Alejandro Ordóñez: un fundamentalista peligroso

La importancia del pluralismo en las sociedades democráticas se fundamenta en la experiencias históricas donde el odio a lo diferente se ha convertido en una fuerza asesina que encuentra legítimo destruir todo aquello que se considera fuera de lo normal, indigno de ser preservado.

Alejandro Alvarado Bedoya
Alejandro Alvarado Bedoya
Abogado e Historiador
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24 de Abril de 2017

La importancia del pluralismo en las sociedades democráticas se fundamenta en la experiencias históricas donde el odio a lo diferente se ha convertido en una fuerza asesina que encuentra legítimo destruir todo aquello diferente o indigno de ser preservado.  Alejandro Ordoñez, fue destituido por haber amañado el poder a su favor, es un hombre que arraiga todo aquello que es peligroso y letal en nuestra sociedad, pues sus seguidores son unos fanáticos, fundamentalistas escasamente ilustrados, son seguidores ciegos conducidos como rebaño por un pastor que se ha juntado con los políticos paramilitares que desmembraron todo aquel que se les paró en medio de sus intereses.

Personas como Alejandro Ordoñez acuden sin sonrojarse a la mentira y la manipulación, junto al Centro Democrático llevarán al país a un nuevo ciclo de violencia si no actuamos ahora. La relevancia del Estado laico, de separar la religión y el poder se torna más urgente que nunca, y sin embargo estamos lejos de entender por qué debemos sacar la camándula y los pasajes bíblicos de todo acto de poder político, debemos sacar a cristo de los úteros de las mujeres, debemos liberar la educación del canon religioso, debemos liberar nuestras políticas de salud de aquellos vendedores de la vida eterna, no es una guerra contra la religión, aquel que quiera creer, que lo haga dentro de sus iglesias, pero la política se relaciona con el interés público, y no hay espacio en el interés público para una fe o culto determinado.

Como país necesitamos más voces como las del ministro Alejandro Gaviria, hombre honesto, liberal, inteligente, antítesis absoluta de las ciegas obsesiones de Alejandro Ordoñez, un hombre acomodado con esos poderosos del país que se han robado lo público pero financian la fe, Ordoñez es amigo de hombres poderosos que asesinaron y se apropiaron de los campos colombianos, pero que tal y como sucedió con Laureano Gómez, están dispuestos a llevar una cruzada contra un "monstruo comunista", imaginando un invento macondiano, con tal de justificar la violencia y la depredación en su favor.