Por Laura Soto · 21 de Febrero de 2018

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Este lunes el Presidente Juan Manuel Santos estuvo en Quibdó, Chocó haciendo entrega de obras en el aeropuerto, computadores, conexiones a internet y títulos de propiedad como parte del cumplimiento de sus programas de Gobierno. Pero a 18 horas de ahí, en Ungía, al norte del departamento, cerca de seis mil habitantes habían cumplido tres días sin energía y con asonada a la Alcaldía incluida, pese a que el Gobierno se había comprometido en el paro cívico del 2017 a garantizar la interconexión eléctrica de ese y once municipios más que aún no la tienen.

 

Paradójicamente, mientras en Quibdó Santos insistió en decir que sí cumple las promesas y que “mientras otros prometen”, él sí muestra resultados, Unguía seguirá sin luz mínimo hasta el próximo viernes. Y aunque el lunes sí entregó obras hay otras promesas que, al parecer se quedarán así, como promesas.

Vivir sin luz

El pasado viernes hubo una protesta en el municipio de Ungía, cerca a la frontera con Antioquia y a Panamá, en la que habitantes del municipio exigían el restablecimiento del servicio de energía que no tienen desde hace doce días, en la que los ánimos se caldearon y terminaron quemando la Alcaldía.

Esto fue producto de la “rabia acumulada” de la gente que desde hace 20 años están pidiendo que les den un buen servicio, como nos lo dijo el padre Aurelio Moncada que vive en el municipio hace dos años.

Tener luz intermitente o no tenerla, afecta todas las actividades de los casi 6 mil ungueños: desde el jueves pasado los estudiantes dejaron de ir al colegio porque no pueden acceder a internet, las 1400 familias no pueden conservar los alimentos, cargar sus celulares, usar ventiladores para refrescarse de los 40 grados centígrados, entre otras cosas.

Y es que aún no se ve cercana una solución de raíz a su problema o al menos no la que el Gobierno se comprometió a cumplir ante los miembros del comité del paro cívico del Chocó en mayo del año pasado. Además, el servicio de energía prestado por la empresa de servicios públicos del municipio, Espun, es deficiente.

Ungía no está conectado a la red de energía nacional y depende de plantas generadoras que funcionan con combustible que subsidia el Gobierno y la Alcaldía. Así lo ha sido siempre.

El problema es que las plantas de energía se dañan y dejan a la comunidad sin luz por semanas. Así pasó también en diciembre cuando no tuvieron el servicio por siete días. Aunque cuando funcionan también hay cortes de una y dos horas diarias, según nos dijo el padre Moncada.

“El problema es que hay un mal mantenimiento de las plantas, y cuando uno va a preguntar a la empresa le sacan mil excusas”, agregó. Además “hay negligencia por parte de la Administración Municipal tanto para arreglarlas como para garantizar el ACPM”.

El gerente de la empresa Espun, Roberto Ruiz nos dijo que el problema radica en que la vida útil de las plantas ya está agotada y que la demora para restablecer el servicio esta vez es que le harán un manteamiento general y no solo la parte afectada y negó que hubiera algún tipo de negligencia.  

El director general del Instituto encargado de garantizar el servicio de energía en las zonas no interconectadas, Ipse, Rafael Albarracín, también nos dijo que al parecer los problemas estarían en Espun no estaría haciendo el mantenimiento adecuado, pues las plantas están desde el 2014 y aún no cumplen con su vida útil.

Para revisar los inconvenientes ayer llegó una comisión del Ipse junto con la Superintendencia de Servicios Públicos para revisar cuál es el problema, dar soluciones inmediatas y suspender a la empresa en caso de encontrar irregularidades.

Una eterna promesa

En el documento que firmaron tanto el Gobierno, en cabeza del ministro del Interior, Guillermo Rivera como los miembros del Comité, hay un apartado en el que el Gobierno se compromete a “garantizar la interconexión eléctrica de los municipios del Medio Atrato y Alto Baudó”, además, “en el marco del Contrato Plan, la Gobernación del Chocó y el Gobierno Nacional se comprometen a financiar la construcción de la línea de interconexión eléctrica El Tigre – Ungía – Acandí”.

Este acuerdo hace parte del punto seis, que es de servicios públicos para cabeceras municipales. La línea tiene 130 kilómetros y va desde el corregimiento El tigre, Antioquia que queda entre Chigorodó y Carepa hasta Acandí, al norte del Chocó.

Según Jorge Salgado, miembro del comité del paro y de la mesa que negoció este punto, el Gobierno les dijo que ya tenía los estudios hechos y que podría costar aproximadamente 100 mil millones de pesos. “Ellos se comprometieron a conseguir los recursos pero hasta ahora lo que vemos es incumplimiento”, nos dijo Salgado.

De acuerdo con Salgado la misma exigencia la llevan haciendo desde el año 2000 en el gobierno de Andrés Pastrana.

Para Albarracín, el director de la Ipse, cumplir esta promesa no es fácil.

Asegura que han gestionado los recursos pero que no es fácil encontrarlos porque es una obra muy costosa (120 mil millones). Por eso dice que con los resultados de la visita tratarán de buscar otras alternativas más económicas, como un sistema de generación propio, por ejemplo, que de todas maneras, sea cual sea la solución, se demorará por lo menos tres años.

Entre tanto mañana jueves habrá una nueva reunión entre el Gobierno y el comité del paro para hacer un corte de cuentas sobre qué otros compromisos del paro sí han avanzado y cuáles siguen en promesas, como la línea de interconexión para Ungía.  

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