Las cuentas que no se cuentan: todo lo que nos falta saber de nuestros muertos para el posconflicto

En este momento de posconflicto se hacen aún más importantes estos registros, ya que tener información de este tipo hace que se pueda entender mucho mejor lo que ha pasado con las diferentes formas de violencia en las últimas dos décadas en nuestro país.

Andrea Ramírez Pisco
Andrea Ramírez Pisco
Directora del Observatorio de Cultura Ciudadana - Corpovisionarios
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14 de Julio de 2017

Hace un par de días tuve la oportunidad de asistir al lanzamiento de Forensis 2016, una publicación que desde hace 18 años hace el Instituto Nacional de Medicina Legal mostrando los resultados anuales de los casos de muertes y accidentes que son atendidos por ellos durante todo el año. Este es un trabajo descomunal, recopilar información de todos los territorios del país, sistematizarla, estandarizarla y clasificarla es sin dudarlo una labor de curaduría de datos digna de admirar.

Y es que después de conocer de cerca muchos de los sistemas de información de seguridad de otros países de Latinoamérica (cuando existen), se valora los esfuerzos que tanto la Policía Nacional como el INML hacen para mantener estas cifras actualizadas, sobre todo este último, que se encarga de recoger un mayor detalle de cada uno de los casos lo cual brinda una información valiosísima para entender a fondo los fenómenos violentos de nuestro país.

En este momento de posconflicto se hacen aún más importantes estos registros, ya que tener información de este tipo hace que se pueda entender mucho mejor lo que ha pasado con las diferentes formas de violencia en las últimas dos décadas en nuestro país.

Por la naturaleza de los países latinoamericanos (que concentran el 60% de los homicidios que suceden en el mundo) solemos tener una mayor lupa sobre los homicidios, sin que esto quiera decir que tengamos un completo conocimiento de lo que pasa con estos casos.

Por ejemplo, es normal saber a qué hora, en qué lugar, qué días ocurren con mayor frecuencia, o quienes son las principales víctimas (también algo general para la mayoría de ciudades de Latinoamérica: hombres jóvenes).

Pero no conocemos los patrones de violencia que puedan existir, la distribución geográfica de esta, la especialización en las técnicas homicidas, la mutación del tipo de víctima o algo tan simple como hacer un análisis a profundidad de qué es lo que pasa cuando los victimarios son desconocidos, esto también debería ser un tema de estudio en particular.

Pero si el caso de los homicidios que es el foco rojo no se tiene del todo estudiado, mucho menos es lo que se puede saber de lo que realmente está pasando con otras cifras como las lesiones, se conocen generalidades pero no se conocen los patrones que puedan existir. ¿qué relación existe entre otros delitos como el hurto y las lesiones? ¿qué pasa con las lesiones que terminan en homicidio?¿cuáles son los principales detonantes de las lesiones? 

¿De verdad es la intolerancia la mayor causa de lesiones como tanto se ha dicho? O podríamos hilar un poco más fino y entender cuáles son las actitudes o comportamientos intolerantes puntuales que desembocan una lesión, estas entre muchas otras preguntas que cualquier persona que se haya acercado a estudiar el tema puede tener.

Y la lista podría seguir así con cada una de las cifras que reporta Medicina Legal. Por ejemplo, la mayor causa de muerte de mujeres en Colombia es la violencia intrafamiliar, y esto sin tener en cuenta la cantidad de casos que no se denuncian porque “la ropa sucia se lava en casa”.

 Aun así, son más las preguntas que las respuestas que quedan después de ver el informe: cuál es la principal causa, cuál es el perfil de los victimarios, existe alguna relación entre este tipo de violencia y las demás.

Se podrá pensar que estas preguntas no se pueden responder por datos, pero afortunadamente la recolección de información que hace Medicina Legal es tan buena que no solo estas sino muchas hipótesis más se podrían responder si se tuviera acceso a la información que ellos recogen.

Y cuando hablo de información no me refiero a las tablas agregadas en Excel ni a los Pdfs que se encuentran al final de cada publicación de Forensis (que por cierto este año sorpresivamente no están), me refiero a que cualquier persona pueda tener acceso a los micro datos, a los reportes uno a uno de cada uno de los casos de muertes y accidentes con los que cuentan.

Es claro el tema de la protección de datos, pero también es clara la anonimización que se puede hacer de estos y lo prioritario que es contar con esta información para que los órganos de investigación tanto públicos, privados y no gubernamentales puedan entrar a analizar estas cifras cada una desde su lupa particular.

Medicina Legal ya hizo lo más importante, convertirse en la memoria de las muertes y los accidentes en este país, ahora es momento de que aporten toda esta valiosa información, incluso no solo como forma de aportar en este momento histórico, sino como una forma de generar un nicho de investigación que permita ir más allá en la ya adelantada tarea que hace el país de ser ejemplo en el manejo de estadísticas de seguridad.

Por último, no quiero dejar de mencionar lo más importante de la presentación de Forensis: los suicidios aumentaron 11% de 2015 a 2016 siendo el tipo de muerte que mayor crecimiento tuvo en el último año. Como lo dije desde el principio, por la naturaleza de su violencia Colombia se ha concentrado en seguir de cerca sus homicidios, pero sus suicidios nunca han sido un tema de mirar con lupa (a pesar de tener concentraciones tan problemáticas de este problema como sucede en Mitú).

A diferencia de las sociedades latinoamericanas las sociedades bálticas y nórdicas tienen su mayor problema en los suicidios, esto parece no decir nada, pero da una pista de que un proceso de construcción de paz no debe estar orientada solamente a la violencia que se infringe contra los otros, hay momentos en los cuales hay que evitar atentar contra uno mismo y tal vez a diferencia de la violencia homicida, en Colombia podamos empezar a pensar en la violencia suicida desde ahora, para prevenir así la muerte y no solamente ver como esta cambia de forma.