Señores candidatos presidenciales ¿los tales ODS no existen?

¿Por qué ninguno de los candidatos se ha abanderado en forma de este tema y ha planteado una estrategia clara y responsable como parte de su programa de gobierno?

Dylan Herrera
Dylan Herrera
Analista Seguridad, DDR, Construcción de Paz
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13 de Octubre de 2017

En Colombia nos ufanamos hace unos años de haber sido un actor vital en la gestación de la Agenda 2030 y por ende los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Con una gran estrategia que lideró la Cancillería, se llegó a la famosa cumbre de Río+20 con una propuesta para lo que sería el siguiente paso a los Objetivos del Milenio (ODM), cuyos compromisos tenían el año 2015 como fecha de caducidad. 

Asimismo, fuimos los primeros en sacar pecho y ser puestos como referente por las Naciones Unidas por ser los primeros que incluían los ODS como elemento transversal de su Plan Nacional de Desarrollo. Pero… ¿qué ha pasado desde entonces? ¿Qué lecciones aprendimos de nuestra regular tabla final de evaluación frente a los ODM y qué haremos para que no nos vuelva a pasar lo mismo a 2030?

Y todavía más preocupante, ¿por qué ninguno de los candidatos se ha abanderado en forma de este tema y ha planteado una estrategia clara y responsable como parte de su programa de gobierno?

 

1.¿Desde dónde arrancamos en la consecución de los ODS?

Es cierto que Colombia ha avanzado significativamente en el siglo XXI en retos varios como la reducción de la pobreza y pobreza extrema, ha reducido las tasas de mortalidad infantil y ha logrado mejorar su cobertura en educación, por ejemplo. (Ver )

Sin embargo hemos de ser imparciales y evidenciar que aunque hubo un avance grande, el rezago se mantiene en las zonas más críticas. Es decir, no se lograron los mayores avances en las zonas que más lo necesitaban. La brecha entre las zonas rurales y urbanas es profunda en temas de pobreza y aún más en departamentos como Chocó, Guajira o incluso Cauca, que terminaron los ODM con porcentajes de pobreza superiores al 50%. 

Es decir que para ser un país de renta media alta, que sueña con entrar en la OCDE y aspira ser un país desarrollado en 20 años, comenzamos la carrera de la Agenda 2030 con varios metros de rezago frente a la línea de partida de nuestros pares.

 

2.Es muy difícil trazar metas y políticas públicas si carecemos de información

El seguimiento a los ODS giró entorno a un ítem fundamental y es LA INFORMACIÓN. Los 17 Objetivos tienen a su vez 169 metas y cerca de 230 indicadores básicos. Lastimosamente, en Colombia nuestras zonas rurales carecen de diagnósticos profundos y el único acercamiento juicioso y metódico que se ha hecho a los ODS recientemente han sido los liderados por la Fundación Corona y la Red de Ciudades Cómo Vamos y el de Antioquia Sostenible.

Pero… ¿y el resto del país qué? Retomando algunos de los planteamientos de Max Neef, tenemos que salir del quehacer febril tecnocrático y reactivo de diseñar soluciones, redactar decretos, planes, CONPES, sin haber identificado el ámbito real de los problemas y su dimensión.

En Colombia no se pueden seguir triangulando diagnósticos con las mismas limitaciones de información, no se puede hacer política pública sin la correcta dimensión de los problemas y para eso se necesita un esfuerzo grande en recolectar y producir datos que sean representativos por territorios, incluso al nivel de comuna y vereda.

 

3.Hay que reportar, evaluar, corregir desde ya y no esperar a estar ad portas del 2030

Es claro que en un país que se encuentra cerca de entrar en época electoral, a ningún partido político, líder o gobernante le interesará sacar reportes que evidencien el rezago que hay en la implementación metódica de programas para cumplir con los ODS.

Además del Plan Nacional de Desarrollo, el DNP logró que un número significativo de departamentos y ciudades capitales lograran establecer sus planes de desarrollo con metas ligadas a los ODS. Se acerca la mitad del mandato de los gobiernos locales y la gran pregunta que nos invade a todos es: ¿Cómo vamos en los ODS?

Sin embargo sería injusto arrancar por pedir a los gobiernos locales que hagan lo que el gobierno nacional aún no ha hecho: establecer las metas del país. El director del DNP cambió, los equipos tuvieron ajustes, pero la agenda no se ha retomado con el impulso que debería. Es más, algunos países habían comenzado a reportar sus indicadores de manera voluntaria y Colombia lo hizo el primer año, pero este año no reportó.  

Es imperativo que este gobierno cierre con una buena evaluación de los primeros años de los ODS y que el siguiente gobierno pueda arrancar con una agenda inclusiva en los territorios con metas claras y estrategias a seguir y articular a través de los planes y estrategias varias como lo serán el nuevo Plan Nacional de Desarrollo, los Pdet, entre otros instrumentos técnicos y legales.

Con los ODM fue sólo unos pocos años antes que nos acordamos de aquellos compromisos y volcamos la institucionalidad a cumplir con los compromisos, este país no está para seguir procrastinando con los temas que deberían ser imperativos en los discursos y propuestas para gobernar los próximos años en Colombia.

 

4.Hablar de ODS y desarrollo no implica dejar la paz de lado, la materializa

Más que la égida de una agenda de desarrollo sostenible, al abogar por los ODS se aboga por los que son quizás el derrotero conceptual y medición técnica más cercana a lo que podría entenderse como una paz territorial. Ateniéndose a la definición de Galtung sobre la Paz Positiva tenemos que entender que los retos del postconflicto tras la dejación de las armas, están enfocados hacia el cierre de brechas, garantizar el acceso a servicios públicos y oferta institucional de calidad, entre otros. En otras palabras, la paz estable y duradera se logra si se entiende el compromiso mínimo que debe haber de este y los próximos gobiernos de aquí al 2030 son los ODS.

 

Fuente: DNP (2016)

 

Recalco el tema de que es el compromiso mínimo, dado que habiendo dejado atrás el legado de la confrontación armada, el compromiso del país con los ciudadanos y de los ciudadanos consigo mismos es buscar en los próximos 13 años unas condiciones dignas de una nación de renta media alta.

 

5. A manera de conclusión e invitación a los candidatos presidenciales

El país que alguno de ustedes recibirá para gobernar a partir del próximo 7 de Agosto de 2018 tendrá la necesidad de aprovechar herramientas como el nuevo censo que debe realizarse y la información que debe levantarse en el país.

La paz es un tema fundamental, es cierto, pero un país inequitativo con brechas crecientes no es desde ningún punto de vista sostenible.

La lucha contra la corrupción es un tema fundamental, es cierto, pero buscamos la transparencia y el uso adecuado del erario es justo para invertirlo en la población colombiana y el acrecentamiento de su respectivo bienestar.

Trazar las metas del país en ODS será el primer paso para delimitar un marco de construcción co-responsable con el sector privado y el resto de la ciudadanía. El no entender el delicado balance que se debe gestar entre los diferentes actores (Estado, sector privado y ciudadanía) nos llevará a más disputas que no son nuevas, por temas como la concentración de la tierra, el manejo del agua, la minería, entre otros.

Ante todo señor candidato, debe recordar que su periodo gobierno será no sólo el de la consolidación del posconflicto, sino el que puede marcar la senda hacia tener un país desarrollado en 20 años o fracasar en el intento. Cumplir con los ODS es apostarle a la mejora de la calidad de vida de la población, recuperar años en nuestra esperanza de vida, reducir nuestro GINI y lograr cambios relevantes en nuestros índices de Pobreza Multidimensional.