Modernización de la refinería de Barranca: el nuevo chantaje a las comunidades

La modernización de la refinería de Barrancabermeja es un proyecto prioritario desde los 90 y se ha aplazado desde 2007, entre varias razones, por el desfalco de Reficar. Ahora, Ecopetrol dice que solo es posible si se hace fracking en el país. Un chantaje que no mide las consecuencias que esta técnica puede traer para el medio ambiente y las comunidades. 

Yessica Prieto Ramos
Yessica Prieto Ramos
Coordinadora de Investigaciones de Crudo Transparente
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27 de Julio de 2017

La semana pasada el presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, afirmó que el Proyecto de Modernización de la Refinería de Barrancabermeja (PMRB), solo sería posible si se implementa el fracking en el país. Más allá de la discusión sobre la pertinencia de la modernización de la planta, debate de otra columna, el chantaje no puede ser la vía por medio de la cual, la estatal petrolera adelante su diálogo con las comunidades.

El PMRB se planteó desde 2007, junto también a la modernización de la Refinería de Cartagena. Ambos proyectos tendrían un costo estimado para el país de 7 mil millones de dólares. Se habló de lo estratégico de la obra para el país y se adelantaron los procesos necesarios para llevarlas a cabo.

Ha pasado una década desde ese entonces y aún no se ejecuta la obra por dos razones: primera, el esfuerzo se concentró en Reficar, donde la corrupción y la pésima planeación se apoderaron de los ejecutores de la obra, generando un sobre costo de 17 billones de pesos, según la Contraloría. Desfalco que aún no arroja responsables.

Segundo, la caída de los precios internacionales del barril de petróleo a finales de 2015, obligó a Ecopetrol a frenar el proyecto y concentrar sus energías en aumentar la exploración y la producción de los campos bajo su poder. Había que proteger las finanzas de la empresa e invertir estratégicamente para evitar una crisis que pusiera a tambalear las finanzas nacionales. Cosa que tampoco sucedió. 

Pese al panorama anterior, a los barranqueños, ni al país, Ecopetrol no les ha hablado claro.  Alimentó durante años la eventual ejecución del PMRB; situación que hizo que los empresarios invirtieran durante el último lustro cerca de 200 mil millones de pesos en la construcción de hoteles, oficinas, restaurantes y demás infraestructura para atender la demanda de los futuros empleados del complejo. 

La ciudad está sumergida en la crisis: 23% de desempleo, familias al borde de la quiebra porque no han podido pagar los créditos que pidieron para ampliar sus negocios y ahora se les dice que si no hay fracking en el país, entonces el PMRB no va.

Así no se dialoga con las comunidades. Pareciera que años de conflictividad social, no le han enseñado nada a la petrolera. El chantaje no puede ser la vía para que los pobladores de las zonas de influencia sigan aceptando la industria.

El debate sobre fracking no se ha adelantado en el país. Es una técnica polémica, agresiva con el medio ambiente y las comunidades. El Estado no cuenta con instituciones capaces de monitorear las actividades de las empresas que utilicen esta tecnología de extracción.

Para encontrar consenso, hay que hablar claro, directo, no engañar, ni chantajear. Abramos los escenarios para debatir con argumentos, estudios, sobre esta técnica en el país. Que sean las mismas comunidades, con toda la información de pro y contras, las que decidan si están dispuestas a asumir los riesgos e impactos que esta clase de explotación traería para los territorios. Son ellas, finalmente, las que conviven a diario con lo bueno y lo malo de la industria, y son ellas quienes deben decidir.

El PMRB no puede estar sujeto a chantajes, no jueguen con las comunidades.

Para mayor información sobre  fracking y sus impactos, lo invito a leer:  y a visitar