¿Sabes lo qué no debes hacer con un adicto en casa?

Antes de hablar de los diferentes comportamientos que se pueden desarrollar al tener conocimiento de que uno o varios de los miembros de la familiar son adictos, es importante tener en cuenta tres momentos: la prevención, la sospecha y la evidencia.

Martha Suescún
Martha Suescún
Fundadora y Directora de la Fundación Libérate
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13 de Septiembre de 2016

  1. ¿Qué pueden hacer las madres y los padres?

Los padres y las madres, y cualquier adulto que tenga la responsabilidad de educar, han de tener en consideración una serie de aspectos clave, en lo que a la prevención del consumo de drogas de los hijos se refiere, y que a continuación se detallan.

Hay que

No se debe

• Sentirse a gusto con los hijos/as.

• Escucharles y razonar.

• Seguir su rendimiento escolar.

• Ayudarles y facilitarles la comunicación con los demás.

• Informales sobre aspectos relacionados con las drogas, y formarse para poder informar.

• Reducir el consumo habitual de drogas legales de los padres.

• Administrar castigos severos para evitar la agresividad del hijo/a.

• Ignorar los problemas escolares y personales porque “son cosas de niños/as”.

• Hablar como si se supiera todo, sin escuchar sus opiniones y vivencias.

• Tomar medidas de coacción, sin razonar, que limiten su libertad abusivamente.

• Mantener posturas excesivamente tolerantes.

• No tener tiempo para estar con los hijos/as.

• Ocultar información.

• Promover una dependencia excesiva y sin necesidad.

• Hacer del hogar un sitio inaguantable.

• Poner de manifiesto contradicciones entre los padres a la hora de educar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. ¿Qué debo hacer en caso de sospecha de consumo?

Cuando el padre o la madre o cualquiera sospecha que su hijo o su hija, un familiar o alguna persona próxima, consume drogas debe mostrarse comprensivo pero firme. Existen cosas que podrá hacer como: Dialogar, dar la importancia justa, creer lo que se ve, compartir la preocupación, confrontar, supervivencia sin confrontar.

 

  1. Ante la evidencia de consumo o adicción.

Cuando el consumo sea evidente, pida consejo a su médico de familia o acuda a un centro especializado. Debe saber que hay una serie de cosas que usted puede hacer y otras que no conviene que haga.

SI

NO

• Dialogar y analizar las circunstancias que llevaron al consumo.

• Mantener el autocontrol emocional.

• Ofrecer ayuda pues ve en usted alguien a quien recurrir.

• Mostrarle su afecto por lo que él o ella es, independientemente de lo que haga.

• Intentar dedicarle más tiempo y prestarle más atención.

• Entender que se está ante una persona que tiene problemas y no “ante un problema”.

• Desesperarse.

• Culpar, ni “echarle en cara” todo lo que usted ha hecho por él o por ella.

• Convertirse en su perseguidor/a.

• Criticar de forma continuada y violenta su comportamiento.

• Utilizar el castigo como único recurso para evitar que continúe consumiendo.

• Acosarle continuamente con preguntas, sospechas, acusaciones, pues ello sólo conseguirá que se aleje de usted cada vez más.

 

Cuando se reconoce o identifica la existencia de un adicto dentro de la familia, la dinámica familiar sufre un cambio significativo debido a que hay una inversión de gran cantidad de tiempo y energía en la actuación de roles familiares disfuncionales, cuyo objetivo es el de proveer a la familia de un mecanismo de defensa para disminuir la ansiedad y el temor y dar la sensación de "estar haciendo algo" para resolver el problema de la adicción, lo que muchas veces ocasiona que la familia pase de ser funcional a disfuncional y en el caso extremo de volverse codependiente, por lo anterior es importante identificar que comportamientos disfuncionales se están asumiendo que deterioran la dinámica familiar. A continuación una breve descripción de los roles disfuncionales en la familia del adicto:

El Rescatador: Este miembro de la familia se encarga de salvar al adicto de los problemas que resultan de su adicción. Son los que inventan las excusas, pagan las cuentas, llaman al trabajo para justificar las ausencias, entre otras.

El Cuidador: Ellos asumen con ímpetu todas las tareas y responsabilidades que puedan, con tal de que el adicto no tenga responsabilidades, o tenga las menos posibles. Ellos actúan así convencidos de que al menos "las cosas están andando".

El Recriminador: Esta persona se encarga de culpar al adicto de todos los problemas de la familia. Se encarga de llevar a cabo sesiones de recriminación tremendamente amargas, y sermones que, no solo son exagerados, sino que además solo funcionan para indignar al adicto, brindándole así una excusa perfecta para seguir usando.

El Disciplinador: Alguno de los miembros usualmente se encarga de manejar el rol de disciplinado. Este familiar presenta la idea de que lo que hace falta es un poco de disciplina y agrede al adicto, ya sea física y/o verbalmente. Esta actitud nace de la ira y frustración que se acumulan en la familia del adicto y de los sentimientos de culpa que muchos padres albergan por la adicción de sus hijos.

Todos y cada uno de los familiares realizan estos roles sin la más mínima idea de que están promoviendo el desarrollo de la adicción. Muy por el contrario, están más que convencidos de que están ayudando. Por esto es necesario hacer conciencia de la necesidad de cambios en la familia para poder lograr una recuperación de mayor calidad.

Referencias

Guía sobre drogas (2007), Ministerio de Sanidad y Consumo de España.

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