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Por Sara Ruiz · 30 de Enero de 2018

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Este mes van dos puentes en los titulares de prensa. El primero, el de Chirajara, porque se desplomó y se llevó nueve vidas. El segundo, el de Irra en la vía Medellín-Manizales, porque su concesionaria lo cerró por la alta probabilidad de que corriera con la misma suerte, justo días después de la tragedia.

Esa decisión, que tomó por sorpresa a los empresarios caldenses, previene un potencial desastre y evita líos para la Agencia Nacional de Infraestructura y la Concesionaria Pacífico 3, desde hace tres años encargada de construir y mantener 142 kilómetros de vía que conecta Medellín con Manizales y que ha hecho monitoreos permanentes al puente, pues ya la concesión había advertido que el puente estaba en deterioro progresivo.

Aunque desde hace meses se sabía de la fragilidad del puente, Pacífico 3 decidió cerrarlo cinco días después de la tragedia de Chirajara, lo que ha llamado la atención entre dos fuentes que conocen directamente el contrato porque parecería que la decisión se podría haber tomado antes, con menos afán y menos costos para Caldas.

“¿Por qué ahora? Porque le llegó el día”, le dijo a La Silla Paisa Bruno Seidel, el gerente de Pacífico 3, negando cualquier conexión entre la decisión y la tragedia de Chirajara.

Seidel explica que estudios que estaba haciéndole la concesionaria determinaron, el 20 de enero, que solo aguantaba su propio peso. Le avisaron a la gente ese día que dos días después lo cerrarían por seis meses, mientras lo reparaban. Y así empezó el calvario para los 4.500 carros que en promedio lo usaban cada día, y para todas las empresas y familias que necesitan ese tráfico.

Ahora la ANI y la concesionaria se pusieron de acuerdo en abrir el paso restringido en un mes, pero eso no soluciona del todo el problema de los que transitan por ahí.

Y es que la ruta alterna para los carros de más de 16 toneladas implica ir la troncal de Occidente, que conecta Medellín y Manizales por el camino más largo vía Anserma-Riosucio, y que implica unas doce horas más de camino por la distancia y la congestión.

Eso lleva a que las empresas con camiones de carga pesada estarían perdiendo hasta 100 millones de pesos mensuales, le dijo a La Silla Darío Gómez, el presidente del Comité Intergremial de Caldas; y los fletes de las empresas transportadoras para ese trayecto están subiendo entre un 30 y un 40 por ciento según Natalia Yepes, representante de la Andi en ese departamento.

Aunque hay dos alternativas más, cada una un puente con complicaciones parecidas a las de Irra, uno atravesando el Cauca en La Merced, que cerró la Gobernación la semana pasada para empezar a repararlo, y otro sobre el río Tapias en Filadelfia, que solo pueden atravesar carros livianos.

Si bien la crisis no ha estallado en Antioquia como en Caldas, el gerente de la Andi en el departamento, Juan Camilo Quintero, le dijo a La Silla que sí prende alarmas.

“Aunque el cierre todavía no tiene un impacto sustancial, la preocupación de nosotros es realmente cómo están los puentes en el país. Se cae el puente de Chirajara hace 15 días, luego dicen que Irra está a punto de desplomarse porque solo puede cargar con su propio peso ¿Cuándo vamos a mandar a hacer una auditoría para saber cuántos puentes están en mal estado en Colombia?”, dijo.

Quién es el responsable

El viernes pasado se reunieron en Manizales la gerencia departamental de la Andi en Caldas, un delegado del Comité Intergremial de Caldas, la concesionaria Pacífico Tres y la Gobernación para hablar de por qué se cerró el puente.

Según dos fuentes que estuvieron presentes, Seidel dijo que la solución era repotenciar (reparar) el puente, aunque a su juicio eso no estaba dentro del contrato con la ANI.

Lo que sí está en el contrato es construir un puente nuevo para reemplazarlo, una obra que apenas va en cimientos y está proyectada para entregar en el primer semestre de 2019. Es decir, falta más de un año para que haya una solución definitiva, algo en lo que están de acuerdo Pacífico 3 y la ANI.

Pero, según dos fuentes que estuvieron allí, en la reunión quedó claro que no están de acuerdo en quién es responsable de que hayan tenido que cerrar el puente, ni de pagar por la reparación.

Resulta que el contrato, firmado en septiembre de 2014, dice que la concesionaria es la encargada del mantenimiento de un tramo de 14 kilómetros que incluye el puente. Y, para Seidel, arreglar un puente va más allá de hacerle mantenimiento a una vía.

Por su parte, Dimitri Zaninovich, director de la ANI, dice que como Pacífico 3 tiene concesionada la vía hace más de 3 años y conocía los problemas del puente, el problema es de ella.

Para Seidel, el puente es acto de responsabilidad a pesar de que no les corresponde asumirlo. “La decisión fue: repotenciemos con plata de nosotros, con manejo de nosotros, y luego resolvemos”. La idea es asumir el costo de los 6 mil millones de pesos que vale el arreglo, y luego definir con la ANI quién tiene la culpa.

Es decir, vendrá una discusión para ver quién paga ese costo, algo que es relativamente usual cuando hay imprevistos en contratos de este tipo.

Seidel le dijo a La Silla que la ANI conoce todos los monitoreos que la concesionaria le venía haciendo al puente desde finales de 2014 y que desde antes de que les entregaran la vía, el Invías había advertido que el puente estaba en riesgo. Por eso, a su juicio, la ANI no puede decir que es un problema del concesionario.

Explicó que la decisión no fue repentina. “Teníamos los estudios, los veníamos analizando y habíamos manifestado a finales del año que había una restricción del puente que permitía el paso de un solo vehículo pesado a la vez”, dice.

A pesar de esos pasos previos, la noticia tomó por sorpresa a los empresarios y gremios de Caldas y ahora los tiene en incertidumbre.

Y no es fácil que se reabra totalmente: aunque la ANI y la Gobernación de Caldas están buscando alternativas como abrirlo con restricciones mientras se arregla, como Pacífico 3 lo cerró, si lo abren y algo pasa sería bajo su responsabilidad.

Y, después de Chirajara, las alarmas están encendidas, por lo que seguramente se vienen unos seis meses de pérdidas y trancones entre Manizales y Medellín.

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