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Por Laura Soto · 08 de Febrero de 2018

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Desde ayer el candidato presidencial de la Farc, Rodrigo Londoño está en el Valle y, al igual que en otras partes del país, fue recibido con rechiflas, huevos y piedras. A este amargo inicio de campaña en el Pacífico se le suman las amenazas a su Partido por parte del Clan del Golfo de destruir las sedes en tres departamentos; el robo a su sede en Quibdó y el asesinato de tres exguerrilleros en un resguardo indígena de Nariño a manos del ELN.

Por lo que acá los candidatos de la guerrilla sin armas no solo enfrentan la rechifla de víctimas y opositores, sino la amenaza de los grupos armados en la zona más propensa a reciclar la violencia luego de la firma del Acuerdo de Paz.

El peligro es tal que La Silla supo que anoche se reunieron Iván Márquez y Pablo Catatumbo en la Vicepresidencia y le pidieron al Gobierno reforzar la seguridad de las sedes del Partido pues ellos creen que los esquemas de seguridad que tienen actualmente son insuficientes.

Las rechiflas

Como pasó en Armenia el viernes Timochenko fue recibido con protestas en Cali. Alrededor de cien personas se agolparon afuera de la Corporación de Periodistas en el centro de la ciudad, donde el candidato tenía programada una rueda de prensa en horas de la mañana. Los manifestantes le gritaron que era un “asesino” y le exigieron “que responda por los militares asesinados”. En Yumbo en la tarde un grupo mucho más grande lo recibió con piedras y tuvo que cancelar su evento público (como le pasó a Iván Márquez en Caquetá).

 

Entre las personas que incitaban a los gritos se encontraban alrededor de diez militantes del Centro Democrático que estaban vestidos de negro, además del candidato a la Cámara Juan José Malvehy (ex asesor del ex candidato presidencial Oscar Iván Zuluaga) y Gustavo Muñoz Roa, condenado por falso testimonio en contra de dos senadores liberales.

Aunque Malvehy nos dijo que él no convocó la protesta y que llegó de casualidad porque se encontraba haciendo campaña en San Andresito, a pocos metros del lugar, su presencia, con megáfono en mano que asegura un seguidor se lo compró en el momento, reforzó la idea entre los militantes del partido Farc de que detrás de esas protestas está el uribismo, según nos lo dijeron dos integrantes del partido que que estaban en el evento.

Pero más allá de estas manifestaciones en su contra que incluso las mismas Farc nos dijeron que eran “normales” y que ya preveían que iban a suceder, la exguerrilla en el Pacífico está expuesta a riesgos que van más allá de la protesta en contra de Londoño.

Sitios vedados

En otras zonas del Pacífico, como Nariño, la Farc tendría vedada la entrada para hacer política abiertamente porque correrían peligro, debido a las amenazas del ELN y bacrim. Así se lo dijo a La Silla Pacífico un miembro de la Defensoría del Pueblo que trabaja en esta zona.

La fuente, que no puede hablar en micrófono porque no está autorizado pero lo sabe de primera mano, nos dijo que detrás de las amenazas en al menos 13 municipios de Nariño estarían el Frente Oliver Sinisterra comandadas por alias Guachu y las de las Guerrillas Unidas del Pacífico, que operan en la zona costera del departamento.

Algunos de esos municipios son Tumaco, Mosquera, La Tola, El Charco,  Túquerres, Ricaurte, Mallama, Samaniego, Santacruz, Magüí Payán y Barbacoas.

Circulan allá panfletos de las disidencias que amenazan de muerte a algunos de los integrantes de la Farc y según la fuente de la Defensoría, el ELN también prohibió que integrantes del Partido y exmiembros de la guerrilla se muevan en estos municipios en donde hoy los elenos tienen presencia y antes eran retaguardia de los frentes 29 de las Farc, Mariscal Sucre y Daniel Aldana.

Precisamente en Santacruz, uno de los municipios vedados, la Fiscalía confirmó a inicios de semana que el frente de guerra Comuneros del Sur del ELN asesinó a tres exmiembros de la Farc que estaban en proceso de reincorporación y días después habrían desplazado a la familia de uno de ellos.

Una de las hipótesis que maneja la Fiscalía es que los asesinatos estarían relacionados por problemas de cultivos ilícitos.

A esto se suman las amenazas del 16 de enero del Clan del Golfo de destruir las sedes del partido Farc en Cauca, Valle y Nariño y de llevarse vivos a los integrantes para luego desaparecerlos y el robo a la sede del Partido el 24 de enero en Quibdó.  

