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Ser líder social sin morir en el intento: II

En esta segunda entrega sobre líderes sociales se expone un contraste entre auténticos héroes que ponen el pellejo en el juego, frente a falsos héroes que nunca arriesgan, jamás pierden y transfieren riesgos a otra gente. 

Fredy Cante
Fredy Cante
Profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario
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23 de Julio de 2018

La imagen de este artículo ha sido tomada del link () que registra los trabajos del artista (y refugiado) sirio Abdala Al Omari. En su serie “vulnerabilidad” ha imaginado a los líderes con grandes poderes militares, económicos, políticos y publicitarios, literalmente desnudos de sus privilegios,  puestos en los zapatos de las víctimas y viviendo como desterrados.

 

Uno podría imaginar una serie de retratos sobre la vulnerabilidad de nuestros poderosos líderes colombianos: un retrato del patriarca Álvaro Uribe en la plaza de Soacha, descalzo, y exponiendo las fotos de sus dos hijos víctimas de falsos positivos; otro retrato del reincidente Ministro de Hacienda, trabajando en una ardua labor física y viviendo con lo que él ha llamado “un salario ridículamente alto”; y un retrato del Ministro de Defensa, Guillermo Botero, en medio de una protesta gremial, asfixiado por el gas lacrimógeno lanzado cortésmente por los reguladores de la protesta social.

Nicholas Taleb, un libanés radicado en Nueva York, desmovilizado bolsista e irreverente ensayista,  ha publicado el libro Skin in the Game que sirve de inspiración para este artículo sobre líderes y riesgos.  

En el mundo y en Colombia existen al menos tres tipos de líderes, estos son: Héroes, anti-héroes, y honestos.

Héroes: los que se arriesgan y asumen las consecuencias de sus actos. Son aquellos que, literalmente, ponen la piel en el juego, es decir, se juegan el pellejo y arriesgan la vida por una causa.

Las centenas de líderes sociales, que luchan por causas como el medio ambiente (rechazo de actividades extractivas, promoción de agricultura ecológica y uso de energías limpias), el proceso de paz a escala nacional y local, la defensa y promoción de los derechos humanos, y la vida digna … son ejemplos de verdaderos héroes.

También paladines como Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, Camilo Torres, y otros opositores por el estilo de fines de siglo pasado y comienzos del presente, entran en esta categoría. Sin duda alguna los maestros que mantienen su libertad de cátedra y los periodistas que hacen denuncias son héroes.

La prueba contundente de su auténtico heroísmo es que los caudillos honestos no vivieron para contarlo y que, ahora,  los líderes sociales son los únicos líderes que están poniendo decenas de muertos y centenares de amenazados y perseguidos.

Anti-héroes: Los que ponen a otros en riesgo pero que se lucran económica y políticamente de causas en las que otros mueren. Estos son líderes parásitos y oportunistas que, literalmente, juegan con la vida de otros. Los anti-héroes, en aras de conseguir alguna ganancia privada,  transfieren riesgos, costes y daños a otra gente.

Este tipo de anti-héroes tiene la facultad de poseer la vida de otra gente,  legalmente, a través de la asignación de recursos y la toma de decisiones colectivas. En su texto La empresa, el mercado y la ley, el economista Coase sostiene que los poseedores de un activo económico tienen la libertad económica para decidir que uso le dan o asignan al recurso que poseen.

Una finca puede ser destinada como un espacio de recreación o turismo, o como un campo para cultivar alimentos de consumo primordial, o como un terreno para el cultivo de plantas rentables como biocombustibles o coca, lo que depende de los caprichos y preferencias económicas y sociales del dueño del activo.

Los grandes estrategas del sector público y privado, respectivamente los políticos y los líderes empresariales, son tomadores de decisiones colectivas, es decir, son una especie de autócratas o déspotas anti-liberales que imponen sus preferencias a un colectivo.

Este tipo de influyentes personajes pueden ordenar la construcción de muros de la infamia en las fronteras, la desviación y represamiento de los ríos, la llamada guerra contra las drogas,  y la muerte de millares de seres humanos por el capricho de una guerra.

Tristemente, en el mundo y en Colombia abundan los anti-héroes: los banqueros y especuladores, los arquitectos de diversas pirámides como la del banquero Ponzi  (con socialización de costes y privatización de beneficios) en los ámbitos como los de las finanzas y de la salud; los diversos políticos y tecnócratas que han conformado las decenas de carteles (conciertos para delinquir y promover la competencia sucia); los habilidosos evasores de impuestos y poseedores de cuantiosos activos en paraísos fiscales;  los inversionistas “inocentes y de buena fe” que han adquirido extensos territorios (que previamente fueron despojados a campesinos humildes y ahora serán usados para diversos megaproyectos y economías extractivas); los políticos que se han lucrado ganando elecciones a escala local, departamental y nacional, gracias a los sucios oficios de paramilitares y señores de la guerra; los inversionistas, ingenieros y administradores de obras que se convierten en un peligro público como Hidroituango, y un largo etc.

Hay un tipo especial de anti-héroes, destacados por el diseño de los llamados incentivos perversos. Este tipo de líderes buscan resultados positivos a cualquier precio, sin querer mirar si los resultados de su lucha son auténticos pues, tristemente, están obnubilados con un burdo indicador que es el número de bajas (o de vidas perdidas del enemigo en un combate).

