Venezuela: Más allá del petróleo se espera una democracia

¿Qué ocurre cuando la democracia obtiene un lamentable segundo y se vuelve servil de una economía extractiva como el petróleo? 

Andrés Vargas Ferro
Andrés Vargas Ferro
Politólogo y periodista
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30 de Junio de 2017

Son decenas los videos que circulan en la prensa internacional en donde se muestra la fuerza desmedida de la Guardia venezolana y los medios locales e internacionales señalan 75 muertos desde que comenzaron las protestas en abril. Muchos venezonalanos escapan de la represión y se refugian en ciudades como Cúcuta o Bucaramanga; entre 2014 y 2017, en dichas ciudades ingresaron más de 260.000 venezolanos según cifras de Migración Colombia. 

Pero qué está pasando en Venezuela, que a la cabeza tiene un Gobierno “rico”, que se olvidó de los principios y de la vida.

El actual sistema económico internacional, en el cual la industria petrolera es una de las protagonistas, tiene sus grandes pilares constituidos en la oferta y demanda que incentivan o desestimulan los precios del barril; por inventarios, insumos y el nivel de la producción. No escapan tampoco las decisiones políticas de la mayoría de los gobiernos y se forman los carteles que giran en torno a lo económico y nos sumergen en una democracia ferozmente capitalista.

Ese el problema cuando la democracia ocupa un lamentable segundo lugar, sus valores dejan de ser los principales para construir sociedades interesantes y justas, se vuelven serviles netamente a la sombra del valor extractivo, que cuando en la fórmula se agrega un gobierno corrupto y adicto al petróleo, resulta en lo que está pasando hoy en Venezuela.  

Los tomadores de decisiones de Venezuela eligieron al poder económico cayendo seducidos por los barriles del petróleo y olvidaron el espíritu de la democracia y se quedaron cojos porque la economía trae el bienestar, pero es el buen gobierno el que permite el sostenimiento de lo que en la historia reciente se ha ganado con tanto esfuerzo gracias a gobiernos progresistas y ciudadanos activistas: derechos, libertades, integración de la diferencia, participación, balance en el poder y elecciones.

El balance de poder en Venezuela está inclinado hacia el administrativo, parece una vieja monarquía, leonina, aquellas repudiadas por los libertadores como Bolívar que dieron su sangre, Venezolana, para acabar con la tiranía. El petróleo, el dinero, el recurso en Venezuela es un fin último para alimentar un chavismo burgués y se les olvida lo más importante para su gente: la vida, dignidad y los derechos humanos.

Entonces, ¿El petróleo es el fin último? Parece que sí, “Chaviburgues, chaviburgues”, gritan en las calles no sólo de Venezuela sino de elegantes ciudades europeas donde los familiares de los hijos chavistas gastan el dinero del recurso en los sectores más caros; en vinos y comida. Más grave aún son las multitudes sofocadas en Caracas que pelean con su vida por derrocar “al rey”, parece un viejo cuadro de la revolución francesa y sólo falta que Maduro diga, como aquella caprichosa, "que les den pastel”.

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