Recursos públicos para garantizar los derechos a la salud y la educación ¿existen límites justos?

Los invito a que imaginemos la historia de un niño llamado Mateo, quien quiere usar la acción de tutela para acceder a un nuevo medicamento y al mejor colegio de Bogotá. ¿cuál sería la solución justa de este caso?

Johnattan García Ruiz
Johnattan García Ruiz
Estudiante de Maestría de la Escuela de Salud Pública de Harvard
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13 de Marzo de 2017

Los invito a imaginar lo siguiente:

Mateo es un niño de 12 años que vive en un barrio de ingreso medio de Bogotá. Es un estudiante muy juicioso y sueña con ser astronauta, ha sido su pasión toda su vida. Desafortunadamente sus padres únicamente lograron que tuviera cupo en el Instituto de Educación Distrital Samuel Iván Rojas Moreno, un colegio con pobres resultados en la pruebas Saber 11 y con clase de inglés una vez a la semana. Además, tiene una enfermedad que lo obliga a tomarse unos medicamentos que le da su EPS del régimen subsidiado. No es algo grave ni le impide llevar una vida tranquila, pero sí debe estar pendiente de tomarse esos medicamentos con juicio para no tener una recaída que lo haga faltar al colegio. 

Navegando por internet, Mateo encontró dos cosas que lo llenaron de mucha emoción. Por un lado se enteró que Nobaizer, un laboratorio farmacéutico europeo, sacó al mercado un medicamento de última generación específicamente para su enfermedad llamado Glivaldi. Este medicamento no lo puede curar, pero sí hace que pueda jugar con sus amigos sin cansarse tanto, le permitiría comer cosas que hoy tiene prohibidas y además solo debe tomarse una pastilla cada día y no las tres que hoy se toma. Es sin duda alguna el último medicamento que existe en el mercado para su situación. Por otra parte, descubrió una nota del periódico que destacaba al Colegio Nueva Galaxia porque obtuvo los mejores puntajes en las pruebas Saber 11. Según la noticia, este colegio contaba con excelentes estudiantes porque sus clases son en inglés con profesores nativos y muchos de sus exalumnos estudian en universidades de Estados Unidos gracias al Bachillerato Internacional. Mateo pensó que si estudiara en ese colegio, definitivamente tendría muchísimas más probabilidades de ser astronauta que si seguía en su actual colegio.

Su emoción duró poco. Descubrió que el tarrito de 30 pastillas de Glivaldi cuesta $3.2 millones de pesos y que la matrícula en el Colegio Nueva Galaxia también cuesta $3.2 millones al mes. Su situación familiar hacía que obtener el nuevo medicamento o estudiar en el mejor colegio del país fuera simplemente imposible. El primo de Mateo, quien va en quinto semestre Derecho, pensó que alcanzar los sueños de su primito no tenía por qué ser imposible. Recordó que la educación como la salud son derechos fundamentales para los niños y que tanto el nuevo medicamento como un mejor colegio le pueden ofrecer a Mateo una mejor calidad de vida y garantizarle su libre desarrollo de su personalidad, algo que la Corte Constitucional ha protegido constantemente. Pensó que podría usar una acción de tutela para pedir la protección de su derecho a la salud pidiendo que su EPS cubra este nuevo medicamento y de su derecho a la educación solicitando que la Secretaría de Educación pague por su matrícula en el mejor colegio de la ciudad, ya que no tiene recursos suficientes para ninguno.

Amigas y amigos, les tengo estas preguntas:

