América por los caminos de la libertad

"El hombre vive alienado, pero antes de alienarse fue libre; es posible la alienación porque antes existió la libertad; lo que hay que hacer es volverla a conquistar" (Jean-Paul Sartre).

José Germán Zarama de la Espriella
José Germán Zarama de la Espriella
Consejero del SENA, periodista y ejecutivo gremial
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07 de Febrero de 2017

Desde el 20 de enero pasado América Latina sigue con creciente avidez las noticias surgidas en la ‘oficina oval’, despacho del Presidente de Estados Unidos. Y ya no se trata del interés morboso que hizo famoso a este lugar de la Casa Blanca en los días de Bill Clinton.  Esta vez hay un legítimo derecho de mirar con cuidado al Norte, donde se juega la suerte tanto de la región como del mundo entero.

En esta ocasión, vale la pena que analicemos cuál es el mundo que desde nuestro país queremos ayudar a construir. Y, una vez más, las opiniones entre nosotros son bien diferentes. Aunque parezca inverosímil, en Colombia algunos compatriotas siguen cada información sobre Trump con la veneración del ‘Respice Polum’, doctrina de subordinación propuesta por Marco Fidel Suárez. Por fortuna, parecería que la gran mayoría de nosotros, sintonizados con la opinión pública mundial, experimentamos cierta angustia existencial, que recuerda al filósofo Jean-Paul Sartre.

Y fue precisamente este pensador existencialista, quien pronunció una frase memorable, que el mundo podría revisar hoy con esperanza. "El hombre vive alienado, pero antes de alienarse fue libre; es posible la alienación porque antes existió la libertad; lo que hay que hacer es volverla a conquistar" -dijo el filósofo francés. Más adelante, en una entrevista de 1975 (‘Autorretrato a los setenta años, entrevistado por Michel Contat), Sartre explicó el concepto de alienado. “Yo por alienado entiendo loco o enfermizo, o sea que sería algo así: El hombre está enloquecido, pero antes de su locura fue libre” –afirmó.

Y, recogiendo la explicación de Sartre, uno diría que el gobierno ‘americano’ está alienado o en camino de serlo. Pero, cuando Sartre afirma que el hombre fue libre y solo debemos recuperar su libertad, esto también aplica a ‘América’. Los EE.UU. han sido desde sus comienzos un faro de libertad y democracia. Esta afirmación se corrobora al leer el libro de Alexis de Tocqueville, quizás el más brillante analista político del Siglo XIX: ‘La democracia en América’.   

Y reflexionaba de Tocqueville, cuando comparaba a la nación americana de principios del Siglo XIX con la sociedad francesa: “La influencia del dinero comienza a sentirse en los asuntos del Estado. El negocio es una fuente nueva que se abre a los poderosos, y los financieros se convierten en un poder político que se desprecia y adula al propio tiempo”. Era claro el papel de referente democrático que jugaba entonces Washington comparado con París. Hoy los roles se han invertido, pero la afirmación de Tocqueville deja claro que la libertad sí ha existido largamente en América...  se puede recuperar.

Volvemos a releer a Sartre: “La guerra (se refiere a la Segunda Guerra Mundial) me reveló ciertos aspectos de mi mismo y del mundo. Por ejemplo, es ahí que conocí la alienación profunda que era la cautividad, es ahí que conocí también la relación con la gente, el enemigo, el enemigo real, no el adversario que vive en la misma sociedad y que te ataca verbalmente, sino el enemigo que puede hacerte arrestar y llevar a la cárcel con una sencilla señal de la mano a los hombres armados”. Nuevamente, aquí, un filósofo francés, del mismo país que ‘condecoró’ a los EE.UU. con la Estatua de la Libertad, parecería predecir la turbación actual en ‘América’.  

Pero los EE.UU., tal como postula Sartre, están desde ya empezando a luchar por recuperar su libertad. Ante las imposiciones autocráticas de Trump, un juez federal accedió a la solicitud del Estado de Washington de una medida cautelar que impida su aplicación. Y aunque la Casa Blanca trató de apelar la decisión, acaba de recibir una respuesta negativa del Tribunal de Apelaciones.

Y no solo son los estados federados, el poder judicial, los medios masivos de comunicación y las asociaciones de mujeres quienes luchan por la libertad. También son los empresarios. Como ejemplo de esto, 97 empresas tecnológicas, incluidas Apple, Facebook, Google, Microsoft y Twitter, han apelado ante la justicia de Estados Unidos para anular el decreto anti-inmigración del presidente Trump. La demanda busca no solo defender la constitución de su país sino preservar la competitividad misma del sistema democrático.

Estos son, en breves pinceladas, los rasgos de ‘los caminos de la libertad’ en la ‘América del siglo XXI. Y no es coincidencia. Así se llama la trilogía sobre el tema de Sartre, como también se llama así una de las obras del reconocido filósofo británico, Bertrand Russell.  

Russel decía en la introducción de su libro homónimo 'Los caminos de la libertad': “La gran mayoría de los hombres y de las mujeres, en tiempo normal, pasan a través de la vida sin contemplar ni criticar, en general, ni sus condiciones propias ni las de los demás. Se encuentran colocados en cierto lugar de la sociedad y aceptan lo que cada día aquélla les ofrece, sin hacer algún esfuerzo por pensar más allá de lo que requiere el momento inmediato”. Se trata del fenómeno de la acomodación al sistema, la ley del menor esfuerzo. Quizás este libro paralelo de Russel termine de explicarnos por qué algunos ciudadanos del mundo se identifican o al menos toleran a personajes como Trump.

 

 

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