La salud y los candidatos presidenciales: Salud Rural (segunda parte)

Catorce millones de personas habitan en las zonas rurales colombianas; cuatro veces el tamaño poblacional de Uruguay. La política de salud y las propuestas de políticas no tienen un énfasis desde las necesidades que tienen esas personas en nuestra ruralidad.

Augusto Galán
Augusto Galán
Director Observatorio Así Vamos en Salud
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14 de Abril de 2018

En esta nueva entrega de la serie en la que evaluamos los programas de salud de los candidatos presidenciales, continuamos con la segunda parte de la prioridad que hemos hecho sobre Salud Rural. Analizaremos entonces los dos últimos temas, de los cuatro priorizados: salud sexual y reproductiva y, salud mental.

 

Salud sexual y reproductiva

En relación al tercer tema, la salud sexual y reproductiva, la evidencia ha demostrado que la educación integral para la sexualidad es un concepto clave de prevención de violencias basadas en género y de embarazos no deseados, además de un factor protector de los embarazos tempranos, que se incrementan durante los regímenes de transición a la paz. Además, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) demuestra que persisten las brechas regionales en el acceso efectivo a muchos de estos servicios básicos y esenciales, lo que afecta en particular a niñas y mujeres en áreas rurales y dispersas. El cáncer de cérvix y cuello uterino sigue siendo uno de las tres principales causas de mortalidad de las mujeres colombianas. 

¿Qué dicen los candidatos presidenciales en sus propuestas programáticas sobre estos aspectos?

Fajardo hace énfasis en disminuir a cero la mortalidad materna que sea prevenible, mediante el establecimiento de una ruta prioritaria de atención durante el embarazo, con enfoque de derechos. Propone disminuir a un dígito el embarazo en adolescentes, plantea establecer los “Centros Amigables” para la salud sexual y reproductiva adolescente y garantizar el acceso a los diferentes métodos de protección de una manera fácil, rápida y sin trámites.

De la Calle en su programa a los jóvenes propone los centros PARCHE que ofrecerían servicios de educación y orientación sexual enfocados en dos ejes: el primero, para brindar educación dirigida a la prevención del embarazo adolescente, así como asesoría legal en casos de abuso sexual. El segundo, para ayudar a las jóvenes madres a mitigar los posibles efectos negativos de su maternidad, y que puedan continuar con sus estudios e inserción en el mercado laboral.

Vargas Lleras propone reducir en 5 % la tasa de embarazo adolescente a nivel nacional, del 19 % al 14 %. Disminuir en 50 % la tasa de mortalidad materna en los departamentos críticos (La Guajira, Guainía, Chocó, Vaupés y Vichada). No dice específicamente cómo lo haría, aunque en su propuesta existe un énfasis sobre la implementación del nuevo Modelo Integral de Atención en Salud. Duque en su atención a la familia, no en su programa de salud, pondría como prioridad la prevención del embarazo en adolescentes con campañas de educación sexual y reproductiva, y el acompañamiento de la familia. No tiene más alusiones al tema.

En programa de Petro no pudimos encontrar un pronunciamiento específico sobre estas materias de salud sexual y reproductiva. Hay una mención general.

Para resaltar, en ninguno de los programas de los candidatos se trazan metas para eliminar el embarazo en niñas menores de 14 años; cada uno de los 6.000 anuales es violencia de género. Tampoco tienen metas para disminuir el cáncer de cuello uterino, una afección que es totalmente prevenible.

 

Salud mental

El cuarto y último tema que enmarcamos para el análisis desde la salud en la ruralidad es el de salud mental. Una de los grandes retos en el área rural es asegurar el acceso a estos servicios. Existen barreras estructurales de localización geográfica y de transporte, pero tampoco hay claridad en las rutas de atención desarticuladas de la atención primaria; hay limitación de camas hospitalarias y falta personal adecuadamente capacitado en salud mental.

En el país, pero de manera particular en el área rural, existe una diferencia significativa entre la percepción de algún tipo de síntoma y la búsqueda de apoyo o ayuda; estas barreras actitudinales son las mayores limitantes al acceso efectivo y es un llamando de atención a la necesidad de acciones promocionales y preventivas en salud mental para la población, con modelos comunitarios que impacten las necesidades particulares de ella.

En estas materias, la propuesta de salud de Fajardo se concentra en reducir el consumo de sustancias psicoactivas. De acuerdo a su programa, los colegios, los parques, las universidades y los hogares deben ser espacios libres de drogas. Una política integral de atención que frene el consumo, haga acompañamiento social y reduzca los daños. De la Calle propone implementar un programa de prevención de consumo de drogas, tabaco y alcohol.

Fajardo también resalta el foco en la depresión y el riesgo de suicidio como objeto de esfuerzos en prevención y de avance en una política de salud mental garantista, que reconozca la magnitud de estas problemáticas en el país. Ninguno programa de los otros candidatos se manifiesta sobre estos temas.

Vargas Lleras tiene una mención general sobre el tema dentro de su programa de familia y aunque no enfoca estos asuntos de salud desde la ruralidad, tiene un capítulo de políticas de Estado para la agricultura y la ruralidad, en el que entre otras siete propuestas, plantea capacitar a 200 mil mujeres en prevención de la violencia intrafamiliar y empresarización del campo.

 

Conclusión

Fajardo es el único candidato que tiene propuestas para los cuatro temas enfocados como prioritarios en esta evaluación de salud rural y los atiende desde la perspectiva de salud pública; solo uno lo enfatiza en la ruralidad desde la salud. Duque ve el tema de agua y saneamiento básico como un asunto de servicios públicos, no de salud, pero le da prioridad desde lo rural.

En los otros temas, tanto Duque como los otros tres candidatos, o no los tienen en cuenta o cuando los atienden, lo hacen de manera general, en otras líneas programáticas y con enfoque poblacional y muy poco con visión territorial. En un país en el que habitan 14 millones de personas en las zonas rurales, equivalente a cuatro veces el tamaño poblacional de Uruguay o dos veces el de El Salvador, la política de salud y las propuestas de políticas no tienen un énfasis desde las necesidades que tienen esas personas en nuestra ruralidad, donde se hallan las más grandes inequidades que confronta Colombia.

 

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