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Sobre las protestas en Boyacá

Recientemente, los ciudadanos de Boyacá se manifestaron por la posible explotación de petróleo por medio del fracking, situación que deja reflexiones en torno a las noticias que se comparten en redes sociales y los retos del nuevo gobierno. 

Yessica Prieto Ramos
Yessica Prieto Ramos
Coordinadora de Investigaciones de Crudo Transparente
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24 de Julio de 2018

La posibilidad de explotación de hidrocarburos por medio del fracking en Boyacá, tiene en alerta desde hace varios días a los municipios de las provincias de Centro, Occidente y Ricaurte donde se adelantan estudios de exploración sísmica por parte de la empresa polaca Geofizyka Torún. Esta situación plantea importantes reflexiones en torno al tema y las decisiones de cara a la nueva presidencia, que de no tenerse en cuenta, podrían agravar aún más la situación.

Empecemos por analizar la información que está circulando en redes sociales sobre el tema y la falta de análisis que los ciudadanos estamos haciendo sobre esta. Después de las elecciones de segunda vuelta y recién conocido el triunfo de Iván Duque sobre Gustavo Petro, se volvió a viralizar una noticia de El Espectador de agosto de 2017 en la cual se afirmaba que la entonces viceministra de Energía, Rutty Paola Ortiz, sostenía que el Ministerio de Ambiente ya había ajustado los lineamientos para la implementación de fracking en el país.

Quienes están en contra de la elección de Duque afirman que es el primer acto del presidente electo y que dejaba en evidencia su cercanía con las multinacionales y el poco interés de este por la preservación del medio ambiente.

Compartir una información de hace más de seis meses y adjudicarla como la primera acción del nuevo gobierno, es perpetuar la desinformación que tanto daño hizo en las elecciones presidenciales (como también al plebiscito por la paz) y que ha generado repercusiones importantes en otras latitudes del mundo.

Es importante recordar, y también recordarle al presidente electo, que aún no se ha posesionado y que sus opiniones no pueden ser tomadas como actos de gobierno.

Segundo, estamos poco acostumbrados al debate y la confrontación de ideas, todo aquel que busque desmentir esta información y muestre datos, es tildado de amigo de las petroleras y poco doliente con las comunidades que deberán asumir los impactos que la explotación de hidrocarburos deja. Seguimos en la lógica de amigos y enemigos.

En el país no se adelantan proyectos de exploración y explotación de hidrocarburos por medio del fracking, sí existe una petición de licencia ambiental para este tipo de proyectos en San Martín, Cesar, por parte de la Conocophillips a la ANLA; pero aún no se ha pronunciado la agencia.

Lo que se está llevando a cabo en Boyacá por parte de la empresa polaca, son estudios de sísmica para conocer el potencial hidrocarburífero de la zona.

Por otra parte, y aunque suene repetitivo, es necesario que las decisiones que afectan a los territorios sean tomadas en común acuerdo con las comunidades que los habitan.

Temas tan importantes como la explotación de recurso naturaless, no pueden seguirse haciendo desde Bogotá y creer que con la famosa socialización -de la que tanto se ufanan recientemente las entidades del Estado y las compañías, como la solución a las problemáticas en torno al sector- todo ya está resuelto.

Esto va más allá de socializar los proyectos, tiene que ver con hacer partícipes a las comunidades sobre las decisiones que involucran sus territorios, sus modos de vida y sus visiones propias de desarrollo.

También es necesario que el país conozca de estos procesos a través de la divulgación activa de la información, es difícil comprender que Colombia se ha comprometido a nivel internacional con la transparencia en el sector y con una gobernanza incluyente sobre los recursos no renovables, pero continúe negándose a publicar información sensible para los ciudadanos.

Para finalizar, preocupa bastante que durante la campaña electoral, el entonces candidato Duque sostuvo que buscaría limitar las consultas populares mediante un proyecto estatutario que defina el carácter vinculante y los plazos de estas, así como también promover una reforma constitucional sobre los umbrales.

Restringir la participación ciudadana no puede ser la solución a la situación actual, más si se tiene en cuenta que se está en plena implementación de los acuerdos de paz y que lo que se busca es profundizar la democracia y darle cabida a los que durante más de medio siglo fueron excluidos de la toma de decisiones.

El nuevo gobierno deberá asumir el reto de buscar consensos en torno a la explotación de petróleo y gas y las técnicas para su fin, es cierto que el país no puede darse el lujo de perder su autosuficiencia energética, pero tampoco es adecuado que se dé vía libre a técnicas de las cuales aún no se conocen sus impactos reales tanto en la salud humana y en los ecosistemas.

Para más información del sector extractivo en Colombia visite: