Las cuentas pendientes de la obra del estadio

La alegría de los hinchas del Atlético Bucaramanga por la entrega del remodelado estadio tendrá un amargo sabor cuando se empiecen a conocer las irregularidades que hubo alrededor de la remodelación del Alfonso López.

Christian C. Luna
Christian C. Luna
Politólogo
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04 de Septiembre de 2017

La alegría de los hinchas del Atlético Bucaramanga por la entrega del remodelado estadio tendrá un amargo sabor cuando se empiecen a conocer las irregularidades que hubo alrededor de la remodelación del Alfonso López, y como pasa en estos casos suele haber politiquería de por medio. El justificado alboroto que rodeó la esperada entrega del Estadio Alfonso López, ha desviado la atención de los múltiples problemas a los que se continúa enfrentando esta megaobra, todo por cuenta de los reiterados incumplimientos del contratista Unión Temporal Reforzamiento 2015.

Desde el inicio el proceso contractual que dio lugar al contrato 766 de 2015, que formalizó la construcción de las obras de reforzamiento estructural y adecuación de la Villa Olímpica del municipio de Bucaramanga, fue objeto de cuestionamientos de diferentes sectores, entre los que se destaca Transparencia por Santander; resultaba sospechoso que para una obra de $15,353,223,755 se presentara un único oferente, la Unión Temporal Reforzamiento 2015.

Curiosamente no es la primera vez que una de las empresas (INGREAM S.A.S) que conforma la mencionada Unión Temporal tiene la suerte de ganar un número importante de procesos contractuales. Mientras Richard Aguilar fue gobernador, particularmente entre 2013 y 2015 INGREAM tuvo contratos con el departamento. Además, en algunos de esos contratos también fueron únicos oferentes.

Se conoció también que superada la etapa pre contractual que dio lugar a la suscripción del contrato 766 de 2015,  a tan solo días de iniciarse la obra, una de las empresas contratistas cedió su derecho de participación a MOVIPETROL S.A.S., empresa que también ejecutó contratos con el Departamento durante el mismo período (2013-2015).

Cuando ya Movipetrol estaba montada en el negocio, para la ejecución de la obra, fue necesario realizar una anticipo del 40% al contratista, es decir, con un porcentaje de 0% de ejecución el contratista ya había recibido la suma de $6.111.555.520,90, además de recibir por parte del Departamento una adición de $6.748.154.990,04 el 18 de diciembre de 2015 a pocos días de finalizar el mandato de Richard Aguillar.

Ya con el 90% de los recursos en su poder, la empresa contratista manifiesta al Secretario de Infraestructura, Mauricio Mejía, no tener los dineros para la remodelación del estadio, la declaración fue dada dentro del proceso sancionatorio de imposición de multas por los retrasos causados. 

Es preocupante que a pesar de tantos problemas al contratista se le haya girado el 90% de los recursos; teniendo en cuenta que no solo le ha incumplido al Departamento también han sufrido la misma suerte los proveedores y subcontratistas, quienes preocupados por la falta de pago se vieron en la obligación de acudir a instancias judiciales en contra de la Unión Temporal Reforzamiento 2015. Las autoridades deben poner sus ojos en esta situación, porque el 5 de septiembre del 2017 se terminará el proceso contractual con el departamento de Santander y no está claro quién le va a responder a los proveedores y subcontratistas por lo que se les debe.

El Departamento tendrá que actuar con la misma firmeza con la que procedió con el interventor de este contrato, al que le liquidó unilateralmente como sanción por incumplimientos en salarios y prestaciones sociales. En palabras del mismo Secretario Mejía para garantizar el cumplimiento de cada una de las obligaciones a cargo del contratista, entre las que se encuentra el paz y salvo con proveedores y subcontratistas.

Sigue siendo alarmante que estos hechos se presenten en Santander, esta es la herencia que nos dejó el gobernador Richard Aguilar, que en su momento fue el consentido del presidente Santos y hoy el candidato al senado en Santander de Vargas Lleras. Invito a la opinión pública a que ponga sus ojos sobre este caso y a las autoridades competentes a que investiguen a profundidad, porque, una vez más nos damos cuenta, así como en el caso de Odebrecht, que donde están los amigos de Vargas Lleras y Santos la transparencia se va de vacaciones.