Por Tatiana Duque | Laura Soto · 16 de Junio de 2018

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A un día de conocer quién será el nuevo Presidente, el impacto de la reacomodación de poderes en la región no será menor. Factores nacionales que aterrizan acá serán claves como la forma de afrontar el desafío de la seguridad, la reacomodada de las maquinarias y el factor de las regionales de 2019 a menos de año y medio.

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El Pacífico como bastión de Petro

Sea cuál sea el resultado de mañana, Gustavo Petro ya tiene una victoria en el Pacífico, lugar donde nunca había hecho campaña y esa victoria le permitirá tener un bastión político clave para capitalizarse.

Petro logró en esta campaña consolidar a un grupo social que le sirvió para las victorias en tres departamentos de la región (excepto Valle), casi doblando a Duque en Nariño, Cauca y Chocó, en primera vuelta donde tiene de su lado a movimientos sociales indígenas, afro, campesinos y universitarios que, el año pasado paralizaron la región en varias ocasiones.

Además, tiene de su lado al movimiento del paro cívico de Buenaventura, lo que refleja el empoderamiento de los grupos sociales silenciados por el conflicto o la clase política durante años.

Esto le puede servir de acá en adelante, independientemente de lo que ocurra con su futuro político.

Si se convierte en Presidente, seguramente Petro intentaría apalancarse en la capacidad de movilización y presión de estos grupos (el año pasado hicieron 3 paros en la región obligando al Estado a poner atención y buscar soluciones con cronograma en mano).

Si no gana y llega al Senado, será la principal fuerza de oposición al uribismo y el movimiento social será clave para que esa oposición no se quede solamente en el Congreso, y sirva de contrapeso en un eventual gobierno de Iván Duque, como dijo Juan Pablo Milanese en su videocolumna de la semana pasada.

 
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El futuro de la consulta previa

Por ser una herramienta clave para el desarrollo de la región y que incumbe a casi el 70 por ciento de la población de los cuatro departamentos, las decisiones del próximo presidente entorno a la consulta previa son clave. Y tanto Petro como Duque tienen visiones completamente diferentes que reflejan la forma en la que conciben el papel del Estado.

Mientras Duque propone una reglamentación, Petro quiere fortalecer los mecanismos de participación ciudadana. Ambos caminos inciden directamente en el desarrollo de la región.

Por ejemplo, para avanzar en la construcción de las vías que conectan a Orinoquía con el Pacífico, además de continuar con el Complejo de Actividades de Buenaventura (Caeb), el Estado debe consultar a las comunidades a las que impactan los proyectos o pasan directamente por ahí.

Si gana Duque y hay una reglamentación, los procesos consultivos puede que sean más expeditos, pero llegar a una ley tomaría más tiempo del que podrían esperar los proyectos, sin contar con la resistencia de poderosas organizaciones, como el Proceso de Comunidades Negras, con incidencia en Cauca y Buenaventura, para oponerse a la reglamentación.

Y mientras Petro tendría el apoyo de estas comunidades, también tendría que tender puentes con la clase empresarial para no perder lo ya invertido.

 
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La consolidación del aterrizaje de los acuerdos

Dado que los enfoques sobre la concepción de los Acuerdos y su implementación entre Duque y Petro son tan diferentes, sus decisiones como presidentes tendrán repercusiones que se sentirán en el Pacífico, la región del país donde la violencia se reencauchó y hay laboratorios del posconflicto, como Tumaco.

Además, acá están cuatro de los 16 Planes de desarrollo con enfoque territorial (Pdet) que sirven para planear con los habitantes proyectos productivos; está el porcentaje más alto de coca sembrada con el 39 por ciento y al menos ocho grupos de disidencias, más presencia del ELN, AGC y EPL.  

