La catástrofe causada por el chavismo: el hambre

El deterioro de la situación económica y social se profundiza a pasos agigantados en el vecino país. Colombia debe prepararse para una factible llegada masiva de inmigración.

Francesca Ramos Pistamaro
Francesca Ramos Pistamaro
Profesora y directora del Observatorio de Venezuela en Universidad del Rosario
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12 de Marzo de 2018

Cada día la hiperinflación pulveriza la moneda, la ausencia de medicamentos y tratamientos genera muertes, y la lucha por la comida apenas comienza.

Hasta ahora, quienes tienen recursos, pagando precios altos consiguen alimentos. Los de ingresos menores hacen largas colas para conseguir los pocos productos disponibles a precios accesibles.

Según la última encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana (Encovi, 2017) la alimentación se ha convertido en un asunto de supervivencia en el país.

  • 9 de cada 10 venezolanos no puede pagar con sus ingresos su alimentación diaria.
  • 80% declararon haber comido menos por no contar con suficiente alimento en el hogar o por no haber conseguido alimentos para comprar.
  • 63% señala que con frecuencia ha recortado sus comidas o se las ha saltado por no contar son suficiente dinero para comprar.
  • 80% de los hogares presenta alguna inseguridad alimentaria.
  • Aproximadamente 8,2 millones de venezolanos ingieren dos o menos comidas al día y las que consumen son de baja calidad nutricional, principalmente tubérculos, yuca y arroz.
  •  6 de cada 10 venezolanos (64%) han perdido aproximadamente entre 10 y 11 Kg de peso en el último año por hambre, y esto se acentúa más en los pobres extremos.

Según la misma encuesta, bajo el control que tiene el Estado en la distribución de alimentos un poco más de 12 millones de venezolanos dependen de las bolsas o cajas de comida Clap que el gobierno entrega de manera intermitente.

La preocupación es que dado el deterioro económico progresivo dentro de poco, ni los que tienen ingresos, ni los que hacen filas conseguirán comida por la limitación de divisas.

Son varias las voces de alerta entre ellas Caritas y Acaps que han avisado de una crisis alimentaria de no tomarse correctivos. Sin embargo, para este año por las restricciones financieras y las dificultades para importar el panorama es sombrío.

Según el Banco Central de Venezuela las reservas son de alrededor de 9.000 millones de dólares, y según la estimación de pagos de deuda el país tiene que pagar en bonos este año una cantidad similar para no caer en “default” (revista Banca y Negocios). Es decir que en términos simples solo se tiene lo que se exporte de petróleo este año para cubrir los costos de importación, que si suponemos que es igual al año pasado sería de alrededor de 16.000 millones de dólares según Trademap de las Naciones Unidas.

Los datos históricos dan cuenta del deterioro rápido del comercio exterior. A pesar de no tener cifras directas de Venezuela, el Trademap hace una estimación sobre la base de las exportaciones de otros países a Venezuela. En el 2014 el país importó 71.300 millones de dólares, y al año siguiente 38.231. En el 2016 baja a 29.390, y se estima que el año pasado bajó a alrededor de 16.228 millones según la base de datos mencionada. Esto representa que el año pasado se estaba importando el 22,7% de lo que importaba en el 2014. Y la disponibilidad de crédito del país en este momento de incertidumbre es particularmente limitada.  Estas estimaciones que son eso, por cuanto no hay datos directos del país, son corroborados por diferentes fuentes internas.

Según la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela-Fedeagro- la producción de alimentos en el país para finales del 2017 solo alcanza a cubrir un 30% del consumo nacional. Sin embargo, dadas las dificultades que han tenido este año por la falta de insumos, semillas y el control de cambios los pronósticos para los siguientes meses son preocupantes.

Su director afirmó recientemente que en lo que va de 2018 no se ha llegado a sembrar ni siquiera el 20% de lo que necesita la población (informe21.com). Esta declaración llama poderosamente la atención si se contrasta con las recientes declaraciones del vicepresidente Tareck El Aissami, informando que el país dejará de importar alimentos como maíz, arroz, azúcar, cacao, café, leguminosas y soja para comenzar a producirlos. Cuando se sabe que un cultivo de café requiere de tres años lo mismo que el cacao, el de azúcar por lo menos un año largo, y no se ve como en cuatro o cinco meses pueden producir el arroz, el maíz y la soya que requieren sin los insumos necesarios.

Si el gobierno no apoya la producción y no logra suplir el diferencial con importaciones, que es lo que se espera, los venezolanos padecerán literalmente de hambre, y la región recibirá miles de venezolanos que escapan para sobrevivir.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados ACNUR  acaba de sacar un documento dando orientaciones a los Estados receptores y/o a los que ya acogen a los venezolanos para que les permitan el acceso a su territorio y se garanticen los estándares mínimos de legalidad, accesibilidad, acceso a derechos básicos y garantías de no retorno.

El Estado y la sociedad colombiana deben preparase para este escenario comenzando por montar planes y campañas masivas y focalizadas de educación e información sobre la dimensión de la tragedia de lo que ocurre en el vecino país para evitar la discriminación y combatir la xenofobia que suelen amenazar la convivencia y la inclusión social.  Lo mismo que mecanismos para abordar las necesidades de esta población con ayuda internacional y con una política pública integral.

 

Comentarios (1)

Andres Felipe Garcia Rovira

16 de Marzo

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Lei los especiales que han realizado sobre este tema de la frontera en el obse...+ ver más

Lei los especiales que han realizado sobre este tema de la frontera en el observatorio y me parecio muy buenos los analisis y como abordan el tema de la crisis humanitaria, la verdad es un muy buen ejercicio academico para mostrarnos la violencia y severidad de esta crisis humanitaria.