El megalómano alcalde de Barrancabermeja

Es una estupidez la revocatoria que le quieren montar a Darío Echeverry, más si esa revocatoria la lidera Yidis. No tumbaron a Elkin Bueno que fue destituido por corrupción y fue elegido para un tercer periodo en el que no hizo nada. Pero si bien Darío está resultando igual de ineficiente, es mejor el debate.

Óscar Sampayo
Óscar Sampayo
Politólogo
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24 de Noviembre de 2016

La verdad es una gran estupidez la revocatoria que le quieren montar a Darío Echeverry, más si esa revocatoria la lidera Yidis Medina. No tumbaron a Elkin Bueno que fue destituido dos veces por corrupción en los 90 y fue elegido para un tercer periodo en el que no hizo nada tampoco, pero si bien Darío está resultando igual de ineficiente, es mejor dar el debate que buscar la revocatoria.

Hace un año algunos barranqueños teníamos la impresión que la elección de Darío Echeverry como alcalde de Barrancabermeja era la oportunidad para que alguien con formación académica y conocimiento de ciertas realidades del Puerto Petrolero, afrontara y liderara la crisis institucional y económica que padece la ciudad, creímos que el candidato Echeverry era la mejor opción entre el policía recién llegado, la viuda oportunista y Jonathan, el consentido de Elkin Bueno.

Hoy, 11 meses después de su posesión como alcalde de Barrancabermeja, Darío ha designado en su gabinete como Jefe de Control Interno Disciplinario a personajes como Kyra Catherine Benítez González, evidenciando la improvisación de su gestión y su gabinete, pues el entendimiento de la nueva funcionaria sobre el tema disciplinario deja mucho que desear en sus declaraciones: “Es un tema muy complejo, como su palabra lo dice, Control Interno de la administración, disciplinario, es la disciplina de los servidores públicos que trabajan en la administración”1.

En un caso más reciente, está el tema de las ambulancias donde aparece Darío con su familia2, culto a la personalidad del burgomaestre, como si el dinero hubiera salido de su bolsillo. Señor Alcalde, le recuerdo que la plata para comprar esas ambulancias proviene de los impuestos que pagan con mucho esfuerzo los habitantes y empresarios de Barrancabermeja. Como dice el escritor Pedro Arturo Aguirre: “No cabe duda que el culto a la personalidad del gobernante es tan viejo como la humanidad misma, pero la práctica moderna de adorar a un dictador se inspira más concretamente en el culto al dios-héroe heredado de Alejandro Magno y sus sucesores helenísticos3”. ¿Qué busca Darío, que lo adoremos? Barrancabermeja puede ser una democracia chambona, pero es nuestra, y los periodos de gobierno duran 4 años, por sí algo.

Con todo lo anterior, una duda final, ¿la empresa Parex, le suena? Sí es así, ¿qué relación existe entre la administración local y dicha compañía que quiere fracturar el territorio del Magdalena Medio?

El agua de Barrancabermeja se muere alcalde, ¡no se le olvide!

 


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