Las elecciones del posacuerdo en Caquetá y lo que dicen para las presindenciales

Los resultados del 11 de marzo dieron como principal perdedor en el Caquetá a los Acuerdos de paz. ¿Será igual para las presidenciales?

Alejandra Ciro
Alejandra Ciro
Investigadora de "A la Orilla del Río"
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06 de Mayo de 2018

Eran varias las preguntas y expectativas que generaban las primeras elecciones del posacuerdo en Caquetá. Era la primera vez que la Farc participaba en la política local en un escenario de paz ¿Qué significaba este cambio en un departamento que se ha configurado a través de la guerra? ¿Qué efectos tendría la paz en el mapa electoral departamental?

 

Tres poderes, dos curules

La competencia para la Cámara de Representantes era reñida. Para dos curules había tres opciones probables: el partido liberal, con lista liderada por Harry González, que con la maquinaria acumulada aspiraba a la reelección; el uribismo, con lista encabezada por Edwin Valdés, sin maquinaria fuerte pero con el arrastre que da la popularidad de Uribe en Florencia, y Ruíz Cicery, cabeza de lista de la ASI, aliado por un lado con el gamonal conservador Arnulfo Gasca y por el otro con movimientos sociales de izquierda como la Unión Patriótica. 

Cualquiera de las opciones expresaba un fenómeno totalmente distinto.

Los resultados del 11 de marzo dieron como principal perdedor en el Caquetá a los Acuerdos de paz, al perder Ruíz Cicery, el único candidato que públicamente los defendía, la representación del Caquetá ante el Congreso quedó en manos de dos críticos de los Acuerdos (Harry ha votado a favor en el Congreso siguiendo su línea gobiernista pero ha expresado publicamente críticas frente a la necesidad de justicia para las Farc).

Pero yendo más allá del titular, Caquetá sigue mostrando un escenario complejo que expresa los retos que tienen los territorios, y particularmente el campo, para la articulación en el sistema político colombiano. En el Caquetá gana el uribismo las elecciones pero las cifras muestran que el Caquetá no es uribista. Lo que gana en el Caquetá es la abstención y el único territorio uribista es Florencia, que es la ciudad que vota.

Como lo muestra la siguiente gráfica, Cicery (de la ASI) sacó más votos que Valdés, el candidato del Centro Democrático (15.723 versus 11.611). Sin embargo, la lista uribista sacó más votos que la de la ASI que avalaba a Cicery (23.444 versus 19.946).

El uribismo se quedó con la curul, pero por muy poco y, en gran medida, por un error de estrategia de la ASI al acompañar la lista con candidatos tan débiles. El caso de Cicery muestra que no es suficiente tener una amplia votación personal, cuando se cuenta con un partido débil.

Ahora bien, vale aclarar dos cosas: Primero, que la votación por Cicery no era necesariamente una votación pro-acuerdos, parte de su votación también se derivaba de su alianza con el polémico gamonal local Arnulfo Gasca y de su propia trayectoria personal en la política (ha sido alcalde, diputado y candidato a la Gobernación). En contraste, la votación por el Centro Democrático sí puede entenderse como una votación contra los acuerdos.

Segundo, si bien los resultados expresan que la disputa sigue sin resolverse, el acceso del uribismo a una curul en el Caquetá sin duda consolida una maquinaria política que podrá fortalecer la presencia de esta colectividad en el Caquetá.

La amplia victoria de Harry Gonzalez con el Partido Liberal muestra lo importante que es esta maquinaria para consolidar un poder electoral en el departamente. Ahora bien, el fracaso del Partido Conservador, que perdió la curul que tenía con Luis Fernando Urrego – de quien se decía que había ganado por el apoyo que en radio le dio el mismo Uribe- muestra que tener la curul tampoco es suficiente para mantenerla.

En una columna anterior planteé que las dinámicas políticas en el Caquetá han mostrado que “gana el que conquiste con amplitud a Florencia o el que logre movilizar al tradicionalmente abstencionista campo, principalmente en el norte”.

Y esto se corroboró en las elecciones del 11 de marzo. Pese a que Cicery (ASI) también le ganó a Valdés (CD) en Florencia (7.105 versus 6.812), la votación por la lista del Centro Democrático en Florencia (14.769 votos contra 13.747 de la lista liberal y 9.345 de la ASI) hizo que las curules en el Caquetá se quedaran con Harry del Liberalismo y Valdés del Centro Democrático.

 

El peso de Florencia

El peso de Florencia es tan importante en las elecciones en el Caquetá, y su contraste con la votación en el resto de municipios es tan significativa, que los resultados en el departamento cambiarían según se incluya o no Florencia en el análisis.

Incluyendo a Florencia, la mayor votación en el departamento la tiene la lista Liberal, seguido por la votación por Harry González y por el Centro Democrático. Sacando a Florencia del análisis y revisando la votación del resto de los municipios, significativamente más pequeños que la capital, la curul hubiese quedado en manos del Liberalismo y de la ASI, como lo muestra este gráfico. 

