Una voz santandereana que le canta a Violeta Parra

Por eso, Adriana, es momento que la rebeldía que se vio en las letras de Violeta Parra mientras cantabas, en un futuro sean las letras escoltadas de esa mezcla de arte popular colombiano pero de tu autoría, y así de esta forma nos acompañe en los conciertos que darás, y cantaremos en las movilizaciones que vendrán en protección del medio ambiente.

Andrés Miguel Sampayo
Andrés Miguel Sampayo
Estudiante de doctorado en Estudios Políticos e Internacionales
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15 de Noviembre de 2017

Arriba en el escenario todos la mirábamos, a un lado en la guitarra Marco Villarreal, al otro lado con un tambor Edson Velandia, de repente Adriana Lizcano dice: “Yo vivo arriba en una montaña de Piedecuesta, pero más arriba tengo un vecino que ve brotar el agua”. Cuando terminó el repertorio que tenía de Violeta Parra con “Volver a los Diecisiete” miró a Edson, y éste le levantó el pulgar, varios sonreímos, y ya muchos estaban aplaudiendo.

Bogotá, sábado 11 de noviembre, Matik Matik (que cada día se parece más al legendario 100Club de Londres) estaba lleno, a reventar, no dejaban entrar gente, unos rolos amigos nos saludaron y nos dijeron: “vinimos por Adriana, es como lo único que se ha hecho en homenaje a Violeta Parra en Colombia, pero tenemos que irnos, uno de nuestros amigos no lo dejan entrar, el aforo se completó”. Adriana Lizcano es santandereana, su primer concierto cantando las canciones de Violeta Parra fue en la Casa Cultural Kussi Huayra en el sur del Área Metropolitana de Bucaramanga, repleto también.

Entre canciones, de Adriana salían frases como “Violeta Parra investigó la música popular de Chile, quería que las historias de los campesinos se escucharan más allá de sus cultivos”, esto da a entender que Violeta sacó los sonidos de las tierras rurales chilenas. Pensamos por un momento que Violeta era la que hablaba y no Adriana. No es por nada, yo siempre he dicho que el acento santandereano y el chileno se parecen por su golpeado al hablar.

“Entonces corre la sangre 
no sabe el indio qué hacer 
le van a quitar su tierra 
la tiene que defender 
el indio se cae muerto 
y el afuerino de pié 
levántate Manquilef.”

Arauco tiene una pena, la voz de Violeta, perdón de Adriana, resuena y visita uno a uno los oídos de los que miran al frente sin discrepar, miré alrededor para verificar lo que veía, y a pesar del estatus del miembro que toca el tambor, que ya hace parte de la realeza indie del norte de Sudamérica, la notoriedad de Lizcano aumentó, y no mermó. Hubo una maniobra después que desató la llegada de “Run Run se fue pa'l Norte” que me transportó (Barrancabermeja años 90, cuando me encerraba en mi cuarto a ver videos de MTV) al 'unplugged' de Alice in Chains cuando las tres guitarras estaban en escena con la canción 'Angry Chair', acá los tres estaban en las mismas pero en español, no era necesaria la batería.

El rumor de la música cesó, y el verdadero golpe estaba por venir, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos le ferió a los árabes por 1.000 millones de dólares el páramo de Santurbán para que saquen el oro que quieran y atenten contra el agua de los santandereanos, mientras algunos lacayunos en cabinas de radio de Bogotá repiten al unísono que una minoría en territorio no puede tomar decisiones por la mayoría de los colombianos. Como quisiera verlos decir lo mismo si les da por sacar oro en una de las montañas que rodea el Embalse de San Rafael.

Por eso, Adriana, es momento que la rebeldía que se vio en las letras de Violeta Parra mientras cantabas, en un futuro sean las letras escoltadas de esa mezcla de arte popular colombiano pero de tu autoría, y así de esta forma nos acompañe en los conciertos que darás, y cantaremos en las movilizaciones que vendrán en protección del medio ambiente, y las injusticias que seguirán golpeando.

Foto: Manuel Ferro