Una carambola a tres bandas: São Paulo invierte en Agricultura Familiar

São Paulo fue merecedora del “Reto a Alcaldes de América Latina y el Caribe” con una iniciativa en la cual la gran ciudad fortalecería la cadena de valor de la agricultura local, promoviendo el uso sostenible de la tierra y las oportunidades de empleo rural agrícola, mediante la creación de una plataforma digital de intercambio de la finca a la mesa.

Natalia Gomez Muñoz
Natalia Gomez Muñoz
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09 de Diciembre de 2016

Recientemente la ciudad de São Paulo, Brasil, fue merecedora del premio Filantropías Bloomberg, “Reto a Alcaldes de América Latina y el Caribe” (que premia ideas innovadoras promovidas por Alcaldes de ciudades del mundo), con la iniciativa llamada “Sao Paulo: Growing Farmer’s Income, Shrinking Urban Sprawl (su nombre en inglés), que en español equivaldría a algo así como São Paulo: Aumentando el Ingreso de los Agricultores, Reduciendo la Dispersión Urbana. [1]

Uno podría preguntarse qué tiene que ver una ciudad como São Paulo con la agricultura familiar, o mejor, por qué le importa a una ciudad cosmopolita como Sao Paulo la suerte del pequeño agricultor?

Pues lo bonito del asunto es que una organización como Filantropías Bloomberg resuelve premiar en un concurso para destacar iniciativas innovadoras de alcaldes de grandes ciudades, en las que participaron 290 propuestas de gestión urbana, una iniciativa que le apunta a conseguir logros en tres frentes:

a.) Mejorar los ingresos de los pequeños agricultores y por ende, mejorar el bienestar de familias campesinas pobres.

b.) Resolver un asunto de abastecimiento y proveduria de alimentos de calidad que demanda la creciente población urbana.

c.) Desincentivar la expansión urbana al promover el uso agrícola sostenible de la tierra periférica y el cuidado del agua que abastece a la gran ciudad.

Estamos hablando de una carambola a tres bandas para la ciudad y el campo de São Paulo, con la belleza de que es desde la gran ciudad cosmopolita que se propone y asigna recursos para apoyar a los pobladores del campo vecino y cerrar brechas urbano-rurales. Bonito, cierto?

Se trata de un proyecto que la ciudad de São Paulo espera poner en marcha (de no avanzar en su implementación, el cuantioso premio Bloomberg en efectivo no se desembolsará), según el cual la gran ciudad fortalecería la cadena de valor de la agricultura local, promoviendo el uso sostenible de la tierra y las oportunidades de empleo rural agrícola, mediante la creación de una plataforma digital de intercambio de la finca a la mesa.

La plataforma conectará a agricultores ubicados en las afueras y cercanías de la gran ciudad al creciente número de restaurantes, mercados e instituciones necesitadas de productos de calidad localmente producidos. Esto, con el fin último de generar un desarrollo más inclusivo y, con el tiempo, valorizar el suelo a través del uso sostenible de la tierra y la protección de las reservas de agua que abastecen a la ciudad.

La inspiración de la Alcaldía de São Paulo se basa en la creciente demanda del consumidor urbano por productos de origen local producidos por la pequeña agricultura o la agricultura familiar con los beneficios ampliamente conocidos que esta conlleva, y en la creciente demanda también por productos con sello de comercio justo, economía solidaria, orgánicos y de producción sostenible, entre otros sellos cada vez más apetecidos por el ciudadano consciente del medio ambiente, de la salud y el bienestar, por los que este está dispuesto a pagar.

Una iniciativa como esta, entiende el territorio como un continuo ciudad-campo, donde las fronteras se borran en este caso gracias a la herramienta digital que conecta a la demanda urbana por productos agroalimentarios con la oferta agrícola rural local, y donde las brechas sociales urbano-rurales también se estrechan beneficiando a unos y otros, todos pobladores del mismo territorio que los convoca, identifica y define.

Estas fueron las palabras textuales de parte de la ciudad de São Paulo al recibir el premio:

“Designing value chains in the city is about connecting the dots. We realized that through technology we could address the missing links in the local food production chain.”

Me pregunto ¿qué pensará nuestro Alcalde de Bogotá sobre una iniciativa de este estilo, tan compleja y sencilla a la vez, que aplicaría como anillo al dedo para nuestra ciudad que incluye campo también? Esperemos que São Paulo tenga mucho que ofrecernos en términos de aprendizaje sobre el uso de la tecnología para conectar la oferta y la demanda de alimentos en la ciudad, con las externalidades positivas aquí expuestas, y que una iniciativa como esta sea de interés de los Alcaldes que gobiernan no solamente para los ciudadanos, sino también para los campesinos-ciudadanos asentados en la periferia de las ciudades, de quienes suelen olvidarse cuando de políticas públicas y asignación de recursos se trata.

 

[1] A propósito, Bogota’ también fue finalista en los premios Filantropías Bloomberg por la iniciativa “La Hora Infantil”, una idea por implementar que promueve el acceso amable de niños y jóvenes al colegio en bus, a pie y en bicicleta y, a la postre, su cambio de percepción sobre la ciudad. Otras ciudades favorecidas como finalistas fueron Medellín, Guadalajara y Santiago.

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