VOTACIÓN A LA CÁMARA DE REPRESENTANTES SEGÚN SE INCLUYA O NO LOS RESULTADOS DE FLORENCIA

Se ratificó entonces en las últimas elecciones que la votación por el Centro Democrático en el Caquetá se concentra principalmente en Florencia, en donde sacó el 63 por ciento de su votación.

En igual sentido, Edwin Valdés, el candidato del Centro Democrático, sacó el 59 por ciento de su votación en la capital, habiendo sido alcalde de San Vicente del Caguán.

Esto se explica por dos razones, el apoyo de la alcaldía del Centro Democrático en Florencia a la candidatura de Valdés y paradójicamente el poco respaldo hacia Valdés en su pueblo de origen, San Vicente del Caguán.

En San Vicente, solo un 10% de la votación fue por Valdés, mostrando que su alcaldía (2004-2007) no parece haber sido recordada positivamente por los sanvicentunos. En San Vicente, Valdés sacó menos votos que Harry (979 frente a 1.469) y solo un poco más que Cicery (714). El otro candidato de la lista del Centro Democrático, Jhon James Villanueva, sacó 592 en el municipio.

En contraste, en Belén de los Andaquíes el 34 por ciento de la votación fue por Cicery, municipio del cual este también fue alcalde. La posibilidad para un municipio del Caquetá de tener un representante a la Cámara puede llegar a ser muy positiva en términos de lo que esto signifique para el acceso del municipio a la gestión de ciertos recursos, por eso se entiende la votación por Cicery en Belén y por eso resulta paradójico que solo 979 personas de 10.223 que votaron en San Vicente pensaran en hacerlo por quien fuera su alcalde. Más considerando que el actual alcalde de San Vicente del Caguán es del Centro Democrático.

El contraste, entre Florencia y el resto de los municipios expresado en la votación por la ASI y el Centro Democrático también es evidente si se comparan estas dos fuerzas en la siguiente gráfica. El Centro Democrático tiene ventaja sobre la ASI en 5 de los 16 municipios: Florencia, San Vicente, Doncello, Morelia y Milán. En cambio, la ASI triunfa sobre el Centro Democrático en 11 de los 16: Puerto Rico, Paujil, Cartagena, Montañita, Belén, Albania, San José, Valparaíso, Curillo, Solita y Solano.

VOTACIÓN POR EL CENTRO DEMOCRÁTICO Y LA ALIANZA SOCIAL INDEPENDIENTE EN LOS MUNICIPIOS DEL CAQUETÁ PARA CÁMARA DE REPRESENTANTES 2018

La votación de la ASI fue particularmente importante en Montañita (29 por ciento de la votación del municipio), pueblo donde está ubicada la ETCR de Agua Bonita, desde la cual se hizo campaña por Cicery, y que por lo visto tuvo resultado.

En contraste, el Polo, que tradicionalmente tenía influencia en el municipio sacó solo un 4 por ciento. El histórico capital de izquierda de este municipio se fue entonces con Cicery.

A diferencia de esto, en San Vicente del Caguán, otro municipio donde está la ETCR de Miravalle solo el 7 por ceinto de la votación fue por Cicery frente a un 10 por ciento por el Polo. Aquí no fue tan claro el activismo de la Farc por Cicery y el Polo mantuvo su votación histórica.

Ahora bien, de lejos, el ganador de la jornada fue el Partido Liberal, quien también tiene la gobernación, y su candidato Harry González, que se reeligió en el Congreso. La lista liberal sacó 32.130 votos frente a 23.444 del Centro Democrático y 19.946 de la ASI. Como ya se ha expresado en otras ocasiones, el principal poder político de un territorio como el Caquetá no es ni el uribista ni el fariano, es el clientelar.

Por su parte, la movilización en contra de la entrada de las petroleras, que ha despertado ya históricas protestas en el Caquetá, no se ha capitalizado en términos políticos y el candidato más cercano a recoger estas banderas, abogado que ha acompañado el movimiento, obtuvo únicamente 2.180 votos en el departamento y su votación en municipios como Valparaíso y Morelia, que han encabezado la resistencia, se redujo a 27 y 13 votos respectivamente.

Hay aquí una ruptura entre la movilización social y la representación política. Durante la audiencia pública que se realizó en Morelia sobre el Bloque El Nogal estuvo presente el reelecto Harry González, sin embargo ni el congresista saliente, Luis Fernando Urrego, ni el entrante Edwin Valdés, hicieron presencia.

Al menos la elección de Edwin Valdés no representa una ganancia para la defensa del territorio frente a la incursión de las petroleras en el Caquetá.

 

¿Y para las presidenciales?

Frente a lo que viene en términos de elecciones presidenciales, tomando los datos de las consultas del 11 de marzo de 2018 y las del plebiscito por la paz es previsible que se mantenga la división política por subregiones del departamento.

La derecha y el conservatismo siguen primando en Florencia, municipios del norte como Doncello y los del sur como Morelia, Belén, Albania, San José, Valparaíso y Solita. Por su parte, hay un peso importante de la izquierda en San Vicente del Caguán, Cartagena y Montañita.

Estas dos facetas políticas en el Caquetá han tenido un arraigo histórico y es de esperarse que se vuelvan a manifestar en las primeras elecciones presidenciales del posacuerdo.