Comorbilidad: las adicciones y otros problemas mentales relacionados

Desde la antigüedad se ha relacionado el consumir sustancias como el alcohol, con otro tipo de problemas como la ansiedad, la tristeza, etc.

Martha Suescún
Martha Suescún
Fundadora y Directora de la Fundación Libérate
105 Seguidores0 Siguiendo

0 Debates

15 Columnas

Columna

153

0

01 de Septiembre de 2016

“El vino en iguales cantidades de agua aleja las ansiedades y los terrores”

 Hipócrates

 

Al leer detenidamente la anterior frase, ¿Qué nos hace concluir? ¿A qué se referiría Hipócrates? Si lo contrastamos con la actualidad, tal vez nos permite entender cómo, desde la antigüedad se ha relacionado el consumir sustancias como el alcohol, con otro tipo de problemas como la ansiedad, la tristeza, etc.

A este respecto, actualmente ha crecido el interés por conocer qué problemáticas se ven relacionadas con el consumo de sustancias y las adicciones, debido a que se han constituido como un problema de salud pública, y su marcado crecimiento en los últimos años ha suscitado problemáticas sociales como la conducta violenta, la deserción escolar, el vandalismo, la violencia intrafamiliar, entre otros aspectos.

Dado este interés, los estudios al respecto han encontrado una estrecha relación entre la dependencia y el abuso de sustancias y otros problemas psicológicos y psiquiátricos, lo cual hace concluir que, al hablar de comorbilidad, las adicciones suelen involucrarse con trastornos de otro orden; es decir, es frecuente que en una persona con problemas de consumo de sustancias no esté presente únicamente el problema de dependencia, sino que se encuentren otros trastornos o enfermedades.

 

Las cifras son concluyentes: se ha descrito que cerca de un 80 o 90% de los consumidores de drogas han tenido al menos un diagnóstico psiquiátrico o relacionado con una problemática psicológica durante su vida y en un 50% más de uno. Entre los trastornos descritos en personas con problemas de consumo de sustancias se incluyen los trastornos de la personalidad en un 75%, trastornos afectivos (depresión, bipolar) en un 50%, trastornos de ansiedad entre 10-20%, esquizofrenia y otros trastornos psicóticos entre 5-15%.

Asimismo, algunos estudios afirman que las personas con diagnóstico de problemas relacionados con el estado de ánimo, ansiedad, y personalidad antisocial, son dos veces más propensos a padecer también un trastorno por consumo de drogas (abuso o dependencia), comparadas con la población general  (Galvis, Villa, Silva y Fernández, 2010; Guisado, Vaz, Fernández-Gil, Peral y López-Ibor, 2000).

Centrándonos en el contexto colombiano, las cifras permiten de igual forma determinar ciertas necesidades. En el último Estudio Nacional de Salud Mental del Ministerio de la Protección Social, se determinó que el 94,0% de los colombianos entre los 18 y 65 años ha consumido bebidas alcohólicas; el 48,1%, cigarrillo; el 12,7%, medicamentos no formulados, el 10,8%, marihuana, y el 4,0%, cocaína. Entre estas personas que informan consumo, una amplia proporción cumple con los criterios diagnósticos de un trastorno por abuso o dependencia de sustancias psicoactivas. Lo impactante de estas cifras nos hace preguntar ¿qué otros problemas más allá del consumo de sustancias pueden estar presentes en nuestra población? ¿Tendremos como colombianos alguna problemática en común más allá de la adicción? Y de hecho, un aspecto sumamente importante ¿Qué tanto impacto representa?

En respuesta a esto último, se ha establecido que el hecho de que muchas de las personas con trastornos de abuso y dependencia de sustancias presenten comorbilidad con otros trastornos, aumenta la complejidad del problema para el individuo, lo cual repercute evidentemente en la dinámica familiar y en la sociedad:

  • Se dificulta el diagnóstico, y por ende su tratamiento, debido a que requiere mayor tiempo determinar y diferenciar las características propias del abuso de sustancias y el trastorno psicológico relacionado.
  • Efecto de “puerta giratoria”: Incrementa la frecuencia de hospitalizaciones y reincidencias en centros de tratamiento.
  • Aumenta el riesgo de otras consecuencias como enfermedades médicas (cáncer, problemas dentales, hepáticos, ITS) o el suicidio y otras problemáticas psicosociales (Galvis, Villa, Silva y Fernández, 2010; Guisado, Vaz, Fernández-Gil, Peral y López-Ibor, 2000).

Ahora bien, el gran número de sustancias psicoactivas disponibles, nos puede hacer preguntar: ¿podríamos encontrar diferencias en la comorbilidad en función del tipo de sustancia?

Al respecto, se ha encontrado una relación entre la dependencia de alcohol con el trastorno de la personalidad antisocial, la depresión y ansiedad. El consumo de marihuana se ha asociado a trastornos afectivos, ansiedad, agresividad y esquizofrenia; el uso de cocaína con los trastornos afectivos y el trastorno de la personalidad antisocial; y el consumo de opiáceos con el trastorno de la personalidad antisocial, narcisista y límite (Guisado, Vaz, Fernández-Gil, Peral y López-Ibor, 2000).

Son tantas las variables relacionadas, tantas las preguntas que se genera, tal vez muchas de ellas aun sin poder responderse claramente. Sin embargo, algo claramente establecido, es el hecho de que las adicciones no son problemas con una única causa, una única respuesta o una única solución, por esto es tan importante conocer la complejidad de sus relaciones y que otras problemáticas se ven ampliamente involucradas.  

Nuestras redes sociales: