A orillas del Duda

Este es un documental que busca contribuir a la construcción de un país en paz y con bosques que permanezcan en pie.

Claudia Leal
Claudia Leal
Historiadora Ambiental , geógrafa
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14 de Diciembre de 2017

Regresé a La Macarena después de 20 años, gracias a la calma generada por el proceso de paz y como parte de un proyecto de investigación sobre la historia de nuestros parques nacionales. Era abril de 2016.

En la zona del bajo río Duda y alto Guayabero muchas de las personas que conocí se habían ido y muchas otras habían llegado tumbando monte a ritmos cada vez más acelerados. El recrudecimiento de la guerra dejó muchas heridas.

Al vecino de la escuela en la que trabajé, por ejemplo, lo desapareció la guerrilla, mientras que el ejército tuvo encarcelados a algunos líderes con acusaciones infundadas de ser guerrilleros. A mi regreso tenía impresiones y sentimientos revueltos y un mensaje para Pablo Stevenson, profesor de biología: que allá lo esperaban para volver a montar los campamentos de investigación que la Universidad tuvo entre 1986 y 2002.

Justo por esos días, Pablo Mejía y yo habíamos grabado una entrevista con Pablo S para recoger la historia de esos campamentos, pues él pasó allá 5 años de su vida. También entrevistamos a Caturo Mejía, exdirector del Centro de Investigaciones Ecológicas Macarena, nombre oficial de la estación. Caturo había sido mi profesor de vertebrados y ecología (a pesar de que estudié economía) y es el papá de Pablo M.

Nuestras grabaciones constituían una pequeña empresa familiar en otro sentido: estábamos usando los equipos de Citurna Producciones, la compañía de producción audiovisual de Adelaida Trujillo, mamá de Pablo M y esposa de Caturo. Pablo M, que era estudiante de ciencia política, me estaba ayudando como asistente de investigación, primero para suplir un requisito académico (el equivalente a un curso) y luego como modalidad para obtener el título de grado. Pero el asunto fue creciendo y nuestra relación pasó pronto de ser una asistencia a ser una sociedad.

Esas dos entrevistas fueron un tentador abrebocas que nos llevó a pensar en hacer un video sencillo que incluyera entrevistas con tres o cuatro biólogos más. Las hicimos, pero nos quedamos cortos al no poder entrevistar a los primatólogos japoneses que empezaron la estación, marcaron su carácter y la financiaron a lo largo de toda su existencia.

Para que el video tuviera un atractivo visual buscamos imágenes de la época. Tuvimos la suerte que varios nos compartieron sus fotos y sobre todo que Pía Quiroga, Adelaida Trujillo y Margarita Jiménez nos prestaron las tomas audiovisuales que habían hecho en los campamentos. El asunto fue creciendo al tiempo que Citurna consiguió una mejor cámara, con la que hicimos una de las entrevistas, lo que nos obligó a repetir las otras para evitar que los registros quedaran en distintas calidades.

En ese punto el video se estaba convirtiendo en un documental y era claro que necesitábamos ir a La Macarena a grabar escenas de la selva y el río y a hacer algunas entrevistas. Pensamos que era el momento propicio para regresar al lugar donde estuvieron los campamentos.

Fuimos en compañía de Pablo S; encontramos los restos de unas de las casas, la selva hermosa y hasta a los descendientes de los micos que él había estudiado años atrás. Haber estado en el sitio nos dio más energía para pensar en la reapertura del campamento. Nos dimos a la tarea de hablar con Parques Nacionales, dado a que la zona de los campamentos queda dentro del Parque Nacional Tinigua y contiguo al Parque Serranía de La Macarena. También tuvimos varias reuniones con la Dirección para la Acción Integral contra las Minas Anti-Personal y con miembros de las Farc para averiguar si además de las dos minas que el ejército desactivó en el límite norte del área hay más minas. Las noticias que hemos tenido son alentadoras, pero nada certeras.

Más importante que todas estas gestiones ha sido el apoyo recibido de parte de la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad de los Andes para la reapertura de la estación. Tal apoyo ha incluido formalizar la gestión con Parques y permitirnos terminar el documental con todas las de la ley. Tuvimos así financiación, por ejemplo, para incluir música, y hacer las revisiones de estilo y color, y pronto tendremos una versión con subtítulos en inglés.

Así, el documental dejó de ser un sencillo video que buscaba rescatar una memoria para ser un documental que además de reconocer una experiencia maravillosa que tuvo la Universidad, busca que esta misma institución refuerce los procesos de formación de estudiantes con necesarias salidas de campo y fortalezca su compromiso con la construcción de un país en paz y con bosques que permanezcan en pie.