Por Tatiana Duque · 15 de Diciembre de 2017

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El exconcejal bogotano Rafael Escrucería, conocido por ser el más joven del Concejo de la capital (llegó con 21 años en 2007), y porque estuvo involucrado en el escándalo de desfalco por la contratación de la administración de Samuel Moreno, se reencauchó en el Partido Liberal y apareció en la lista para la Cámara de Nariño para catapultar los votos que otrora tenía su familia en Tumaco.

Según dos fuentes del Partido Liberal (un Senador que conoce la movida y un alto funcionario rojo), Escrucería pidió hace varias semanas una reunión con el expresidente y director liberal César Gaviria, para pedirle el aval.

Aunque La Silla no supo los detalles del encuentro, al final del mismo el exconcejal obtuvo la garantía de estar en la lista.

 

El veedor del Partido, Rodrigo Llano, que revisa los papeles que entregan los aspirantes a un aval, nos dijo que Escrucería tenía una hoja de vida sin tacha.

Detrás del aval estaba otro aspirante, el diputado liberal Guillermo Díaz Hidalgo. Él nos dijo que le fue sorpresivo que no se lo dieran, toda vez que ya había hablado con el senador liberal Javier Tato Álvarez para ser su fórmula. Y que el secretario del Partido -y mano derecha de Gaviria-, Miguel Ángel Sánchez le dijo que no se lo dieron porque había renunciado a la aspiración, cosa que nunca ocurrió.

Escrucería será la fórmula del senador Álvarez que aspira a reelegirse, lo que significa el regreso de una cuestionada dinastía a Tumaco, que desapareció por líos legales.

El regreso de la vieja casa política

Por varias generaciones, los Escrucería fueron una casa política importante en Tumaco. Desde hace más de 10 años están de capa caída luego de décadas en las que la familia cosechó victorias electorales y líos judiciales.

El abuelo de Rafael, Samuel Alberto Escrucería Delgado, fundó el ‘betismo’, una corriente política liberal local, y es recordado por llevar la energía eléctrica; en 1987, fue capturado en Miami y condenado a 240 años por narcotráfico en Estados Unidos. Murió en 1992 encarcelado.

Su padre, Samuel Alberto Escrucería Manzi, fue tres veces representante y después senador liberal. En 1988 fue condenado a 23 meses de prisión por el desfalco a la Caja Agraria de Tumaco ocurrido 10 años atrás y se refugia en Brasil, por lo que en 1992, siendo Senador, fue el primer congresista en la historia en perder la investidura por orden del Consejo de Estado.

Escrucería Manzi siguió haciendo política en Tumaco, porque no podía volver al Congreso y en 2000 fue electo Alcalde con 13 mil votos, pero terminó destituido por la condena de 1988.

Igual logró que su primo Jaime Escrucería fuera elegido en las elecciones atípicas de 2001 pero, cuando éste se enfermó gravemente y renunció, hubo nuevas atípicas en las que Rafael fue candidato con apenas con 18 años (cumpliendo la promesa de su papá en 1997 de que iba a ser Alcalde).

Perdió con 6 mil votos, pero pasó a probar suerte en Bogotá.

El eterno aspirante

En 2007 Rafael con 21 años, y avalado por Convergencia Ciudadana se convirtió en el Concejal de Bogotá más joven de la historia. Durante ese tiempo, el Consejo Nacional Electoral recibió 497 denuncias por presunta compra de votos en su campaña, que al final no prosperaron.

Desde 2011 Rafael ha intentado recuperar el poder que su padre y abuelo tuvieron en Tumaco.

En 2011 hizo campaña por dos frentes: primero intentó lanzarse a la Alcaldía en Tumaco, pero el betismo eligió a Lilian Quintero, la actual esposa de su papá, que igual se quemó con 179 votos.

Como ese plan no funcionó, volvió a Bogotá y avalado por el PIN intentó llegar al Concejo en 2011, pero solo sacó 2 mil votos. Y luego mostró su deseo de llegar al Congreso, y desde ahí coqueteó con el liberalismo al que hoy por fin llega.

En 2015 en redes movió su nombre para ser (otra vez) candidato a la Alcaldía del municipio pero finalmente su clan apoyó a Diego Angulo (candidato de Piedad Córdoba a la circunscripción afro en 2014) y al uribista Álvaro Triviño al Concejo.

A mitad de este año, meses antes de que el liberalismo abriera las inscripciones para conformar las listas al Congreso, Rafael arrancó a moverse en redes sociales para poner a sonar su nombre.

En junio cambió la imagen de su “organización política” y semanas después invitaba a sus seguidores en Pasto para una reunión con el jefe de debate del uribismo, el exvicepresidente Pacho Santos, posiblemente en un intento para aterrizar en el Centro Democrático.

En agosto sí arrancó a moverse en forma con los liberales. En redes ese mes dijo a sus seguidores que aspiraría al Senado y que su padre, el condenado excongresista Samuel Escrucería sería el gerente de su campaña.

Dijo además que tendría una fórmula en la Cámara por las circunscripciones afro y aprovecharía el cupo que abrió el Acuerdo de Paz para la circunscripción de Nariño, pese a que esas curules eran exclusivamente para víctimas de la violencia y los partidos no podían participar. Luego apoyó en la consulta roja de noviembre al candidato del director César Gaviria, Humberto de la Calle.

Al parecer los intentos de los Escrucería de por fin volver al municipio nariñense y posiblemente revivir el clan político, están dando frutos.

CONTEXTO

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