Mis cerros, tus cerros, ¿nuestros cerros?

Bogotanos, no tenemos mar pero tenemos tremendas montañas, envidiables para los de la planicie. ¿Cuáles son las perspectivas para el uso recreativo de nuestos Cerros Orientales? 

Carolina Figueroa
Carolina Figueroa
Biodiversidad, cambio climático, áreas protegidas, energías renovables y ciudades sostenibles
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06 de Diciembre de 2017

Tengo 33 años y desde los 14 subo a los Cerros Orientales de Bogotá. Mi papá y un intrépido grupo de amigos aprovechaban los fines de semana para explorar los secretos de las montañas bogotanas y sus diferentes rutas: hacia Monserrate, la Calera, Choachí, las Cruces, la Virgen, etc. En muchas ocasiones acompañé a mi papá, quien me persuadía diciéndome que el camino era corto y fácil, pero resultábamos caminando más de 4 horas, sin comida y a veces sin agua. Afortunadamente alguno de sus compañeros nos compartía un pedazo de bocadillo Veleño o galletas de canela. De regreso a casa un buen desayuno y siesta.

Las travesías no siempre fueron fáciles, en el transcurso de 8 años, mi papá y sus compañeros de montaña fueron víctimas de 6 robos a mano armada. Bandidos en manada los despojaron una y otra vez de sus pocas pertenencias como caminantes: tenis, sudadera y saco. Subir a la montaña tenía un chance de convertirse en una procesión y un flagelo en estas circunstancias, pero aún así, seguíamos subiendo.

Los caminantes de la quebrada la Vieja poco a poco se fueron organizando. Recuerdo mucho Andrés Plazas a quien me encontraba subiendo la Vieja muy temprano, iba coleccionando correos electrónicos de los caminantes como quien va recogiendo moras silvestres. El blog de Amigos de la Montaña nos permitió saber que los atracos seguían, nos daba recomendaciones para nuestras caminatas y nos invitaba a ser parte de otras actividades entorno a la Vieja y a los Cerros. He sido testigo y partícipe del crecimiento de Amigos de la Montaña y gracias a su gestión los atracos dejaron de ser un problema porque esta comunidad logró concretar la presencia de la policía en este sendero, todos los días de la semana.

Llevo 19 años subiendo a la montaña y puedo decir que después de respirar, comer y dormir, caminar los cerros de Bogotá también se ha convertido en una necesidad fisiológica básica.  En esta época decembrina, los cerros se convierten en un lugar muy especial: son un escape para el tráfico navideño y con el supuesto veranillo decembrino, se pueden ver los nevados de Santa Isabel, Ruiz y Tolima al occidente de la ciudad.


Foto: Carolina Figueroa, Septiembre 2015

 

Sin embargo, mis cerros, que también son los cerros de todos los amigos y familiares con quien los he compartido, ya no son los cerros de los bogotanos. Estamos en una , no sólo de escasez de árboles por metro cuadrado en la ciudad, también estamos en crisis por la incapacidad de gestionar estos espacios de recreación y salud para los bogotanos.

La quebrada las Delicias no da abasto, porque la quebrada de la Vieja la cerraron de forma indefinida y en cambio el camino a las Moyas, lo cerraron por alguna razón que a mi no me queda clara y gracias, queda cerrado durante todas las vacaciones hasta mediados de enero 2018. Senderos como el del Parque Nacional o el de Santa Ana no tienen ningún tipo de seguridad y senderos como el de San Francisco, que por cierto es precioso, es muy corto y su salida implica arriesgar la vida como peatón en plena circunvalar, con la calle 14, donde no hay andenes.

Esta crisis demuestra que : 1) los caminantes nos quedamos sin montaña para recorrer y 2) las instituciones encargadas de administrar estos senderos, en particular (pero no únicamente) la CAR de Cundinamarca y la Alcaldía de Bogotá, no tienen capacidad para responder a la creciente demanda de uso recreativo de estos espacios. El cierre de los accesos es un paréntesis en la gestión y ojalá se estén tomando el tiempo de pensar estratégicamente cómo van a organizar el uso de los cerros orientales. De lo contrario seguiremos postergando el problema.

La Alcaldía de Peñalosa propuso un gran proyecto de senderos en los cerros llamado “El Sendero de las Mariposas”, el cual ha tenido mucha resistencia por parte de diferentes grupos y personas en la ciudad. El debate del Sendero de las Mariposas tiene muchos tintes y cae en lugares comunes y poco propositivos como aquel de 'mejor la conservación al uso', 'no intervengamos los cerros porque es muy agresivo'. El sendero es sendero, no es un condominio de resorts (afortunadamente).

Una alcaldía con la visión y los recursos para un proyecto de esta envergadura es una gran oportunidad para trascender el imaginario y el uso que hacemos de los Cerros Orientales y además, va muy en línea con el rápido crecimiento de caminantes durante los últimos años. Ciudades como y tienen un complejo de senderos de naturaleza en la ciudad, nos llevan una gran ventaja en la gestión.  

Biofilia es nuestro sentido de conexión con la naturaleza y con otras formas de vida. Edward O. Wilson creó este concepto en 1984 y hoy en día ha inspirado a muchas ciudades a través del proyecto “” (Ciudades Biofílicas) para que se conviertan en “ciudades de naturaleza abundante en las proximidades de un gran número ciudadanos urbanos. Las ciudades biofílicas valoran la conexión y el acceso innato de los residentes a la naturaleza a través de abundantes oportunidades de estar afuera y de disfrutar los aspectos multisensoriales de la naturaleza al proteger y promover la naturaleza dentro de la ciudad.”

Señores defensores de los cerros, autoridades, ciudadanos y caminantes, llegó la hora de soñarnos los cerros de Bogotá y crear un proyecto que responda a las necesidad de una ciudad con escasez de espacios verdes y con mucho amor por las montañas.

¿Tienes ideas para los cerros? Compártelas .

Respuestas al Debate (2)

Santiago Briceño

06 de Diciembre

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¡Muy buen artículo! Me preocupa que el sendero de Las Mariposas no haya podido arrancar obras. Esa propuesta de la actual administración distrital es una gran oportunidad para consolidar una red de senderos que, por supuesto, considere la capacidad de carga de nuestras montañas. Una red de senderos seguros que inviten a crear comunidad mediante muchas más redes de caminantes y fomenten la educación de la ciudadanía para que valore los servicios ambientales - incluyendo recreación – en una ciudad que demanda con urgencia más espacios verdes que todos podamos disfrutar de manera sostenible.  

¡Muy buen artículo! Me preocupa que el sendero de Las Mariposas no haya podido arrancar obras. Esa propuesta de la actual administración distrital es una gran oportunidad para consolidar una red de senderos que, por supuesto, considere la capacidad de carga de nuestras montañas. Una red de senderos seguros que inviten a crear comunidad mediante muchas más redes de caminantes y fomenten la educación de la ciudadanía para que valore los servicios ambientales - incluyendo recreación – en una ciudad que demanda con urgencia más espacios verdes que todos podamos disfrutar de manera sostenible.  

Alfredo Sánchez Cabrera

10 de Diciembre

123 Seguidores

Carolina, un artículo muy propositivo. Subía a los cerros 30 años antes que tú y hacíamos sendero. Difícil ascenso recompensado por esa mirada al centro e Colombia que tu relatas. Una belleza que debe perdurar.

Carolina, un artículo muy propositivo. Subía a los cerros 30 años antes que tú y hacíamos sendero. Difícil ascenso recompensado por esa mirada al centro e Colombia que tu relatas. Una belleza que debe perdurar.