Una estrategia para acercar ciencia y tecnología a las comunidades

A comienzos de esta década Colciencias se propuso bajar de sus pedestales a la ciencia y la tecnología para acercarlas a las comunidades que luchan día a día para construir soluciones a sus problemas. El proceso ha dado resultados.
Por: Bernardo González*

Gloria Robles
Gloria Robles
Directora de Proyectos, Consorcio para el Desarrollo Comunitario
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18 de Octubre de 2017

En Santiago, Putumayo, los Ingas resolvieron reemplazar los productos industriales con que alimentaban las aves de corral por la watsimba, un vegetal producido en las chagras indígenas de manera natural. Hoy la procesan mezclada con otros alimentos naturales en seis nuevas unidades productivas comunitarias, lo que les ha llevado a mejorar la calidad de su alimentación.

Los miembros de Asocampo en el oriente antioqueño reforzaron su proceso de reconversión productiva hacia un sistema totalmente agroecológico, experimentando con diferentes sustratos y abonos compostados para mejorar sus cosechas de lechuga Batavia, brócoli, repollo, coliflor y tomate. 

Los socios de Cooapomiel, en los Montes de María, Bolívar, ante la disminución de su producción de miel, trabajan la selección genética para producir abejas reinas vírgenes que mejoren sus apiarios. Ya han obtenido cerca de 200 de ellas y otros 200 núcleos para introducirlas.

Judith Figueroa, docente de Universidad Nacional compartiendo Conocimientos técnicos con Juan  David Bohorquez, integrante de Cooapomiel en Montes de María.  

 

Estas son tres de las veinte experiencias que acaban de culminar un proceso de intercambio, de diálogo y fortalecimiento con la academia, con expertos y con otros gestores para acercarse a la ciencia y la tecnología y utilizarlas en el mejoramiento de sus procesos productivos.

Se trata de la segunda edición de A Ciencia Cierta, que Colciencias diseñó inicialmente como un concurso de iniciativas comunitarias innovadoras en las cuales involucraran ciencia y tecnología. En esta nueva edición A Ciencia Cierta va camino de consolidarse como un mecanismo efectivo de sensibilización alrededor de la apropiación de conocimiento, de fortalecimiento de experiencias y de acercamiento entre actores que comparten diversos saberes para construir soluciones a sus necesidades vitales y nuevos conocimientos que los lleven a mejorar sus procesos productivos. 

En esta edición de 2016, A Ciencia Cierta partió de una convocatoria abierta a experiencias comunitarias que trabajaran la producción agropecuaria para la seguridad alimentaria.

Se recibieron 262 postulaciones, de las cuales 92 cumplieron con los requisitos para ser presentadas a votación abierta en la web del concurso. Así se eligieron las 20 ganadoras que obtuvieron cada una $ 50 millones para su fortalecimiento y un proceso de acompañamiento de cerca de 9 meses. 

Ahí comenzó lo interesante, porque ese proceso incluyó el diálogo con expertos e investigadores de universidades de cada región para discutir los planes de mejora e intercambiar conocimientos que permitieran diseñar soluciones apropiadas, incorporar nuevas posibilidades a los procesos productivos, mejorar los productos y buscar mejores estrategias para su mercadeo. 

 

Omar Alfonso Roa Torres, profesional del SENA, Padrino Tecnológico compartiendo conocimiento con integrantes de Agrocoff  sobre la determinación de características de calidad del agua. 

 

A través de ese diálogo se buscó también hacer conciencia sobre el proceso mismo de apropiación que se estaba llevando a cabo, de su trascendencia y de la importancia de mantenerlo vivo hacia el futuro. También se promovió la experimentación y el aprendizaje práctico donde se involucrara el conjunto de la organización participante.

A Ciencia Cierta también estimuló a los ganadores a compartir con otras organizaciones y comunidades locales lo aprendido; a divulgar las iniciativas y sus avances y a buscar la incorporación de las mejoras alcanzadas en otras experiencias de su entorno.

A este esfuerzo se sumó el apoyo a las organizaciones para mejorar sus procesos administrativos y de gestión, sus estrategias de comunicación y las capacidades que aseguraran su sostenibilidad.  

En total 1.166 colombianos se vincularon directamente a las actividades de A Ciencia Cierta y aprovecharon esta oportunidad para compartir conocimientos, mejorar sus procesos productivos de seguridad alimentaria y empoderarse como organizaciones comunitarias capaces de mejorar sus condiciones de vida y desarrollo. Así mismo, de manera indirecta cerca de 10.300 colombianos más se acercaron al proceso y se benefician de los aprendizajes obtenidos por estas 20 organizaciones en su acercamiento a la ciencia y la tecnología.

A Ciencia Cierta se convierte así en un laboratorio vivo, en un espacio articulador de saberes y de promoción de la identificación de recursos de ciencia y tecnología para su uso local, en experiencias concretas que mejoren la vida de las comunidades de toda Colombia. 

Visite para conocer más en detalle este proceso.  

* Coordinador de la estrategia de Comunicación de A Ciencia Cierta en la Corporación Consorcio para el Desarrollo Comunitario, entidad aliada de Colciencias en la operación del concurso.