Por Natalia Arenas · 17 de Octubre de 2017

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Tal cual ocurrió en la zona veredal de Gallo, en el sur de Córdoba, los ex guerrilleros de las Farc de La Paloma, en Nariño, están recogiendo sus maletas para irse porque “allá no hay nada”, como dice Ramiro, ex jefe del frente 29.

La zona está ubicada en zona rural del municipio de Policarpa, cerca a la falda de la cordillera nariñense. El casco urbano queda a una hora de la carretera Panamericana y de ahí a la zona son otras tres horas por una trocha que construyó los ingenieros del Ejército para poder conectarla con el resto del municipio.   

Es, además, una de las zonas veredales que nunca se terminó de construir. De hecho, a mediados de mayo, faltando 20 días para que se cumpliera el primer plazo para que las zonas veredales dejaran de existir formalmente, ésta era una de las más atrasadas del país según Carlos Córdoba, gerente de zonas veredales de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

 

“Nos vamos porque el Gobierno no cumplió. Aspirabamos a que el Gobierno cumpliera porque aquí no teníamos con qué empezar. No queremos limosna”, dice Ramiro.

Sin embargo, una fuente cercana al Gobierno que conoció el caso de La Paloma de primera mano le dijo a La Silla que eso no es cierto.

“Rene [ex comandante de las Farc del Frente 29 concentrado en La Paloma] nunca quiso acordar las condiciones de la zona, estuvimos dispuestos a construirla de todas maneras, el contrato para la construcción ya se había asignado, estaba todo listo, y a último momento, René dijo que ya no querían porque quedaba muy lejos y había poca gente”.

Algo similar le dijo Carlos Córdoba a La Silla Pacífico. Nos contó que cuando se definieron las zonas veredales, el año pasado, las Farc escogieron la zona de La Paloma pero que cuando llegaron allá quisieron hacer la zona en un sitio más estratégico y más arriba en la montaña. Después de un tire y afloje que duró un mes, y a pesar de que el Gobierno ya había iniciado construcción en la parte de abajo, acordaron cambiarla. Luego, las lluvias dañaron la vía y fue imposible seguir construyendo, hasta que finalmente René acordó con el Gobierno volver a reanudar construcción en el lugar inicial. Y luego de hacer un proceso de contratación para elegir al constructor y cuando ya lo tenían listo, René lo llamó a decirle que se iban a buscar tierras donde sí pudieran cultivar. 

"El Gobierno sí se atrasó en conseguir tierras donde se pudieran hacer los proyectos productivos. Así se hubiera podido evitar esta discusión ahora. Pero las Farc también se están apresurando a tomar decisiones de buscar tierras que no necesariamente tienen las mejores condiciones", agregó una fuente que conoce de primera mano el caso de La Paloma. 

En todo caso, este es uno de los casos que critica Romaña, comandante de las Farc en la zona veredal de Tumaco también en Nariño, porque dice que a los comandantes de las zonas les faltó don de mando para poner a andar proyectos productivos en las zonas o al menos buscar otros lugares para hacerlo. De hecho, a finales de septiembre cuando La Silla Pacífico estuvo en Tumaco, Ramiro y René, los dos comandantes de la zona de La Paloma, estuvieron reunidos con él buscando soluciones al problema y según René, les ofreció ayuda para hacer una "movilización o toma de tierras" en señal de protesta. 

La situación es tan crítica en La Paloma que de los 276 guerrilleros (incluyendo 100 milicianos) que iniciaron su transición a la paz allí, solo quedan fijos en la zona 30 y hay otros 50 o 60 que llegan de forma intermitente.

“A veces hay menos, 10 o 15, y hasta 40. Es una población flotante”, agrega René Hertz, el otro comandante de la zona.

Los demás se han ido. La mayoría a sus casas y según el Gobierno, solo uno a la disidencia de alias Vaca (que fue dado de baja por el Ejército pero cuyos hombres siguen en armas). Aunque también está intentando entrar a esa zona la disidencia de las Guerrillas Unidas del Pacífico que comanda alias ‘David’ y que tiene su centro de operaciones en Tumaco. 

Por eso, ahora los del Frente 29 están buscando un lote en arriendo donde “puedan empezar, tener donde afincarse para trabajar”, dice Ramiro. Y según ambos ex comandantes, la mayoría de los excombatientes están pendientes de que los llamen cuando consigan un nuevo lugar para hacer la reincorporación. 

Su meta es que allá puedan iniciar a trabajar con la cooperativa que ya crearon en un sitio que tenga ciertas comodidades como una buena vía de acceso y redes eléctricas y de acueducto.

Están buscando un lugar en los límites entre Nariño y Cauca, cerca a la Panamericana para que “sea un sitio central”, dice René. La Silla Pacífico supo que por ahora, están buscando en el municipio de El Tambo. Allí, dice el ex comandante, hay varios amigos y conocidos, “las masas”, dice, incluyendo gente que se movió de Argelia, Cauca, uno de los municipios con más cultivos de coca en ese departamento y que son afines al movimiento político de las Farc. Además, dice, es una zona que “se parece mucho a donde hemos estado antes”, en la guerra. 

La mudanza comenzará cuando elijan finalmente el sitio y esperan que en ese proceso no se demore más de un mes. Además, el Gobierno les ha dicho que están dispuestos a acompañarlos.  Mientras tanto, comenzarán a empacar para hacer el trasteo, que seguramente no les tomará mucho tiempo porque según los de las Farc, en La Paloma solo están los ranchos que ellos construyeron. 

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