Por ejemplo para dos analistas del conflicto del Pacífico, la implementación de los Acuerdos es clave para combatir la violencia y la inseguridad de la región porque éstos plantean justamente unas reformas estructurales, como el punto de reforma rural (que se no se reglamentó en el Congreso), para distribuir y aclarar la propiedad de la tierra, un punto en el que tanto Duque como Petro difieren tangencialmente.

Así, un discurso como el de Duque en el que ha privilegiado la mano dura tendría consecuencias en el orden público diferentes a que si se implementa unas reformas estructurales y desde abajo como las que propone Petro, que podría demorarse más de cuatro años en ver sus resultados.

Por el lado de los cultivos de uso ilícito la propuesta de volver a la fumigación área podría crear un conflicto adicional con las comunidades como ha ocurrido en Tumaco en caso de que se haga en sitios donde los campesinos ya han firmado Acuerdos de sustitución.

En el caso de Petro que pretende profundizar más la participación de las comunidades en los Pnis enriquecería las discusiones sobre el desarrollo desde la base, pero esto demoraría más los proyectos de los Pnis o incluso habría el riesgo de llegar a una parálisis.

En ambos casos, para hacer posible el desarrollo de una región eso va de la mano con garantizar carreteras, servicios públicos, e inversión que son otro reto adicional.

 
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El delineamiento de la pelea por Cali en 2019

Dependiendo de cómo sean los resultados de mañana se consolidarán las primeras fuerzas que pelearán por la Alcaldía de Cali el próximo año, un punto particularmente importante, toda vez que es la capital que más potencial de votantes tiene (883 mil personas votaron en primera vuelta de un millón 600 potenciales) y que además representan la mitad de la votación en el Valle, principal fortín electoral de la región.

Dependiendo de la crecida en votación que puedan tener Duque (que ganó en el Sur) y Petro (que conquistó con corta ventaja a Duque en el Oriente), las fuerzas que los apoyan pueden capitalizar sus resultados de cara al próximo año. El que gane acá ayudará a apalancar una futura aspiración y la conformación del Concejo.

Tanto uribistas como verdepetristas y el Polo tienen ya aspirantes haciendo fila para las elecciones a la Alcaldía: los uribistas con el concejal Roberto Rodríguez o el excandidato liberal Roberto ‘Chontico’ Ortíz y del otro lado están el senador Jorge Iván Ospina (que quiere repetir, ahora con los verdes) y el exconcejal Michel Maya.

Particularmente en los Verdes, que ganaron con votos caleños de opinión a través de la representante Catalina Ortíz y obtuvieron la victoria en primera vuelta en cuatro municipios, incluyendo Cali, lo que se juega de acá en adelante es qué tendencia se impone para la posible candidatura.

Esto teniendo en cuenta que Ospina según una fuente de la gerencia de la campaña de Fajardo “nunca se apareció” en la candidatura, y ahora tanto Ortíz, como el gerente Duvalier Sánchez impulsan el voto en blanco, mientras que Ospina ya está de frente con Petro.

Dependiendo de los votos que pueda arañar (o no) la campaña de Petro y los que no muevan los verdes fajardistas será una primera medición de fuerzas para la consolidación de diferentes candidaturas.

 
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La verdadera fuerza política del movimiento social del paro cívico de Buenaventura

De todos los movimientos sociales que estuvieron involucrados en los paros del Pacífico el año pasado, ninguno ha sabido convertir ese apoyo ciudadano en votos tanto como el movimiento del Paro Cívico en el principal puerto de la región.

Entre ciudadanos y organizaciones sociales en marzo le pusieron 19 mil de que tuvo el senador Alexander López, impulsaron en primera vuelta a Petro con 46 mil votos (donde ganó) y una nueva victoria allá -pese a la acomodada de la maquinaria de la Alcaldía y demás partidos con Duque- será la última prueba para saber si pueden consolidarse como movimiento político y obtener la Alcaldía en 2019, como ya lo están buscando.

