Por Laura Soto · 08 de Julio de 2018

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Hablar hoy de Guachené, al norte del Cauca, es hablar de Yerry Mina. En este pequeño municipio de 22 mil habitantes, en su mayoría afro, la nueva estrella de la Selección Colombia se entrenó a diario en la única cancha de fútbol que había en el pueblo.

Creado en 2006, Guachené pasó de ser una vereda de Caloto, para convertirse en el municipio más joven del departamento y uno de los tres más nuevos del país y gran parte de su vida municipal ha estado ligada a los dos mandatos de Juan Manuel Santos.  

En muchos aspectos, el crecimiento del pueblo ha ido a la par de Yerry, que tenía 12 años y mostraba habilidades para la pelota cuando una consulta popular logró el viejo sueño del pueblo de independizarse.

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Corría el 2006 cuando un grupo de diez guacheneceños, entre ellos políticos como Francisco Paz, un exalcalde de Caloto y el segundo alcalde elegido popularmente de Guachené, impulsaron una consulta popular para que sus habitantes definieran si querían ser un municipio con todas las de la ley.

Con 3775 votos a favor y poco más de 170 en contra, Guachené se convirtió en municipio tras varios intentos fallidos.

Aunque pasaron diez años hasta 2016 cuando el Consejo de Estado definió en última instancia que Guachené sí era un municipio, desde 2007 tienen alcalde propio.

Ese fue el punto de quiebre para el desarrollo de la población, que es vendida como “el mejor vividero de Colombia”, aunque ahora el país lo conoce como el hogar de Yerry Mina.

Gradualmente, Guachené dejó de tener sus calles sin pavimentar y llenas de lodo, donde Yerry y sus amigos jugaban; de tener un pequeño puesto de salud en malas condiciones, colegios cayéndose, muy pocos profesionales, malos servicios públicos y olvido.

Yerry creció y entrenó en la única cancha del municipio ubicada entre los barrios Villa Lilia y La Arenera. El jugador cuenta que tenía que caminar horas y colgarse de volquetas para entrenar en Popayán o en Cali, a una hora de su casa, por una carretera que hoy ya está pavimentada pero con huecos y rodeada por monocultivos de caña.

Mientras combinaba el fútbol con el estudio en uno de los cinco colegios del municipio, trabajaba en la central de abastos de Guachené para ganar 4 mil pesos. Tres mil se los daba a su mamá.

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2015 fue un año importante para Yerry y el municipio.

Mina pasó de regalarse por 100 mil pesos en el Deportivo Pasto (de los cuales 60 mil mandaba a su mamá en el pueblo) en 2012, a ser flamante campeón de la Copa Sudamericana con Santa Fe,donde jugó desde 2014.

Mientras Yerry celebraba, en Guachené ese mismo año inauguraron 200 casas del programa de vivienda gratis liderado por el entonces vicepresidente Germán Vargas, pavimentaban 30 kilómetros de los 150 de vías terciarias, el Gobierno les entregó un  Centro de Integración Ciudadana y ya tenían acueducto y alcantarillado para todo el pueblo. Falta que el agua sea potable pero eso se solucionará pronto porque entrará a funcionar el acueducto regional que también beneficia a cuatro municipios del norte del Cauca.

Según el actual Alcalde y el Secretario de Planeación actuales, el exalcalde Francisco Paz y dos pobladores del municipio, si se tuviera que medir el gobierno Santos por lo sucedido con Guachené en materia de inversión, los resultados son muy positivos, a diferencia de la mala popularidad que en general tiene en todo el país.

“Estamos muy agradecidos con el Presidente, fuimos beneficiados de varios programas, de inversión”, nos dijo el actual alcalde Óliver Carabalí. “Es muy diferente a lo sucedido con Uribe, donde la inversión no se vio”, nos dijo, porque en medio de los líos jurídicos, los resultados de la independencia de Caloto se vieron casi 10 años después de la fundación.

Además, los mil millones de la plata de las regalías que comenzó a llegarles cada dos años a partir de 2012 como resultado de la reforma a la ley de regalías hecha por Santos, permitió que la Administración pavimentara el 90 por ciento de la parte urbana, construir el colegio mixto La Cabaña y remodelar y ampliar el hospital que ya es de nivel uno.

Pero de lo que sacan pecho en el ‘vividero’ es de la educación, una inversión en la que los tres alcaldes del municipio han metido mano.

En Guachené, existe un programa de becas llamado “Salto Afro” que subsidia el 70 por ciento de la matrícula universitaria de los bachilleres que en su mayoría son afros. Para acceder a ellas los estudiantes deben presentar un proyecto relacionado con la carrera escogida y lo deben aplicar en sus vacaciones. Y para mantenerlas deben ganar todas sus materias con un promedio mayor a 3,6.  

Este programa fue creado durante el mandato de Francisco Paz (2012 - 2015) y es política pública hasta 2036.

Hasta ahora, 700 jóvenes han ido a la universidad por este programa, que actualmente tiene una inversión de 1.800 millones de pesos que salen del presupuesto general de rentas y gastos del municipio y donaciones de ONG y del sector privado.

El programa surge en parte porque en el municipio no había profesionales que supieran qué hacer con la nueva condición de municipio y tocó importarlos de Cali y Popayán que les ayudaran a los alcaldes y funcionarios a presentar proyectos de inversión ante el Gobierno y ponerlos en marcha.

“Nos dimos cuenta que casi no había profesionales de acá para integrar las secretarías, hubo que traerlos de afuera lo que nos pareció una gran deficiencia y por eso desde entonces la educación ha sido una prioridad”, nos dijo el secretario de Planeación, Vicente Caicedo.  

Y Yerry, con 23 años, puso su grano de arena para invertir en educación.

En 2016, cuando Yerry vivía en Sao Paulo, Brasil, y jugaba para el Palmeiras, se le ocurrió tener su propia fundación para que los jóvenes en Guachené invirtieran su tiempo libre en deportes, actividades culturales como el canto y danza, aprendieran a sembrar árboles y además, tuvieran un comedor comunitario.

Para crear la ‘Fundación Yerry Mina’ (que entró a funcionar hace seis meses) el jugador llevó a su familia a Brasil y tomaron prestada la idea de la fundación de Neymar, el joven goleador brasilero, que da clases de deporte y artes a niños pobres en Sao Paulo, ciudad natal del diez de esa Selección.  

Hoy hay 180 niños inscritos en la fundación de Yerry, entre 8 y 15 años. Y ahora que Yerry llegó a Guachené, seguramente harán el mismo ritual que siempre hay cuando el jugador llega: invitar a comer a todo el pueblo al río El Palo, que queda a cinco minutos de la cabecera municipal, dar regalos y armar torneos de fútbol.

A su turno, la Secretaria del Deporte del municipio tiene 21 entrenadores que dan clase a niños de fútbol, baloncesto, patinaje y aeróbicos.

Ahora los jóvenes deportistas aspiran a ser como Yerry y Dávinson Sánchez, el otro central de la Selección Colombia, que nació en Ciénaga Honda, una vereda a 15 minutos de Guachené.

“Le apostamos al deporte porque tenemos las condiciones físicas, la altura, el cuerpo, las cualidades para formar jugadores profesionales”, nos dijo el encargado de esa secretaría, Alexander Guaza, quien nos cuenta orgulloso que además de los dos mundialistas, de Guachené también es Camilo Mancilla, otro defensa que juega en el Envigado.

Hay otros 20 jugadores de fútbol guacheneceños en equipos del país, lo que ha permitido que sus familias mejoren sus condiciones de vida, a partir del sueldo de sus hijos, según el funcionario.

Pero Yerry, la figura, el mundialista, el defensa goleador, se ha convertido en un símbolo de superación y un espejo al que muchos quieren seguir.

Paradójicamente, aunque el municipio ha crecido y se ha convertido en referente de “autonomía y autodeterminación de los pueblos oprimidos” como lo dice el exalcalde Paz, todavía hay deudas del Estado con Guachené y una de ellas es justamente la falta de escenarios deportivos.

