LO BUENO, LO MALO Y LO FEO (del gobierno Santos para Santander)

Un análisis del desarrollo de la infraestructura de transporte en Santander durante el gobierno Santos.

Felix Jaimes
Felix Jaimes
VP en la Cámara de Comercio Bucaramanga
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09 de Agosto de 2015

Hace un lustro, Juan Manuel Santos Calderón, se posesionó por primera vez como Presidente de Colombia y su gestión, en general, se ha examinado casi exclusivamente desde el proceso de paz, ignorando otros importantes campos como el desarrollo de la infraestructura de transporte de Colombia, y en especial el tema vial en Santander, análisis que a continuación me propongo hacer.

De lo bueno, podemos afirmar que su gobierno concentró esfuerzos en sus primeros cuatro años en dos puntos: primero a resucitar los diseños, es decir a superar la aberrante estrategia concebida en el gobierno Uribe de contratar obras sin diseños y que nos dejó en Santander enormes fracasos como el Plan 2.500 y la Doble calzada Bucaramanga – Cúcuta. Y Segundo: a estructurar desde el punto de vista técnico, jurídico y financiero el más ambicioso y serio plan de concesiones viales, para dotar al país de una malla de dobles calzadas, para interconectar los centros de consumo con los puertos.

El Plan Integral de concesiones 4G - de cuarta generación – se denominó así para diferenciarse de los modelos de concesiones de primera, segunda y tercera –montados desde la administración Samper hasta la de Uribe- que por la improvisación, el desconocimiento y el afán de adjudicar dejaron más líos que soluciones, como la sufrida concesión Zona Metropolitana de Bucaramanga ZMB, que aún no termina las obras que debió concluir hace cinco años.  

El Plan de Concesiones 4G, cuya responsabilidad está a cargo de la Agencia Nacional de Infraestructura ANI, se concibió para ser ejecutado por olas y asciende a un valor total aproximado de 72 billones. A Santander le correspondieron las siguientes cinco: 1) La Doble Calzada Bucaramanga – Barrancabermeja – Yondó; 2) La vía Bucaramanga – Barbosa; 3) La Doble Calzada Barbosa- Zipaquirá; 4) La vía Bucaramanga – Pamplona y 5) La vía Duitama – Pamplona. De las cinco mencionadas, gracias a Dios, clasificamos con la de Bucaramanga – Barranca – Yondó en la primera ola.

Dentro de lo bueno, también cabe destacar además de la creación de la ANI, la expedición de la Ley de Infraestructura, la Ley de Asociaciones Público – Privadas, la agilidad en la expedición de licencias ambientales, la contratación de obras para la navegabilidad del Magdalena, el apoyo al proyecto Yuma y desde luego el liderazgo del Vicepresidente Germán Vargas Lleras.

Lo malo. Grave para Santander que cuatro de los cinco proyectos para concesionar hubieran quedado para ejecutarse en la segunda ola, justo ahora que se redujeron los ingresos de la nación por la caída del precio del petróleo. Urge manifestar que no sólo está en riesgo la disminución de las características técnicas de estos proyectos, sino el aplazamiento de su ejecución, en el evento en que el Ministerio de Hacienda no dé luz verde a los recursos necesarios y que nuestros parlamentarios se duerman para exigirlos.

De lo malo también, bien importante es señalar que de los cuatro proyectos mencionados, ya no se habla de dobles calzadas sino de construcción de terceros carriles, de rehabilitación, de mantenimiento y de ampliación, debido a órdenes que se dieron porque el dinero no alcanza para ejecutarlos como inicialmente se concibieron.

Lo feo. Creer que la transparencia en la contratación pública se logrará con la utilización de un polígrafo es horrible, absurdo y producto de la ignorancia. No se puede olvidar y conviene tener presente siempre, que la clave de la transparencia está en los pliegos. Es feo también ignorar cómo se están contratando a dedo las obras viales en las regiones, así como también es feo los escándalos de corrupción en Brasil, Panamá y España con Odebrecht, Hidalgo e Hidalgo y Ferrovial, tres de los grandes concesionarios internacionales, presentes en Santander.

En conclusión, si bien es cierto el balance de obras de transporte, especialmente viales, del gobierno Santos para el occidente, centro, costa atlántica y sur de Colombia ha sido muy bueno, con el nororiente el Presidente Santos continúa en deuda. Guardamos, eso sí, la esperanza de que le cumpla a los santanderes y a que la Bucaramanga que él visitó, durante el invierno del 2010, nunca más vuelva a quedar totalmente aislada del resto del país. Reconocemos, que a pesar de los esfuerzos, continuamos teniendo indicadores de desarrollo de primera con vías de tercera.