Por LaSillaVacia.com · 03 de Septiembre de 2017

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La semana pasada, 37 cantadoras y 3 cantadores de Pogue, las mismas que cantaron el himno del Sí durante la firma del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc en Cartagena en noviembre pasado, estuvieron en Cali presentando el disco “voces de resistencia”, un proyecto del Centro de estudios Afrodiaspóricos (CEAF) de la Universidad Icesi de Cali, financiado por la Fundación Ford, y realizado en alianza con el Centro de Ética y Democracia (CED). Es la primera vez que el grupo casi completo viaja fuera de Chocó para cantar sus alabaos, una tradición ancestral de los pueblos afros que ellas han vuelto un efectivo canal de denuncia.

La Silla Pacífico habló con tres de ellas, Máxima Asprilla, Ereiza Asprilla y Luz Marina Cañola de Palacios sobre su trabajo y presenta este documental que lanzaron para visibilizarlo.

La Silla Vacía: Ustedes han transformado el alabao de una tradición cultural a un mecanismo político de denuncia. ¿Por qué?

Máxima Asprilla: Como los muertos en Bojayá hablan eso es lo que nosotros estamos haciendo, replicar este mensaje. El tradicional es para los muertos, ese es el ritual, y el compuesto, nace a raíz de los que murieron sin tener necesidad de morir y en la forma en la que murieron. Entonces, por eso es que nosotros decimos que los muertos hablan.

Luz Marina Cañola: Nosotros con el alabao es que hemos tenido fuerza para denunciar todos los atropellos que hemos tenido en nuestras comunidades a través de la guerra. Entonces sí, es una herramienta muy importante y por eso estamos prendidas del alabao y con eso avanzamos hasta donde nos toque llegar, haciendo sus denuncias, donde nos llamen.

Ereiza Asprilla: como hemos sido una población olvidada, y por medio de la guerra es que nos han reconocido y que hemos existido, entonces nosotras, por medio de los alabaos, hacemos denuncias al mundo para que entiendan y oigan que nosotros hemos sufrido la guerra, para que se den cuenta que existe el dolor y que lo estamos viviendo y lo estamos visibilizando ante la población.

La Silla Vacía: Ustedes cantaron el himno del Sí antes del plebiscito, el día de la firma del acuerdo de paz entre el Presidente Juan Manuel Santos y las Farc. Pero ganó el No. ¿Qué significó eso para ustedes?

Máxima Asprilla: Nosotras sentimos una gran satisfacción porque Bojayá hizo lo que tenía que hacer, decirle sí a la paz. Las ciudades no viven la guerra, viven la delincuencia, pero los campesinos vivimos la guerra. Por eso contribuimos nosotros diciendo sí.

La Silla Vacía: ¿Los alabaos han sido para ustedes una terapia para el dolor?

Ereiza Asprilla: Si, ha sido una terapia porque eso nos ha permitido unificar más fuerza y tener resistencia. Ustedes saben que en la violencia siempre ha habido división, si nosotros no hubiéramos tenido estos alabaos que son ancestrales, no estaríamos así fuertes para sobrevivir en el municipio de Bojayá.

La Silla Vacía: ¿qué es lo más difícil de preservar las tradiciones como los alabaos?

Máxima Asprilla: Algunos desconocen que la tradición ancestral cultural prima sobre cualquier actividad política que haya. Y nosotros lo que hemos hecho es preservarla, conservarla y hacerla valer. Es fácil que los jóvenes de nuestras comunidades los preserven, porque eso les viene por la sangre.

La Silla Vacía: Hoy están en Cali y ya han estado en Bogotá, Medellín y Cartagena ¿A donde es lo más lejos que quieren llegar con sus alabaos?

Máxima Asprilla: Nosotras quisiéramos salir del país.

La Silla Vacía: ¿Le van a cantar al Papa?

Máxima Asprilla: Eso es sorpresa

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