Por Natalia Arenas · 30 de Agosto de 2017

189

0

Ayer, el obispo de Quibdó, Monseñor Juan Carlos Barreto, le envió una carta al Presidente Juan Manuel Santos y a altos funcionarios para que tomen medidas urgentes para “detener el río de sangre” que azota a la capital del departamento. Una situación que no ha cambiado, a pesar de que la Fiscalía priorizó su atención en Quibdó desde este año.

Según las cifras que presentó el Obispo y que tienen como fuente Medicina Legal, mientras que en el 2015 se presentaron 80 homicidios, en el 2016 la cifra se trepó a 124 casos. Es decir, Quibdó tiene una tasa de  50 homicidios por 100 mil habitantes, el doble de la tasa nacional.

 

En lo que va de este año y hasta ayer, según cifras que le dio la Policía de Chocó a La Silla Pacífico, van en 62 casos, 5 más que los que se presentaron el año pasado en la misma fecha. El mes más crítico fue julio, donde se presentaron 14 casos.

“Si continúa así, no se va a poder revertir la cifra del año pasado”, le dijo a La Silla Monseñor Barreto.

Esto quiere decir que aunque desde este año la Fiscalía General de la Nación tiene a Quibdó como una de las ciudades priorizadas, todavía no se ven los resultados.

La estrategia de la Fiscalía se ha enfocado en tres frentes: por un lado, Quibdó es una de las 150 ciudades del país donde casi que se duplicó el número de fiscales para investigar estos delitos. Por otro, es una de las 20 ciudades donde se está desplegando un plan de choque para combatir a las bandas delincuenciales, y se reforzó la presencia de la Policía donde más se cometen los homicidios.

A partir del próximo año, además, la Fiscalía va a desplegar una estrategia para estructurar y mejorar la forma en la que se investigan los homicidios en Quibdó, siguiendo un experimento que ya implementaron en Bogotá.

El riesgo de estas estrategias, según un experto en el tema que no quiso ser citado, es que al combatir a unas bandas se presenten más disputas por ocupar los espacios que dejan otras o por controlar segmentos o mercados que éstas antes controlaban.

Esa es precisamente la explicación que da la Policía de Chocó al aumento de los homicidios en Quibdó, donde según el coronel Jhon Milton Arévalo, su comandante, el 60 por ciento de los casos están asociados al ajuste de cuentas entre bandas delincuenciales.

La Policía, dice, ya tiene identificadas a seis bandas que operan sobre todo en el nororiente de la ciudad y en las salidas de Quibdó a Medellín y de Quibdó a Pereira y que son las responsables de otros delitos como extorsiones a comerciantes, robos y atracos.

Según Arévalo, la mayoría de homicidios se están dando por disputas por el poder interno entre esas mismas bandas que están compuestas por jóvenes de los barrios periféricos y más abandonados de la ciudad y que básicamente, “se están matando entre ellos”, dijo.

Mientras tanto, sólo el 25 por ciento de los homicidios están relacionados a la intolerancia. Es decir, a la incontinencia emocional entre los quibdoseños.

“Al final, el problema no se resuelve si no hay inversión social, generación de empleo y seguridad”, dice Monseñor Barreto.

Algo que parece complicado sobre todo ahora que el municipio se acogió a la ley de quiebras aún cuando sigue encabezando los índices de ciudades con más desempleo del país y necesidades básicas insatisfechas.

 

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia