Descontento y protesta: las principales amenazas para Maduro

Para el régimen venezolano las verdaderas amenazas actuales más que estar en el ámbito externo se encuentran en el interno.

Francesca Ramos Pistamaro
Francesca Ramos Pistamaro
Profesora y directora del Observatorio de Venezuela en Universidad del Rosario
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04 de Enero de 2018

Para la tribuna, el presidente venezolano no hace sino denunciar la “guerra económica” y las conspiraciones y sabotajes internacionales que atentan contra la estabilidad de la Revolución como la razón principal de la desfavorable situación venezolana. Fue así como, a lo largo del 2017, denunció que la grave crisis padecida por los venezolanos se debía a la batalla económica comandada por los Estados Unidos con el apoyo de la oposición y de un conjunto de países, entre ellos Colombia.

Este discurso no ha cambiado. El año terminó e inició con protestas por la falta del pernil de cerdo y de las bolsas de alimentos que el gobierno había prometido a los venezolanos de escasos recursos. En esta ocasión según el discurso del régimen, el sabotaje provino de Portugal, pero Colombia no escapó de estar involucrada también en el retraso de la llegada de uno de los platos típicos navideños del vecino país.

Sin embargo, para el régimen las verdaderas amenazas actuales más que estar en el ámbito externo se encuentran en el interno. Lo que no es de sorprender. Ante el deterioro económico y social que viven los venezolanos- se pronóstica una inflación de 2.349,3% para 2018 (FMI)- el malestar y el descontento son consecuencias inevitables. Y ello se traduce en potenciales protestas, marchas y disturbios. Es por ello que bajo este contexto el gobierno destine una parte importante de los recursos en defensa, al control del orden interno y de las manifestaciones y protestas.

Sin que se conozca el presupuesto de 2018, que aún no ha sido publicado en Gaceta Oficial de la República, la presidenta de la ONG Control Ciudadano Roció San Miguel señaló, después de analizar la Estructura para la Ejecución Financiera del Presupuesto de Gastos del Ministerio del Poder Popular para la Defensa del 2018, que “se dota de mayor capacidad  de gestión financiera a unidades que han estado empeñadas en el control de manifestaciones y protestas en Venezuela y vinculadas al empleo cada vez más creciente de la jurisdicción militar” como la  Dirección de los Servicios para el Mantenimiento del Orden Interno de la Guardia Nacional Bolivariana, y de siete unidades administradoras nuevas de la Defensa Pública Militar y que corresponden a coordinaciones regionales territoriales (capital, central, occidental, de los andes, oriental e insular, de los llanos y de Guayana). De otra forma, los aumentos del gasto de seguridad y defensa van al control de posibles disturbios internos.

Así mismo, señala que tanto el Ejército como la Guardia Nacional también aumentaron su capacidad financiera al incorporar determinadas unidades administradoras de recursos como la 99 Brigada de Fuerzas Especiales para el caso del primer componente de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y el Cuerpo de Ingenieros “Generalísimo Francisco de Miranda” para el segundo, ambas unidades destinadas operacionalmente a las hipótesis de conflicto interno (fuente Control Ciudadano)

Además del refuerzo anterior para enfrentar amenazas internas, hay que agregar el dominio que los militares han ido adquiriendo desde el año 2016 sobre el sector inteligencia que en tiempos de represión política y social juega un papel fundamental. El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional- SEBIN pasó a estar en manos de militares activos y ya ha sido acusado de persecución política.

La mayor militarización de los servicios de inteligencia preocupa en un contexto en que el presidente Maduro ha llamado de manera reiterada y hasta el día de hoy a la oposición de “terrorista”.

En su discurso de fin de año a la Fuerza Armada, y en medio de protestas localizadas por la escasez de alimentos, Maduro le pidió a la institución poner en marcha planes preventivos para evitar protestas violentas, y de resurgir contenerlas. Advirtió que "La Fuerza Armada, con equipos de inteligencia (…) con tropas de acción rápida, [debe] levantar mecanismos de seguridad y defensa frente a grupos violentos y terroristas que [tienen] identificados en el país y que son financiados desde Miami y dirigidos desde Colombia, y que buscan rebrotar". Agregó también "Mano dura, y el que haga armas contra la República, que la FANB se encargue de él con todo su poder de fuego, así lo ordeno, el que haga armas con terrorismo, contra la paz del pueblo y la república, fuerza armada al combate".

Ya en el 2017 varios expertos habían denunciado el hecho que el presupuesto de defensa superara nueve veces el de alimentación, lo que resultaba escandaloso en un país con severos niveles de escasez. Sin embargo, desde entonces ello denotaba la prioridad que el gobierno le daba al sector defensa. Es muy posible, que esta tendencia no cambié en el presupuesto del 2018 por lo que se acaba de exponer.

Mayores recursos para la Fuerza Armada, y una mayor militarización del orden interno es lo que se espera para este año difícil en el vecino país con pronósticos de seguir profundizándose la depresión económica (PIB caerá 15%-FMI), la inflación (13.000%-FMI), la escasez de alimentos y medicinas, el deterioro de los servicios de salud, los brotes de sarampión, difteria y malaria, la inseguridad, los cortes en la prestación de los servicios públicos y los miles de venezolanos desplazados y que emigran. Todos indicadores que crean el escenario de un país en guerra, sin estarlo.