La cancha donde entrenó Yerry y donde hoy entrenan hasta 400 niños, sigue siendo la misma desde hace diez años. No tienen un estadio, ni un coliseo.

Por eso  una de las apuestas de Yerry también es construir varias canchas de fútbol, baloncesto, pistas de atletismo y hasta una piscina para los niños de su pueblo.

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Con la visibilidad que Yerry y Davinson le han dado al municipio, las autoridades con las que hablamos cuando fuimos nos dijeron que esperan que llegue esa inversión que aún necesitan como la que el presidente Santos prometió como un “regalito a Guachené”, el día después de que Yerry marcara el gol de la clasificación de Colombia a octavos en el Mundial, ante Senegal.

Según el alcalde Carabalí, fue un “desatino” de Santos no haber incluido al municipio dentro de los beneficiarios de los programas Pdet (Planes de desarrollo territorial) y Zomac (zonas más afectadas por el conflicto) porque aunque en ese territorio no hubo presencia constante de grupos armados sí es un corredor por donde pasó la guerrilla entre Valle y Cauca durante los años más crudos del conflicto.

Además, porque desde 2008 al municipio han llegado 700 familias desplazadas, según la Secretaría de Planeación.

La inversión para el desarrollo rural ha sido muy poca, y no ha sido efectiva, una constante en varias regiones, como constatamos en esta investigación de La Silla Vacía sobre la inversión rural durante el cuatrienio de Santos.

“Hace falta un cambio en la política agraria que proteja a los pequeños campesinos, que no los ahoguen con los TLC, más capacitación, tecnificación, más microempresas”, dice el secretario Caicedo. “Para que las personas no solo dependan del empleo de las empresas del Parque Industrial sino que tengan su propio sustento”.

En eso coincide Kevin Lasso, un joven contratista de la Alcaldía que nos sirvió de guía turístico por el municipio.

“Acá se han perdido los cultivos de pancoger porque no son rentables. Muchos prefieren arrendar o vender sus tierras a los ingenios para sembrar caña”, nos dice, mientras señala el río El Palo, donde Yerry, el ´gigante de Guachené´, lleva a comer al pueblo y los turistas se bañan los fines de semana.

Además, al municipio le falta todavía un centro de abastos, pavimentar sus diez calles faltantes, erradicar la pobreza y potenciar las microempresas.

El cuarto de hora de Yerry podría ser el de Guachené, para atraer inversión para estas tierras que dieron vida al jugador estrella que marcó tres goles en el mundial, en una de las pocas cosas que nos une como país: la Selección Colombia.

Comentarios (3)

Lina Rosa Latorre García

08 de Julio

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Solamente BENDICIONES para YERRY, quien es ejemplo de bondad, disciplina y res...+ ver más

Solamente BENDICIONES para YERRY, quien es ejemplo de bondad, disciplina y respeto por su madre y los suyos. Es su paz íntima, su ética, su rectitud, su constancia, su transparencia y su cabalidad lo que lo hace grande y digno de imitar por niños y jóvenes. Gracias.

coronado

09 de Julio

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Este artículo le echa alabanzas tontas a santos —pero ignora el hecho fundamental de todo el proceso: la ley Paez de 1995 q llevo un montón de empresas a la zona y q hoy generan mucho trabajo en la zona y toda clase de inversión adicional. Ni siquiera se preguntan por q el colegio se llama “La Cabaña”...?

Este artículo le echa alabanzas tontas a santos —pero ignora el hecho fundamental de todo el proceso: la ley Paez de 1995 q llevo un montón de empresas a la zona y q hoy generan mucho trabajo en la zona y toda clase de inversión adicional. Ni siquiera se preguntan por q el colegio se llama “La Cabaña”...?

Elizabeth Prado

09 de Julio

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Una vivienda de interés social a 45 millones parece razonable, aunque si son 200, no se. Ojalá el siguiente paso sea meterle más diseño, estética y funcionalidad, sin aumentar costos.

Una vivienda de interés social a 45 millones parece razonable, aunque si son 200, no se. Ojalá el siguiente paso sea meterle más diseño, estética y funcionalidad, sin aumentar costos.

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