La Silla supo que en los últimos días líderes y participantes del paro han estado en contactos con académicos y expertos para delinear una futura campaña política. Un reto que no será fácil porque el Comité del paro no funciona como una estructura política y tiene diversos intereses, por lo que a pesar de tener los votos, el apoyo popular y dos políticos de nombre nacional de su lado, en 2019 el reto será la consolidación.

 
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La reacomodada de la maquinaria de Dilian para mantenerse

Una posible victoria de Duque en segunda vuelta en Valle empoderaría al uribismo que ya viene en crecimiento (quedó de segundo en la campaña a la Gobernación en 2015, sacó cuatro congresistas en marzo y le dio a Duque la única victoria en el Pacífico en primera vuelta), siendo una amenaza para los planes del grupo de la gobernadora Dilian Francisca Toro de mantener la Gobernación con Clara Luz Roldán, quien renunciará el próximo mes.

De todos modos, como Dilian cayó parada con la quemada de las maquinarias y sus cinco congresistas le hacen campaña a Iván Duque desde hace dos semanas (“y es un personaje más fácil de vender que Vargas”, como nos dijo un líder del movimiento de Dilian), una eventual aspirante la podrá reclamar cualquier grupo político, pero siendo éste el más fuerte del Valle es más fácil que la pueda adjudicar como propia.

Aunque en el grupo de la Gobernadora no cantan victoria en segunda vuelta e incluso un congresista del grupo nos dijo que “es mejor por ahora ser prudentes”, mostrar su fuerza de cara a 2019 es clave si quieren mantener, además de la Gobernación, alcaldías como la de Palmira y Buenaventura (en riesgo por la crecida del comité del Paro) y entrar a Cali.

 
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El lugar del uribismo en el Valle

El uribismo viene creciendo principalmente en cascos urbanos del norte del Valle, donde Duque ganó y es fuerte en Cartago y Buga (bastión del electo senador John Harold Suárez, principalmente por la Alcaldía), además de tener opinión en Cali, por lo que pueda seguir creciendo el candidato es un impulso para las elecciones regionales.

Aunque por ahora solo se ventiló el de la diputada Juanita Cataño como posible aspirante a la Gobernación, arrancar con campaña ganadora le da impulso para, posiblemente, mantener la alianza nacional a favor de Duque para competir en las regionales.

Si se mantiene, contaría con el apoyo del grupo conservador de Ubéimar Delgado, así como la línea liberal del saliente congresista Fabio Arroyave (que puso a su hijo de heredero en la Cámara) y de sus nuevos aliados vargaslleristas, los senadores José Luis Pérez, Carlos Abraham Jiménez y Carlos Motoa, este último opositor a la gobernadora Toro.

 
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El futuro de Nariño como bastión de izquierda

Esta segunda vuelta se ha convertido en el primer pulso entre el sector político tradicional nariñense en cabeza del partido Conservador, Liberal, La U y Cambio que están haciendo campaña por Duque y los alternativos como el Verde, el Polo e independientes que están con Petro, tal como está sucediendo a nivel nacional.  

Como contamos detrás de esa unión anticipada de la derecha está su intención de llegar junta a las regionales del 2019 para poner su candidato a la Gobernación y a la Alcaldía de Pasto, que ya llevan varios periodos en poder de la izquierda y que seguramente, en el caso de la gobernación, los Romero querrán retener con un aliado suyo. 

Aunque lo más seguro es que en el departamento gane Petro, porque revertir la votación significaría doblar a Petro y superarlo, de qué tanto logren los políticos recortar esa diferencia será el medidor de su fuerza para el 2019.

Si Duque logra crecer y recortar lo suficiente a Petro, como se lo han propuesto los 11 de los 14 congresistas nariñenses entre actuales y electos que lo acompañan, será un impulso clave para sus aspiraciones. Pero si pese a toda la maquinaria Duque no logra cambiar las cifras será un golpe de opinión favorable a la izquierda que también se unió en esta segunda vuelta para contener al uribismo y para defender la Gobernación el próximo año.

 

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