiro Castro, para reestructurar la Contraloría, se le enredó el cupo.

En todo caso, La Silla supo que mientras se definen (también está circulando el nombre de  Eduard Jaimes, un profesor y ambientalista que aunque no tiene tacha en su hoja de vida, no tiene votos), en caso de que existan cambios entrarán por Elsa Mariño, quien según tres fuentes del partido entró como comodín.

Aquí faltará ver el papel que juegue Leszli Kalli, quien buscará un cupo en el Senado desde Santander con Quintín Herrera, Jaime Clavijo y Carlos Gómez, y quien es una de las que más removió en redes sociales el pasado de sus coequiperos.

En Norte, la lista de última hora

Al igual que en Santander, en Norte habían tres tendencias del Centro Democrático peleándose la conformación de la lista a la Cámara; sin embargo, la disputa giraba en torno a la participación que tendría cada sector en la definición de los cinco cupos.

Por un lado, estaba el poder de Milla Romero, excandidata a la Gobernación, por otro el sector del excongresista liberal Basilio Villamizar y el concejal de Cúcuta, Juan Carlos Capachos, y por último el del exgobernador Miguel Morelli.

El antecedente de la puja venía desde las elecciones de 2015, en las que la mayoría de los avalados fueron de la línea de Romero, y el partido terminó perdiendo en varias plazas en las que tenía cómo ganar.

Desde hace casi dos meses, el partido estaba frenado en medio de la puja de poder porque ninguno quería dar su brazo a torcer bajo las expectativas de que la lista al Senado sería cerrada, y como la mayor fuerza electoral estaba concentrada en ocupar uno de los primeros puestos, la conformación de la lista a la Cámara se frenó.

Si bien, cuando Uribe anunció que la lista iría abierta se decantó la puja y Milla fue la que se quedó con uno de los primeros lugares, Basilio desapareció del escenario, y los demás que estaban en el sonajero, o desistieron de aspirar, o ya estaban matriculados en otro partido.

Eso además pesó en la conformación de la lista a la Cámara, que terminó armándose a última hora.

De los nombres que estaban en la baraja para llenar los cinco cupos de la lista local desde hace semanas solo uno quedó -la excandidata a la Asamblea del Partido Conservador que sacó 4.477 votos Shirley Hernández-, y de los otros cuatro, en su mayoría son candidatos sin mucha fuerza o sin votación probada.

Hernández, entra por la línea de Milla , quien también metió en la lista a Eddy Cecilia Andrade Luna, excandidata al Concejo de Cúcuta por el uribismo que se quemó con 892 votos en 2015.

Por su parte, el exgobernador Morelli se movió directamente con el senador Álvaro Uribe Vélez, se quedó con un cupo, luego de una pelea que hasta el lunes en la tarde se definió.  

El excandidato a la Gobernación conservador, Juan Alcides Santaella, entró como su cuota luego de que su grupo se opusiera a la candidatura de Enmanuelli Caicedo, el exdirector de Control Disciplinario de la administración en Cúcuta de Donamaris Ramírez, quien llegó a la lista por el lobby de Segundo González, un empresario cercano a la línea de Milla.

Como Enmanuelli venía liderando la inscripción de una lista por firmas con el movimiento Hagámos junto con González y no tiene carrera política en el partido, una fuente del grupo de Morelli nos dijo que no lo veían como uribista.

“Él a penas es un muchacho que está comenzando. Será bueno para liderar la lista al Concejo de Cúcuta (en 2019)”, dijo esa fuente.

Sin embargo, Santaella nunca llegó a aceptar la inscripción y aún es incierto si la lista quedó solo de cuatro o aún pueden meter a alguien más en el periodo de modificaciones.

Los otros dos nombres, resultaron no representar propiamente a una de las corrientes del uribismo en Norte.

Ramiro Luna Conde, exsenador y exprencandidato conservador a la Gobernación de Norte, entró a reforzar. Sin embargo, él no es visto como un uribista pura sangre.

En 2015 no acompañó a Milla sino que adhirió a la campaña de William Villamizar  por lo que dos fuentes del partido nos dijeron que es probable que trabaje con candidatos al Senado de otros partidos.  

El otro candidato es Juan Pablo Celis, hijo del excongresista Carlos Augusto ‘Tuto’ Celis.

Aunque él es el más fuerte de la lista porque heredó el fortín electoral de su papá, y fue concejal de Cúcuta por La U en 2011 y candidato a la Cámara por ese partido en 2014 y sacó 19 mil votos, dos fuentes que conocen el proceso de la confección de la lista le dijeron a La Silla que es probable que se retire porque no tendría en la lista otros candidatos que le ayuden a empujarla.

“Él y su grupo político es de los que hace política de la forma tradicional….no se arriesga si no ve oportunidad real”, dijo una de esas fuentes.

Así las cosas el uribismo arranca en los santanderes la campaña legislativa. Sus apuestas están dadas en alcanzar una curul en Norte y las dos que aspiran en Santander.

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