Por Jineth Prieto · 31 de Octubre de 2017

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Tras varios meses de incertidumbre sobre lo que pasaría con la Corporación Panachi, entidad que terminó envuelta en varia denuncias sobre manejos irregulares, finalmente esta semana el gobernador de Santander, Didier Tavera, anunció que la junta de accionistas está de acuerdo en liquidarla y que iniciará con el proceso para que sean dos cajas de compensación las que administren sus activos (Panachi, el Cerro del Santísimo y el Acuaparque del Chicamocha).

Aunque la Gobernación, los directores de las cajas y los socios privados de Corpanachi acordaron no dar declaraciones sobre la nueva operación de los parques hasta que no exista un consenso en las condiciones, La Silla conoció varios detalles de lo que se ha acordado.

Esto es lo que cambia y lo que se mantiene con el modelo al que le apostó Tavera para renovar el turismo.

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En la práctica la intermediación continuará

Una de las banderas de campaña con las que se eligió Didier Tavera, estuvo en que volvería públicos los recursos que estaban ingresando a la Corporación Panachi por la administración del Parque Nacional del Chicamocha, el Cerro del Santísimo y el Acuaparque del Chicamocha, pero la fórmula a la que finalmente le apostará para hacerlo, en el fondo no cambiará el modelo.

Dos fuentes, una de la administración de Tavera y otra de la junta directiva de Corpanachi, le explicaron a La Silla que la idea central es que Comfenalco y Cajasán, las dos cajas de compensación del departamento, creen una nueva empresa para administrar los parques, eso con el fin de garantizar una estructura interna separada de las obligaciones propias de esas entidades.

Esa nueva firma, que debería ser una Sociedad por Acciones Simplificada, SAS, (es más sencilla su creación y la modificación de estatutos), sería manejada en principio, solo por las cajas de compensación y específicamente dirigida a garantizar la idoneidad en el manejo de los parques.

Eso en la práctica lo que implica es que la figura de la intermediación no desaparecerá y que aunque habrá un nuevo actor, en todo caso será un tercero.

Con respecto a Corpanachi (era una organización sin ánimo de lucro), la diferencia sustancial estará en que la nueva empresa, por ser una SAS que a su vez será integrada por cajas de compensación, tendrá una mayor vigilancia y regulación (el mismo régimen de las cajas es muy estricto y está bajo supervisión de la Supersubsidio).

Eso disminuirá el riesgo de que se repitan los manejos irregulares que se destaparon a inicios de este año en la corporación y que dejaron en entredicho la administración de todos los recursos que ingresaron al departamento vía los parques.

Sobre la viabilidad de esa figura hay consenso tanto en los accionistas de la Corporación Panachi -La Fundación Cardiovascular, la Cámara de Comercio de Bucaramanga, la Sociedad de Mejoras Públicas de San Gil y la Gobernación-, como en la cajas de compensación, que han dicho públicamente que les interesa entrar a manejar los parques y que tienen márgen jurídico (ellos tienen que contar con el visto bueno de la Supersubsidio) para hacerlo.

 
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Aún no está clara la letra menuda

La posibilidad de que las cajas entren a administrar los tres parques es atractiva por varias razones.

Además de que tienen experiencia en el manejo de activos turísticos (Cajasan y Comfenalco manejan hoteles y centros recreacionales en varios municipios de Santander), fueron creadas para ese fin, y como tienen amplias bases de datos con todos los afiliado, de entrada amplían el mercado.

Eso último en particular, es clave para los tres parques que estaban bajo el dominio de Corpanachi.

Como contó La Silla, en el Santísimo la mayoría de los comerciantes terminaron cerrando sus negocios porque no eran rentables, y en el Acuaparque del Chicamocha las visitas siempre estuvieron por debajo de lo proyectado; así que con una base de clientes, que además podrán acceder a esos espacios con precios subsidiados, de entrada el panorama se vuelve más favorable. Además, debido a que las cajas de compensación hacen convenios con otras ciudades, se abre la puerta para que el turismo de otras regiones tome impulso.

Sin embargo, aún no se han dado a conocer las condiciones bajo las que las cajas de compensación operarán los parques (si se hará un contrato de operación o de concesión y a cuánto tiempo), o el modelo financiero que regirá el acuerdo, algo que será clave para entender si la modalidad de administración cambió de fondo.

Esos dos factores en particular permitirán definir si las utilidades de los parques y qué porcentaje realmente retornarán al departamento para inversión en proyectos prioritarios (algo que fue una de las promesas de Tavera), o si se quedarán nuevamente en las manos de los terceros que lo operen.