Esa eminencia gris llamada Robert Macnamara la usó en el sector privado y luego la replicó en la calamitosa intervención de Estados Unidos en Vietnam; hace menos de dos décadas el entonces Presidente Álvaro Uribe Vélez (y sus ministros de Defensa y líderes del ejército nacional) usaron algo similar en la política de incentivos selectivos de la seguridad democrática.

No sería tan casual que el listado de anti-héroes colombianos tenga expresidentes, ministros de hacienda, alcaldes de Bogotá, prestigiosos banqueros y empresarios, funcionarios encargados de asuntos especiales como la paz o la corrupción, brillantes tecnócratas, uno que otro líder de la oposición, etc.

La credencial de estos anti-héroes, que revela su calidad, es que gozan de una serie de privilegios económicos, sociales y políticos que, casi siempre, van en contravía de sus nefastas gestiones.

Honestos: Los que comparten riesgos con otros o buscan que otros pongan la piel en el juego. Existen unos honestos demócratas que, horizontalmente, comparten el riesgo (por ejemplo Jesucristo con su docena de apóstoles, o algún general que va al frente de la tropa en una acción peligrosa). Hay otros “honestos” déspotas que, mediante jerarquías, imponen riesgo a sus súbditos, esclavos y empleados.

El antiguo código de Hammurabi (un conjunto de leyes escrito en Babilonia, aproximadamente hacia 1790 antes de Cristo) es un ejemplo de legislación orientada hacia la honestidad (o juego justo y limpio).

En ese código se dictamina que el arquitecto responsable de diseñar una obra pública como un puente, como garantía del trabajo bien hecho, debe dormir bajo su obra durante un tiempo significativo.

También establece que si la nueva obra se desploma y ocasiona un daño colectivo, entonces (en la lógica de la ley del talión) el arquitecto debe sufrir una pérdida equiparable que podría equivaler a la muerte.

En Colombia los ejemplos de honestos que han compartido riesgos (y han puesto la piel en el juego) hay que buscarlos en museos… ahora mismo rememoro los lanceros desnudos en el monumento a los héroes de la batalla del pantano de Vargas.

Si quienes hoy se empecinan en continuar la guerra contra las drogas bebiesen alguna infusión de Glifosato, quienes abogan por el Fracking pudiesen beber agua de alguna fuente alterada por dicha técnica … y quienes, desde el escritorio,  abogan por la continuidad de obras como la de Hidroitugango se fuesen a vivir a la zona de alto riesgo …  entonces estaríamos hablando de gente que le pone el pellejo a una causa y comparte los riesgos.

Comentarios (4)

Andres Felipe Garcia Rovira

23 de Julio

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Ponzi banquero, wow eso si es muy ignorante, hay que releer el texto en wikipe...+ ver más

Ponzi banquero, wow eso si es muy ignorante, hay que releer el texto en wikipedia, si dice especulador en estampillas diria que lo puso en google translate, Ponzi es tan banquero como sus articulos son serios. Los academicos casi nunca son lideres porque no entienden que es un negocio, la señora que maneja las casas de pique en Buenaventura es la misma que le crea una comunidad de la noche a la mañana en una via o le da los trabajadores para extorsionar contratistas, pero para ustedes es una lider afro. La discusión del Salario minimo es de payasos, porque realmente si todos estuvieran contratados con ese salario la gente diria ve que para eso alcanza, la mitad de las personas estan en la informalidad asi que la mayoria de ellos ni a eso aspiran, pero es mas facil congraciarse con los 3 amigos sindicalistas que le pagan los tragos, que entender que una señal de mercado que no usa la mayoria es ineficaz. El ministro de defensa d elos falsos positivos es Santos, pero les gusta mas Uribe, porque no pensaron en Kofi o Barack son tan responsables como Uribe, este texto recuerda la esquizofrenia de los que no conocen la realidad sino solo se la imaginan.

Stefan Ortiz

25 de Julio

283 Seguidores

Y la mayoría de colombianos entraríamos a la categoría de espectadores: alg...+ ver más

Y la mayoría de colombianos entraríamos a la categoría de espectadores: algunos con opinión, otros con indiferencia, otros con empatías. Unos sufrimos emocionalmente cada asesinato, otros se hacen los ciegos, otros los justifican, y otros ignoran.

Andres Felipe Garcia Rovira

06 de Agosto

2 Seguidores

Eso es falso e hipocrita, cada hora muere un colombiano asesinado, cada hora e...+ ver más

Eso es falso e hipocrita, cada hora muere un colombiano asesinado, cada hora entra en una crisis emocional por ese hecho?, y los niños muertos que?, si no son asesinados no sufre?, porque limitarse a Colombia, cada ser humano le duele?, sin contar los millones que han muerto a lo largo de la historia? o la malaria, la hambruna en africa?, creer que hay gente que tiene corazon y otros que no, es el primer paso a la superioridad moral, por la que tantos genocidios se ha justificado, me parece muy triste el dia en que se de cuenta, en que realmente no es cierto que cada asesinato le duele como falsamente pregona, sera que una mujer que protege a sus hijos cuando tratan de matarlos al defenderse de su victima, lo mata y usted le hace barra al criminal?, algun dia vera que es una causa de muerte evitable por la sociedad como tantos canceres por malos habitos, pero igual de triste.