Por Jineth Prieto · 04 de Julio de 2018

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El nombre del director de la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental, Corponor, Gregorio ‘Goyo’ Angarita Lamk, fue uno de los que más rápido se metió en el sonajero para el próximo año, pero justo cuando arranca la previa de la campaña local su futuro se enredó. 

 

Pese a que la casa del exgobernador y senador electo de Cambio Radical, Édgar Díaz, salió dentro de las ganadoras porque puso congresista y lo hizo con la principal votación del departamento, y eso en principio le abría el camino a Angarita para consolidar su aspiración a la Gobernación de Norte, su nombre empezó a naufragar por dos razones. 

La primera porque en la campaña al Congreso Díaz se distanció del gobernador William Villamizar y sin esa fuerza burocrática puso en entredicho uno de sus músculos electorales para buscar el primer cargo del departamento con alguien solo de su cuerda.

Y la segunda porque a la par de la distanciada con Villamizar, Díaz selló una alianza con el grupo del representante liberal Alejandro Carlos Chacón y también planea seguir cerrando tratos con otros grupos, y en esa medida su nombre -que es visto como parte de una sola casa política- no representaría una candidatura que pueda unir a varias vertientes.

Aún así, ese panorama le empezó a abrir el camino por otro lado.

Dos políticos bien dateados le dijeron a La Silla que tras la segunda vuelta presidencial, Angarita habló con el condenado exalcalde de Cúcuta Ramiro Suárez Corzo y el gobernador de Norte, William Villamizar para mirar sus posibilidades. 

Esas dos fuentes coincidieron en decirnos que ese sector le ofreció una potencial candidatura a la Alcaldía de Cúcuta, porque -a diferencia de lo que le pasa a Díaz con Chacón o con otros potenciales aliados- su nombre les serviría como puente para llegar a un eventual acuerdo. 

Sobre todo, porque aunque tanto Villamizar como Suárez quedaron debilitados tras las legislativas debido a que no cumplieron todos sus compromisos y sacrificaron a varios de sus aliados en el camino, al manejar a las dos entidades públicas más importantes del departamento tienen cómo valorizarse en la puja y para hacerlo están barajando varias opciones.

Sobre esa posibilidad hay dos versiones en el grupo de Díaz. 

Dos fuentes allegadas al grupo de Ramiro Suárez, nos dijeron que esa posibilidad no le sería indiferente a Díaz porque, en palabras de uno de ellos, “él no acostumbra a poner todos los huevos en una misma canasta y cuando se contempla a Angarita se le abren puertas a él”. 

Eso tiene sentido en la medida en que tener a Angarita sonando en varios lados le mantendría a Díaz la baraja abierta y dependiendo de cómo se decante el panorama le daría posibilidades de vender su nombre en eventuales alianzas.

La otra versión nos la dio una fuente de adentro del grupo de Díaz, que nos dijo que en caso de que Angarita llegara a lanzarse sería poco probable que mantuviera el apoyo del senador electo y de su grupo en general porque por ahora la idea es mantener ese fortín, entre otras, por la burocracia que representa y porque maneja un presupuesto anual de al rededor de $30 mil millones

“Esa idea se la están metiendo a Gregorio personas que quieren quitarle ese cargo”, dijo a La Silla esa fuente. “Que pasen otros cuatro años es un tiempo prudencial para lanzarse”.

En efecto, La Silla supo que hace al menos dos meses Díaz sí le había sugerido a Angarita que se mantuviera en la CAR y que de hecho considerara buscar otro periodo, pero eso -en todo caso- no invalidaba su potencial apoyo a una eventual candidatura suya en 2019.

Así que Angarita arranca en la carrera como un comodín para varios grupos políticos y sin el apoyo decidido de su padrino político, quien en los meses que vienen empezara a mover fichas para consolidar su poder. 

En octubre, cuando se le acaba el plazo para renunciar, se sabrá si su potencial aspiración despega o si naufraga antes de zarpar.  

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