 

 
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El desencuentro entre los cacaos y la Gobernación

Como suele suceder, entre los públicos y los privados en Santander no hay mucha confianza.

En el caso de la Corporación Panachi, la repartición accionaria está así: tres son privados (la Fundación Cardiovascular, la Cámara de Comercio de Bucaramanga y la Sociedad de Mejoras Públicas de San Gil), y uno es público y mayoritario (la Gobernación de Santander).

Aunque desde la creación de la corporación, los públicos y privados coexistieron sin mayores traumatismos, las relaciones quedaron en cuidados intensivos una vez se conocieron los detalles de los manejos irregulares a los que fueron sometidos los parques (los privados dijeron que jamás les dieron a conocer toda la información de la corporación).

Una fuente de adentro de la junta directiva de Corpanachi le contó a La Silla que desde que Tavera arrancó con la idea de liquidar esa entidad (su idea inicial era reformarla), se han sentido presionados para hacerlo porque mientras la Gobernación quiere hacerlo cuanto antes, los privados se niegan a acabarla hasta que no queden claras las fuentes de ingresos con las que se pagarán las deudas.

Eso debido a qué hay entre los $2 mil y $3 mil millones que tienen que ver con deudas a proveedores que no se han cancelado, y además está el pasivo que generará la liquidación de todo el personal una vez la corporación deje de existir.

La propuesta de los empresarios es que con el margen de utilidad que dejarán los parques en la temporada que arranca en noviembre y finaliza en enero, se garantice el pago de esos pasivos para dejar completamente saneada la corporación.

Adicionalmente, La Silla supo que los empresarios no firmarán la liquidación de Corpanachi hasta que no esté formalizado que solo serán las cajas de compensación las que asumirán el manejo de los parques y que lo harán al menos por 10 años.

Una fuente que lo supo de primera mano le dijo a La Silla que en ese sector hay preocupación por la posibilidad de que desde la Gobernación abran la puerta para que las cajas solo estén transitoriamente (algo que inicialmente fue contemplado por el departamento) y posteriormente le den cabida a un tercero sin idoneidad y con intereses privados.

“Si eso no queda claro, no habrá consenso para liquidar”, dijo a La Silla esa fuente.

 

 
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El Idesan, el gran beneficiado

Además de las deudas a proveedores, en estos momentos la Corporación Panachi tiene obligaciones en los bancos por $9 mil millones.

Desde junio la administración de Tavera le cedió al Instituto Financiero de Desarrollo de Santander, Idesan, que es el banco de la Gobernación, la propiedad de todos los parques para que esa entidad asuma los compromisos ante los bancos.

Esa jugada pega en dos bandas porque además de que con la cesión se resuelve el problema del doliente de las deudas y el vocero ante los bancos, el departamento le aumentará el patrimonio al Idesan en $160 mil millones (lo que cuestan los tres parques).

Tal y como está planteado el salvamento, el Idesan asume los $9 mil millones de deudas con la banca y los paga con un porcentaje (aún se desconoce cuál) de las utilidades de los parques, algo que libera a la corporación y a sus socios de esa obligación financiera, y de paso deja saneados a los parques para que las cajas de compensación puedan operarlos sin heredar pasivos.

Por su lado, teniendo los parques de respaldo dentro de sus activos, el Idesan no solo se refuerza (tendrá respaldo para adquirir mayores préstamos en la banca y de paso liquidez para seguir creciendo como banco de segundo piso), sino que aumenta sus posibilidades de convertirse en una entidad reconocida por la Superfinanciera, una de las metas de la administración de Tavera.

 

 
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El ‘holding del turismo’, empantanado

Cuando el Gobierno de Tavera arrancó con la tarea de cambiarle la cara al turismo regional, dijo que una de sus metas era la creación de un gran holding de turismo que serviría para enlazar los parques que maneja Corpanachi, con atractivos turísticos locales como el Centro de Convenciones de Neomundo, el Teatro Santander, el Centro Cultural del Oriente y Acualago.

Dado que la solución a la que le metió fuerza, está con las cajas de compensación, la posibilidad de alinear todos los proyectos turísticos, algo que incluso se planteó con el sector empresarial (inicialmente se habló de trabajar en alianza con Invest In Santander, un programa de la Cámara de Comercio), por ahora queda en saco roto.

Eso vuelve a desintegrar la política turística en el departamento, algo a lo que diferentes sectores le están apostando, pero que se ha quedado rezagado porque no hay un vara que ponga el norte en la región.

 

CONTEXTO

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