Proselitismo ateo en Navidad (RIP)

Gracias Richard Dawkins por su proselitismo ateo, que me lleva a racionalizar mi fe. Algún día mi madre (QEPD XII-2017: recuerdo  perenne de Navidad de paz y amor)y yo, libres de ataduras humanas, de las limitaciones del tiempo y el espacio, de las cadenas del ego, tendremos exactamente la misma epifanía existencial del padre Remolina o no tendremos ninguna. No hay más opciones.

José Germán Zarama de la Espriella
José Germán Zarama de la Espriella
Consejero del SENA, periodista y ejecutivo gremial
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09 de Diciembre de 2017

Diciembre es la consagración anual del ‘mito’ más compartido de la humanidad, el nacimiento de Jesús. 2350 millones de cristianos, uno de cada tres habitantes de la Tierra, celebran la Navidad. Y, por razones culturales e incluso económicas, a estas festividades se unen también cientos, quizá más de mil, millones de ateos e 'infieles' del mundo. Ciertamente, en cualquier rincón de la Tierra, algún no cristiano estará fabricando el regalito de navidades y agradeciendo esta celebración.    

Muchos cristianos aceptan, sin dejar de ser cristianos, que están celebrando un ‘mito’, probablemente relacionado con tradiciones paganas. Este tipo de cristianos se ve representado por el padre Gerardo Remolina, doctor en filosofía y teólogo de la Universidad Gregoriana de Roma. Según el padre Remolina, por ejemplo, el relato de Adán y Eva es un mito. “El mito, más que un relato imaginario y fabuloso, es una estructura de pensamiento del ser humano frente a los interrogantes sobre el origen del hombre y del Universo” –dijo recientemente el religioso.

Pero también muchísimos cristianos de todo el mundo, quizás demasiados, se resisten a aceptar el pensamiento del teólogo jesuita. Para ellos la Navidad, así como toda la narración ‘incontrovertible’ de la vida de Jesús, se basa en los hechos literales narrados en la Biblia. Y, lo grave no es que lo crean. Lo grave es que se creen llamados a imponer sus creencias, incluso a sangre y fuego, como lo han hecho sus antepasados en la historia. Tal cual, a sangre y fuego, pretenden imponernos su ‘fe’, como lo hacen fanáticos de otras religiones, amparados en ideologías como el llamado “Estado Islámico”.   

Teólogos como el padre Remolina cumplen una misión de trascendencia universal. Si la humanidad desea sobrevivir, al menos un siglo más, debe revaluar los mitos como esencia de la espiritualidad. Con mayor razón el catolicismo. Y, la responsabilidad histórica del cristianismo en esta tarea, está señalada por las estadísticas de celebración de la Navidad, al comienzo anotadas.

Una clara estrategia de producir un cambio global frente a intolerancia religiosas  en un mundo de alta tecnología armamentista es empezar por desmitificar las creencias religiosas. La epifanía cristiana debería superar mitos y ritos, para concentrarse en valores espirituales como la verdad, la compasión y el amor (amor entendido como empatía).

Por ello fue tan importante el debate del doctor jesuita Remolina con el también doctor, pero ateo, Richard Dawkins. Este evento tuvo lugar con ocasión de la celebración del octogésimo aniversario de la Facultad de Teología de la Universidad Javeriana. Dawkins, dicho sea de paso, es un biólogo, etólogo y zoólogo británico, considerado el biólogo evolucionista más importante del mundo contemporáneo. En una encrucijada entre el fundamentalismo religioso y el cientificismo ateo, me quedaría con el segundo. Pero, entre todos, prefiero considerarme un “católico remolinista”.

Entre católicos no fundamentalistas y ateos cientificistas hay consensos. Dice Remolina S.J.: “Según los astrónomos, los astrofísicos y los arqueólogos de hoy, la edad del Universo comprende entre 13.761 millones y 14.OOO millones de años. Y la Tierra, según los geólogos y geofísicos, estaría en una edad de 4.470 o 5.000 millones de años. Y el hombre, la evolución del género humano, según los investigadores, ha comenzado a evolucionar hace cerca de 2,5 millones de años”.

Dawkins, el científico evolucionista ateo comenta respecto a las afirmaciones científicas de Remolina: “Los números expuestos por el padre son perfectamente correctos”. Sin embargo, lamenta a continuación que la misma información no haya sido llevada hacia toda la gente religiosa en el cristianismo y en el mundo islámico.

Remolina acepta que hay mitos en la Biblia,  pero advierte que “también existen los mitos en la ciencia; incluso, el propio Carl Sagan llegó a decirlo. El mismo Big Bang es un mito científico, porque aunque hoy hay científicos que intentan reproducirlo en los laboratorios, aún no lo logran”. Dawkins se pone a la defensiva, sobre el calificativo de ‘mito’ del Big Bang, pero solo afirma que ‘hay evidencias científicas crecientes’ para catalogarlo como una verdad científica.

Mito o verdad revelada, Remolina afirma certeramente que Jesús es la fundación del cristianismo, y su presencia en la Tierra tuvo un gran impacto en la humanidad por el mensaje que trajo. Y en otra declaración afirma que “la Biblia es una biblioteca con pequeños textos. Hay todo tipo de libros, pero lo único que no hay es ciencia”.

A ello responde Richard Dawkins condescendiente: ‘De acuerdo’. “La Biblia no es un libro científico, pero desafortunadamente millones de personas en el mundo sí creen eso. Es responsabilidad de los teólogos decir enfáticamente que la Biblia no es así”. Pero, ironiza Dawkins: ‘leer la Biblia es el mejor argumento para volverse ateo’.

El Big Bang y ‘la evolución’ son teorías científicas razonables, pero que pueden ser solo mitos científicos, según Remolina. Estas teorías, aceptadas en gracia de discusión, son la mitad de la verdad y solo la mitad, si acaso. Nadie, fuera de la religión, se ha atrevido a explicar qué dio origen al Big Bang. De alguna manera, las insuficientes explicaciones de Dawkins y algunos de mis amigos ateos, su impaciente proselitismo de ‘non believers’, me llevan a sentirme a gusto con el ‘mito’ navideño y el espíritu jesuita de Remolina.

Gracias Richard Dawkins por su proselitismo ateo, que me lleva a racionalizar mi fe. Algún día mi madre (QEPD XII-2017 como recuerdo de paz y amor) y yo, libres de ataduras humanas, de las limitaciones del tiempo y el espacio, de las cadenas del ego, tendremos exactamente la misma epifanía existencial o no tendremos ninguna. No hay más opciones.