¿Se agravarán los huracanes con el cambio climático?

¿Ha sido está temporada de huracanes peores que las anteriores? ¿Cómo afecta el cambio climático la frecuencia y magnitud de los huracanes? ¿Cómo pinta el futuro?

Beatriz Mogollón Gómez
Beatriz Mogollón Gómez
Científica Ambiental y Consultora de Recursos Naturales
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19 de Septiembre de 2017

Llevamos está temporada 6 huracanes en el Atlántico, la mitad llegando a categoría 4, con vientos de hasta 250 km por hora.  El Caribe y el sur de los Estados Unidos han sido las más afectadas, con pérdida de vidas y daños que ascienden a los 250 billones de dólares.  Lo raro de esta temporada, comparada con anteriores, es que varios de estos huracanes – en particular Harvey e Irma – llegaron al continente.  En temporadas pasadas, la mayoría de los huracanes se mueren en el océano.  ¿Por qué llegaron a tierra estos huracanes?

Un huracán se forma cuando el agua del océano se evapora por altas temperaturas, que conlleva a la convección y los vientos empiezan a moverse de manera circular.  Entre más caliente el océano, mayores los vientos, y mayor evaporación y descarga.  Las zonas tropicales es donde ocurren los huracanes porque la temperatura del agua es más caliente que en las zonas de mayores latitudes.  Los años en que ha habido mayor número de huracanes, coincide con los años en que el océano ha estado más caliente. 

Los modelos de cambio climático han podido establecer correlaciones entre el aumento de la temperatura de la superficie del océano con aumentos en la concentración de gases efecto invernadero causados por la actividad humana. En el último siglo, la temperatura promedio de la superficie del océano ha aumentado en 0.1°C por el aumento de gases efecto invernadero.  Sin embargo, aún no existe una correlación fuerte entre el aumento de gases efecto invernadero causado por actividad humana y la frecuencia de huracanes. Lo que los científicos si han podido establecer, es un aumento del 15 por ciento en los niveles de precipitación asociados a los huracanes.

Entonces lo que sí es claro es que entre más emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura del océano incrementa y esto causará huracanes con mayores intensidades y precipitaciones.  Los huracanes que se formen tienen más probabilidad de llegar a categorías más altas (e.g., mayores vientos) por las altas temperaturas del océano, y de disiparse solo cuando encuentren tierra.  Esto se vio está temporada que tanto Harvey cómo Irma, pegaron.

En el corto plazo, la otra opción es adaptarnos, para reducir el número de muertes y daños.  Una manera de hacerlo es a través de la restauración y protección de ecosistemas marino-costeros, cómo los manglares, arrecifes coralinos, humedales y pastos marinos.  Estos protegen las zonas costeras ya que disipan, hasta en un 97 por ciento, la energía de las olas. 

Transformaciones de estos ecosistemas han llevado a que los daños sean astronómicos ya que la mayoría de las personas en el mundo habitan estas zonas.  Miami es un excelente ejemplo de esta transformación.  Restaurando estos ecosistemas, ayudaría a disipar la fuerza de los huracanes y tormentas tropicales cuando lleguen a tierra.  Su restauración beneficiaria a los habitantes costeros ya que no terminarían con barcos en su jardín después de un huracán, y también proveería otra cantidad de servicios ecosistémicos cómo creación de hábitat para peces, control de erosión, turismo y servicios de recreación. 

Una acción urgente y obvia, es reducir las emisiones de gases efecto invernadero que contribuirá a que la temperatura del océano no siga aumentando, y que haya menos combustible para que el huracán crezca.  Si no logramos bajar las emisiones en el mediano plazo, las compañías de seguros muy seguramente no estarán cubriendo los daños por huracanes. 

Tal vez en ese momento Trump se dé cuenta que el cambio climático es una realidad cuando su casa en Palm Beach esté sumergida.

Y hablando de cambio climático, Colombia en el Acuerdo de París  se comprometió con reducir en un 20 por ciento sus emisiones de gases efecto invernadero antes del 2030. 

Según la Tercera Comunicación de Cambio Climático, los sectores que más emiten son los relacionados con el cambios de uso del suelo en un 62 por ciento (expansión de la frontera agrícola, deforestación, ganadería), seguido por transporte (11 por ciento) e industria manufactureras (11 por ciento). 