  • ¿Deberían usarse recursos públicos de la salud (porque es una EPS del régimen subsidiado) para pagar por el medicamento Glivaldi, producido por una farmacéutica europea? ¿Sería diferente si el medicamento lo produjera un laboratorio farmacéutico público?
  • ¿Deberían usarse recursos públicos de la educación (porque la Secretaría Distrital de Educación financia la educación pública) para pagar por la matrícula en el Colegio Nueva Galaxia, el cual es un colegio privado y de élite? ¿Sería diferente si Mateo quisiera entrar al mejor colegio distrital y buscara cupo usando la acción de tutela?
  • ¿Cómo creen que fallaría el juez frente a la tutela por el nuevo medicamento y por el colegio privado? ¿Fallaría igual o diferente?
  • ¿Qué tendría que cambiar en la situación de Mateo para que la tutela por el medicamento pueda resolverse a su favor? ¿Qué tendría que cambiar para que Mateo gane la tutela por el colegio?
  • ¿Qué pasaría si Mateo tuviera éxito en ambas tutelas y le contara a sus demás compañeros pilos que quisieran estudiar en el Colegio Nueva Galaxia o en otros destacados colegios privados de Bogotá, así como  a todos los demás pacientes que tienen su misma enfermedad?
  • ¿Todos deberían interponer tutelas para lograr el éxito de Mateo? Si el Distrito afirma que se agotaron los recursos para cubrir Glivaldi y para cubrir las matrículas en el Colegio Nueva Galaxia, ¿cómo fallarían los jueces ante las otras tutelas que también exigen la protección de esos mismos derechos?
  • Si Mateo también quiere estudiar chino y aprender a bucear, elementos que sin duda lo ayudarán a ser un excelente astronauta, pero no tiene los recursos para hacerlo ¿por cuestión de protección de derechos fundamentales no debería el Estado pagar por esas clases si no las ofrecen los colegios públicos y sí los privados, así como pasa con los medicamentos que no necesariamente son de vida o muerte sino que únicamente mejoran la calidad de vida (i.e ) y que no pueden ser pagados por una persona sin recursos mientras que alguien adinerado si puede acceder a ellos?

Imaginemos ahora que los jueces aceptaron ambas tutelas. Pasaron los años y ahora Mateo tiene 15 años. Se graduó del Colegio Nueva Galaxia con honores en un tiempo record y sigue con su sueño de ser astronauta. Descubrió en internet que en un hospital de una ciudad de Alemania han desarrollado un tratamiento experimental que tiene el potencial de curarlo de su enfermedad y que justo en esa ciudad también se ubica la mejor universidad para estudiar ingeniería aeroespacial. De hecho muchos astronautas han estudiado allí. 

El tratamiento experimental cuesta $30.000 euros y la carrera de Ingeniería Aeroespacial cuesta $5.000 euros al año, por tres años. Pensó darle una nueva oportunidad a la tutela, por un lado pidiendo que le cubran el tratamiento en el exterior porque es una cura, aunque le dicen que no pueden asegurarle que funcione, y por otro lado pidiendo que el Estado financie su carrera de ingeniería aeroespacial. En la tutela argumenta que ambos derechos son fundamentales porque es menor de edad y que al tener una evidente necesidad (por un lado se puede curar y por el otro se puede convertir en astronauta) y no contar con recursos, el Estado debe garantizarle sus derechos mediante recursos públicos.

Mateo señala que el tratamiento experimental no se puede aplicar en Colombia porque en el país no hay expertos en la materia y porque nunca se ha aplicado este procedimiento. También señala que la carrera de Ingeniería Aeroespacial solo existe en una universidad del país y que no cuenta con expertos como en la universidad Alemania, así como que Colombia aún no tienen los primeros graduados que demuestren que pueden llegar a ser astronautas, como sí los tiene la universidad alemana. Está convencido que puede llegar a ser el primer astronauta colombiano y que el Estado debería apoyarlo porque tiene todo para lograrlo.

  • ¿Debería el Estado usar recursos públicos de la salud para costear el tratamiento experimental de Mateo en Alemania, aunque eso no le asegure curarse?
  • ¿Debería el Estado usar recursos públicos de la educación para costear la matrícula de Mateo en la universidad alemana, aunque eso no le asegure llegar a ser astronauta?
  • ¿Sería posible que Mateo tuviera éxito en sus tutelas si algo fuera diferente en su situación? ¿Qué pasaría si el tratamiento garantizara que pueda curarse y que la universidad sí garantizara que se convertirá en astronauta?
  • Si la salud y la educación son derechos fundamentales y se deben garantizar con recursos públicos cuando las personas no tienen cómo acceder por sus propios medios, ¿siempre que exista la necesidad deberíamos costear con recursos públicos todas las tecnologías en salud que existan en el mercado, así como todas las ofertas educativas disponibles?

Me encantaría que comentaran y que hiciéramos una especie de foro, pero si no, ojalá se respondan esas preguntas y compartan la historia con amigos o familiares a ver ellos qué opinan. Eso sí, no hay respuestas correctas. Si tienen sugerencias sobre cómo podría mejorar este caso, me encantaría escucharlas. Espero que les haya parecido un ejercicio interesante porque ese tipo de análisis y decisiones es el que hacen quienes construyen políticas públicas en todas las áreas, en Colombia y en todas partes del mundo. No es nada fácil definir cómo usar recursos públicos escasos. Ojalá empecemos a valorar más esa tarea.