La sostenibilidad comienza por dentro

A propósito del día Internacional del Yoga que se celebra el 21 de junio y de la crisis del océano por el plástico, comparto esta reflexión sobre lo que le aporta el Yoga a la sostenibilidad: ¿qué implica llevar una vida sostenible? 

Carolina Figueroa
Carolina Figueroa
Biodiversidad, cambio climático, áreas protegidas, energías renovables y ciudades sostenibles
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20 de Junio de 2018

El paradigma de la sostenibilidad se ha convertido en un mantra para muchos individuos, organizaciones y gobiernos, sin embargo predomina un enfoque externo. ¿Qué implica llevar una vida sostenible? Propongo un diálogo entre la sostenibilidad y el Yoga para entender la dimensión de la sostenibilidad por dentro de uno mismo.

Foto: Carolina Figueroa

Pregonamos la sostenibilidad por todos lados, se ha convertido en un apellido cuyo uso indiscriminado le ha hecho perder su significado. Creo que a una gran mayoría de los habitantes de este planeta le sería muy difícil refutar la necesidad de vivir en el desarrollo sostenible, entendido como lo definieron en el informe Bruntland de la ONU en 1987: “aquel desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”.

Sin embargo, la realidad nos demuestra lo contrario, la cantidad de dióxido de carbono emitido en la atmósfera es superior al que los océanos y bosques pueden absorber, mientras tanto seguimos agotando los peces y talando bosques tan rápido que no le damos tiempo a los ecosistemas de recuperarse. Hemos infligido varios puntos de quiebre en la salud de la tierra, varios de los cuales ya son evidentes en Colombia donde se estima que a mediados de este siglo ya no tendremos ninguna montaña glaciar. De acuerdo con los análisis de World Wildlife Fund (WWF), necesitamos ahora 1.7 planetas para cubrir las necesidades globales. Somos tantos humanos que no vamos a poder tener todos lo mismo ni lo mínimo.

Como sociedad estamos fallando con mucha contundencia. Es fácil culpar a los gobiernos, los políticos, las multinacionales y más fácil aún es alargar la lista de culpables. Pero ¿cuál es realmente nuestra responsabilidad individual? Diariamente estamos expuestos a muchos dilemas que tienen un impacto en la sostenibilidad del planeta y en nuestra propia existencia. ¿Bajo qué visión estamos resolviendo estos dilemas?

El Yoga es una ciencia milenaria cuyas raíces se encuentran 4000 años atrás en la Historia. Se ha convertido en una disciplina muy popular en Occidente, sobre todo desde que los Beatles decidieron hacer Yoga en Rishikesh, India, en los años 60. Hay muchas creencias acerca de lo que es el Yoga: una actividad que relaja, una serie de acrobacias que sólo están disponibles para los más flexibles, algo muy aburrido dónde uno sólo medita, una serie de ejercicios para sudar en un salón caliente, entre otras. Estas percepciones del Yoga no son del todo ciertas, son visiones sesgadas e incompletas. Las posturas del Yoga, también llamadas Asanas, son sólo uno de los 8 componentes del Yoga.

Nuestra mente se encuentra en un estado de dispersión permanente, creando historias basadas en nuestra percepción de la realidad, que en la mayoría de los casos es limitada. Como dice uno de mis queridos profesores de Yoga, la mente es la loca de la casa y hay que aprender a darle su justa medicina para convivir con ella. El Yoga y sus herramientas permiten llevar la mente incoherente y dispersa a una estado reflexivo y coherente. Yoga viene de la raíz Yuj que significa atar, juntar, sujetar, unir, así el Yoga es un estado de unión de la mente, el cuerpo y el espíritu.

Patanjali escribió los Yoga Sutras en el siglo III AC, sutra viene del sánscrito y quiere decir texto de prescripciones sobre la vida cotidiana. Los Yoga Sutras son 196 aforismos en los que Patanjali propone una serie de comportamientos a través de los cuales podemos conseguir una vida en paz y armoniosa con lo que somos y lo que no somos, permitiéndonos la liberación de las fluctuaciones y apegos de la mente. En los Yoga Sutras, Patanjali propone 8 pasos para el Yoga: yamas (pautas de comportamiento social), niyamas (pautas de comportamiento individual), asanas (posturas), pratyahara (control de los sentidos), pranayama (expansión de la energía vital a través de la respiración), dharana (concentración), dhyana (meditación) y samadhi (iluminación).    

Estos 8 pasos del Yoga tienen unos desarrollos filosóficos muy profundos y diversas técnicas para su ejecución. Para entender la sostenibilidad dentro de nosotros propongo acotar el diálogo con los yamas, una serie de principios o pautas morales que nos ayudan a guiar nuestro comportamiento en sociedad permitiendo la armonía entre el individuo y su entorno.

Yama 1 Ahimsa: la no-violencia.

Ahimsa viene del sánscrito y quiere decir “no hacer daño”. Este principio inspiró a Gandhi para liderar la independencia de India sin violencia física, usando la resistencia y la movilización pacífica como estrategia política. La no-violencia en el campo de la sostenibilidad puede tener muchas manifestaciones como el vegetarianismo y técnicas como la permacultura, que buscan satisfacer las necesidades humanas sin destruir, contaminar o agotar los recursos naturales. La violencia física es tan dañina como la violencia de pensamiento con el entorno y con nosotros mismos. Practicar Ahimsa implica la vigilancia de nuestro comportamiento para que este no cause daño.

Yama 2 Satya: actuar con la verdad.

Las mentiras se han convertido en el pan de cada día de la sostenibilidad. ¿Cuántas veces a la semana compramos botellas plásticas con agua?¿cuántas veces se nos olvida llevar la bolsa de tela para hacer mercado? O compramos oro a sabiendas de todo el impacto ambiental que tienen extraer un solo gramo. Más sencillo aún, ¿separamos los residuos en nuestras casas? No actuamos con la verdad, nos hacemos los de la vista gorda y pensamos que si lo hacemos poquito no pasa nada. Pero somos 7 billones de habitantes. Internamente, Satya nos invita a identificar y corregir esas mentiras que nos decimos acerca de nosotros mismos y acerca de nuestro entorno.

Yama 3 Asteya: no robar.

Le robamos a la tierra sus entrañas, sacando todo tipo de minerales y recursos energéticos, se los robamos porque estos recursos no son renovables, la tierra no tiene capacidad de volverlos a crear inmediatamente y menos al ritmo en que los extraemos. Reflexionar entorno a Asteya implica examinar las raíces del robo.

Yama 4 Bhramacharya: dirigir concientemente la energía y Yama 5 Aparigraha: austeridad

Dirigir conscientemente nuestra energía implica ser conscientes de cómo actuamos frente a nuestras pasiones y deseos. Un deseo exacerbado por los bienes materiales, los lujos, los objetos de rápida obsolescencia están creando al mismo tiempo caos y destrucción en la naturaleza. Bhramacharya es mantener un control de las energías frente a esta pasión por lo material, haciendo consciencia del ciclo de las cosas, las implicaciones para su creación y su disposición luego del uso humano. Aparigraha, el Yama 5 que quiere decir austeridad, es en este caso una consecuencia de Bhramacharya, su invitación principal es disminuir nuestras posesiones materiales para acercarnos más a la humildad y a la verdadera naturaleza humana.

Si pensamos que estamos contribuyendo a un planeta más saludable y sostenible pero nuestro comportamiento individual está completamente desarticulado con nuestro impacto en la tierra, es un buen momento para sentarse con la loca de la casa para revisar comportamientos y elecciones.