Para el analista político y columnista de La Silla Vacía, Héctor Riveros, estos asesinatos y amenazas se deben a un reordenamiento territorial propio del fin de una guerra de más de cincuenta años. Una “etapa de transición” del posconflicto.

Ante ese escenario y con los riesgos la apuesta de la guerrilla para tener una votación importante en las elecciones de marzo en la región es apuntarle a la base social.

La búsqueda de votos

En el Pacífico, la Farc le está apostando a recuperar y fortalecer esas viejas relaciones con organizaciones sociales con las que alguna vez tuvieron contacto, pero sobre todo a darse a conocer a nuevos grupos que tienen afinidad ideológica con ellos, como los sindicatos y grupos de mujeres, deportistas y trabajadores de los estratos uno, dos y tres con los que hicieron trabajo social alguna vez a través de sus milicianos.  

”No nos lanzamos para ganar sino para medirnos”

Yuliana Sucre, partido Farc

Así nos lo dijo Marco Calarcá, la cabeza de lista de la Farc en Valle (una de las posibles cinco curules que tengan en Cámara), que dice se enfocará en hacer reuniones con no más de 20 personas “para que nos oigamos y resolvamos muchas dudas y desinformaciones que la gente tiene de nosotros”.

En Nariño, por ejemplo, Yuliana Sucre, que perteneció al Frente Mariscal Sucre y coordina la parte política en ocho municipios de la costa Pacífica, nos dijo que a pesar de la inseguridad y los riesgos están haciendo campaña y pedagogía de los Acuerdos de Paz con los líderes de organizaciones como la Asociación Porvenir Campesina (que agrupa 45 veredas de Tumaco) y La Asociación de Trabajadores Campesinos de Nariño, Astracan, con presencia en varios municipios de la Costa Pacífica, a través de sus comunas.

Las comunas son grupos de personas, lideradas por excombatientes pero también de civiles, de entre 5 y 15 personas que tienen como tarea convocar a más gente para apoyar los candidatos al Senado allá (no tienen candidatos a la Cámara por Nariño) y a Timochenko, y difundir las banderas del Partido, así como los Acuerdos de Paz.  

“Nosotros no nos lanzamos para ganar, sino para medirnos y saber qué tanta fuerza tenemos y apoyo de la gente”, nos dijo Yuliana.

En Cali, la candidata a la Cámara María Edith Patiño, líder social que hizo parte de las milicias farianas hace más de quince años, está haciendo campaña con mujeres cabeza de hogar a las que las Farc, según nos dijo, les regalaba máquinas de coser para que pudieran trabajar; acercarse a los líderes de Aguablanca y Siloé (dos de los sectores más pobres de la ciudad), además de contar con el apoyo de parte de los afiliados al sindicato de la empresa de servicios públicos, Emcali, uno de los más antiguos de Cali.

De hecho, Timochenko ayer también visitó el barrio Marroquin en el Distrito de Aguablanca donde al contrario que en sus otros eventos fue recibido con aplausos.

Otra de las formas de hacer política, según nos dijo Alvaro Guasa, hoy candidato a la Cámara del Valle, mejor conocido como Kunta Kinte y uno de los fundadores del Bloque Oriental (que operaba en Meta, Caquetá, Vichada y Arauca) ha sido acercarse a los consejos comunitarios con los que históricamente se han relacionado para trabajar con ellos.

“Nosotros no llegamos a proponer, sino a trabajar y organizar con la comunidad los proyectos que ellos necesiten”, explicó. “Si necesitan una cancha de fútbol o hacer campeonatos nosotros les ayudamos a organizarse y los hacemos”.  

Aunque no nos quiso decir nombres de los consejos comunitarios que según él los apoyan, nos dijo que tiene apoyo en el norte del Cauca y Buenaventura.

Aún así, La Silla habló con integrantes de la Coccam Valle y con Asominuma, la organización de campesinos cocaleros de Tumaco que históricamente ha tenido contacto con las Farc y nos confirmaron, por aparte, que no están haciendo política con la Farc y que están enfocados en el trabajo de sus organizaciones.

En el Pacífico, a la Farc como Partido le queda todavía camino para cumplir su objetivo de llegar a las bases sociales, claves para el proyecto que más les importa que será las regionales del 2019, donde la nueva colectividad espera tener más presencia.

Y lo tendrá que hacer en medio de la intimidación de los grupos que ahora ocupan los lugares que antes ellos controlaban con las armas.

Comentarios (1)

DIDUNDI

08 de Febrero

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En el listado faltan los 'personajes grises'.

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