Reducir las emisiones significa volvernos más eficientes y competitivos. Tenemos que volvernos más eficientes en producir comida a través de la adopción de buenas prácticas de manejo y conservación del suelo, en proveer mayor acceso a energías alternativas y tener un parque automotor más eficiente en el uso de combustible (o mejor aún, tener carros eléctricos), y apoyar la conservación privada y pública para evitar la liberación de carbono a la atmosfera, y a la vez proteger la biodiversidad, y garantizar el flujo de servicios ecosistémicos cómo el agua.  Estas acciones contribuirán a bajar el 0.42 por ciento de emisiones que Colombia contribuye a las emisiones mundiales, pero más importante, podremos adaptarnos mejor a la proyección de un aumento de 2.4°C al 2100.

 

¡Felicitaciones a la Silla Vacía por el lanzamiento de la Red Verde! Un importante espacio de incidencia para Colombia, donde la información y la evidencia se exponen para informar la toma de decisiones.

 

La Ñapa: En redes sociales se ha plasmado una posible conexión entre el nefasto terremoto de México con el cambio climático, o más lejano aún, el efecto de los juguetes de Kim Jong-un con el terremoto de México.  Una aclaración sobre la actividad sísmica: esta ocurre por el choque entre placas tectónicas.  Los continentes y el océano están encima de la litosfera que es esa capa de la tierra compuesta por pedazos de un rompecabezas.  A veces esos pedazos, o lo que se llaman placas tectónicas, se mueven y se chocan. 

Cuando se chocan, se produce actividad sísmica. Cuando esta actividad ocurre entre placas tectónicas cerca a zonas costeras, se prenden las alarmas por un posible tsunami; mientras que cuando ocurren tierra adentro, los llamamos terremotos.  El choque entre placas son movimientos naturales y no tienen relación alguna con el cambio climático, ni con los juguetes de Kim Jong-un (aunque en la proximidad inmediata de donde detonan estos juguetes, se podría sentir cómo un terremoto).  

Respuestas al Debate (5)

Luis Alberto Camargo

19 de Septiembre

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Excelente Beatriz! Esta imágen no es una imágen que hemos visto antes, es cl...+ ver más

Excelente Beatriz! Esta imágen no es una imágen que hemos visto antes, es claro que las altas tempreaturas del oceano, y a mayor profundidad, permitieron alimentar tormentas seguidas de gran magnitud. No es común ver en tan poco tiempo 3 huracanes en el Atlántico que han llegado a Categoria 4-5. 


screen_shot_2017-09-08_at_8.33.47_am_resized-1200.png








Luis Alberto Camargo

20 de Septiembre

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Enlace a la imagen del comentario.
http://lasillavacia.com/sites/default/...+ ver más

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http://lasillavacia.com/sites/default/files/screen_shot_2017-09-08_at_8....
 

Luis Alberto Camargo

20 de Septiembre

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Diana Wiesner

20 de Septiembre

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Gracias Beatriz por la ilustración, Felices de inaugurar la silla Verde ! ...+ ver más

Gracias Beatriz por la ilustración, Felices de inaugurar la silla Verde ! 
Es imperativo desde nuestras profesiones y rincones de la ciudad trabajemos desde la gestión del riesgo, desde la mínima acción cotidiana solidaria, hasta la planificación integral pensando en las comunidades mas vulnerables pero que son las que tienen mayor resiliencia desde el alma.
 

Santiago Briceño

20 de Septiembre

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Gracias por este artículo Beatriz! Toca un punto clave en las discusiones sobre cambio climático que es el relacionado con el manejo de la incertidumbre. Sobre esto recomiendo el siguiente artículo de Nicholas Stern y otros: http://rsta.royalsocietypublishing.org/content/369/1956/4818

Gracias por este artículo Beatriz! Toca un punto clave en las discusiones sobre cambio climático que es el relacionado con el manejo de la incertidumbre. Sobre esto recomiendo el siguiente artículo de Nicholas Stern y otros: http://rsta.royalsocietypublishing.org/content/369/1956/4818