¿Es el fenómeno de la militarización nuevo en Venezuela?

El retorno de los militares 

Francesca Ramos Pistamaro
Francesca Ramos Pistamaro
Profesora y directora del Observatorio de Venezuela en Universidad del Rosario
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04 de Diciembre de 2017

Esta columna es una respuesta al sugestivo comentario de Diego Silva, a quien aprovecho para agradecerle por su interés y su tiempo, y por la pertinencia de su inquietud.

En la columna pasada sobre el tema de Seguridad y Fuerza Armada en Venezuela, señalé como los militares cada vez más influyen en la vida política del país. En el comentario Diego me pregunta si este fenómeno es nuevo en Venezuela ya que muchas de las variables de análisis del fenómeno del chavismo tienen a convertir en novedad (coyuntura) lo que era tradicional (estructura) en el país. Y tiene razón.

En Venezuela, históricamente los militares han sido un actor de peso en la política. Golpes, conspiraciones y rebeliones cívico- militares han tenido lugar desde inicio del siglo XX, hasta ahora. Sin embargo, si hay una diferencia importante entre el periodo pre-chavista que sería el de la democracia representativa y el actual.

La participación de los militares en la burocracia estatal ha llegado a proporciones nunca antes vistas durante el periodo anterior. Si bien en ese entonces los militares tenían áreas de autonomía como el Ministerio de la Defensa, cartera que podía ser ocupada por un civil, pero que nunca lo fue; o de influencia, como la que tenían en el Ministerio de Relaciones Exteriores, especialmente en los temas de fronteras ( entre otras por el diferendo pendiente con Colombia) y en una que otra actividad relacionada con programas sociales y de desarrollo; lo cierto es que ésta no tiene punto de parangón con la situación actual de militarización del poder gestada por los gobiernos de Chávez, y actualmente por el de Maduro.

Esta militarización ha sido un proceso que ha ido en aumento progresivo a lo largo de los ya 19 años que va a cumplir el proceso revolucionario de estar en el poder. Comenzando por Chávez, que ganó unas elecciones como civil, pero que era un militar y se comportaba como tal. Desde su primer gobierno, militares activos o en retiro fueron ocupando diversos cargos en la administración pública: En ministerios, viceministerios, despachos de la presidencia, gobernaciones, empresas estatales, entre otras.

En otras palabras, las instituciones que en democracia liberal eran lideradas por civiles, con los gobiernos chavistas pasaron a serlo por funcionarios de origen militar.

Un ejemplo de ello es la presencia permanente de militares activos o en retiro en el gabinete como se puede apreciar en el siguiente cuadro. Aquí hay que señalar que no se incluyen las designaciones de la semana pasada de un mayor general de la Guardia Nacional como presidente de la empresa estatal petrolera –PDVSA- y de ministro de Petróleo y Minería.

 

Gabinete de origen militar en gobiernos chavistas. (Datos a Julio/2017)
99 00 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17
13.3% 26.7% 20% 16.7% 21.1% 31.8% 24% 20% 21.4% 27.6% 24.1% 14.8% 13.3% 19.4% 21.9% 25.8% 32.1% 29% 37.5%

Fuentes: Franz Von Bergen y Control Ciudadano

Es así como la institución castrense no sólo ha incrementado su poderío de fuerza y coerción, tema que abordé en la columna pasada, sino que al mismo tiempo ha entrado a influir de manera sustancial en otras áreas de la sociedad como la económica y la social. Hoy, los militares y a diferencia del pasado son dueños de varias empresas de distinto tipo, desde empresas agrícolas, financieras, mineras, logísticas entre otras, más hacen contratos con el Estado de manera regular. Estamos entonces también ante el surgimiento de una nueva burocracia económica militar.Cómo se puede apreciar también, desde el gobierno de Maduro en 2013 se presenta una tendencia creciente de la presencia de los militares. Ello porque en medio de la crisis por la muerte del caudillo en 2013 y la caída de los precios del petróleo en 2014, más el deterioro de la economía, los síntomas de malestar social, y las protestas violentas de ese año, hicieron que Maduro, para mantener su gobernabilidad, ampliará aún más el radio de penetración y de acción de los militares en el gobierno, y en otras esferas de la vida económica y social del país.

Por lo tanto, el fenómeno de la militarización no es nuevo en Venezuela. Sin embargo, después de la dictadura que cayó en 1958, y de 40 años de democracia liberal, los militares retornaron.  Hoy ese retorno, traducido en una mayor militarización del Estado y de la sociedad es una realidad que refleja el deterioro democrático del país y el aumento del autoritarismo.

Para ampliar este último punto los invito a escuchar el siguiente programa del Observatorio de Venezuela: