Por Paula Alvarez Roa · 09 de Febrero de 2017

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Conocimos de manera sorpresiva el orden del día de la Corte Constitucional.

 

Decimos sorpresiva porque para el martes 7 de febrero la Sala Plena discutiría la demanda presentada por el Senador Jorge Robledo y el ex representante a la Cámara Wilson Arias, que estaba en el despacho del Magistrado Aquiles Arrieta. Y, además, el miércoles 8 de febrero la demanda de otros senadores del Polo Democrático Alternativo, Cumbre Agraria y otras organizaciones sociales y la de la Universidad del Rosario, que estaban a cargo del Magistrado Luis Ernesto Vargas.

 

En común y como algo sorprendente a la hora de la votación hubo empate. Tanto en la que aludía a que las ZIDRES ya eran cosa juzgada, como en la que a través de varios cargos demostrada la inconveniencia que para el campesinado significa que se establezcan esas Zonas y se les propusiera a los campesinos como única alternativa las alianzas estratégicas productivas.

 

La Corte no llegó a una decisión y tuvieron que apelar en ambos casos a un conjuez para los respectivos desempates.

 

Sin embargo, en la discusión del miércoles 8 de febrero, con votación del Conjuez Germán Quintero, la Corte declaró la exequibilidad de las ZIDRES, cerrando de un portazo la aspiración de que los campesinos puedan acceder de manera progresiva a las tierras, ya que con las ZIDRES se concentrará aún más el uso por parte de las grandes empresas -que sin Ley ya se habían valido de diferentes artilugios jurídicos para quedarse con grandes extensiones-.

 

Y ahora, con la exequibilidad, se brinda la seguridad jurídica que requerían para que lleguen nuevas empresas a acaparar, concentrar y privatizar un recurso escaso y que comunidades campesinas como étnicas requieren para desarrollar sus proyectos de vida y contribuir con la soberanía alimentaria del país. 

 

Sin tener una pretensión de análisis jurídico esta opinión (antes de conocer el comunicado de la Corte Constitucional) sí refleja una profunda desilusión con el fallo conocido la noche anterior.

 

Lamentablemente lo que queda en evidencia es que la estrategia jurídica de Brigard & Urrutia al final tuvo éxito, ya que permitió acumular tierras baldías antes de la Ley ZIDRES y con la exequibilidad incentiva a otras empresas a hacer lo mismo y en mayor escala ya que se mantiene la concesión de tierras. Una colega con gran acierto afirmó que esta decisión es la “renovación del Pacto de Chicoral”.

 

Apenas se conoció la noticia las redes sociales de empresarios y promotores de las ZIDRES cundieron en halagos a la Corte.

 

Algo que mostró el resultado del enorme lobby que ya iba inclusive en que el Director de Planeación Nacional promoviera las ZIDRES como pieza central del nuevo Plan Maestro de la Orinoquía, el cual en este año de implementación de las ZIDRES estuvo paralizado al no tener la decisión definitiva de la Corte. Pero ahora, con este fallo histórico de exequibilidad, se da luz verde para que arranque con fuerza.

 

En estos días que tanta fuerza ha tomado la discusión de la corrupción con el caso Odebrecht, amerita a que examinemos que leyes como ésta  también pueden ser promotoras de la corrupción.

 

No son sólo las coimas lo que nos debe indignar, también el que bienes fiscales de la nación como lo son los baldíos queden en manos privadas, pervirtiendo su esencia y funciones social y ecológica.

 

Que personas como Francisco Uribe Noguera del Bufete Brigard y Urrutia tengan éxito y digan que son “abogados sofisticados” que saben cómo hacer una adecuada interpretación de la ley, muestra la fragilidad del sistema.

 

Un efecto colateral de la decisión es que las demandas de nulidad adelantadas por el Incoder en 2013 para recuperar los baldíos muy seguramente quedarán en el baúl de los recuerdos y esas empresas no sólo se quedarán con las tierras sino también con los diferentes subsidios y estímulos que vendrán para “desarrollar el país” con sus monocultivos extensos para el mercado internacional.

 

Esperaremos en próximos días la sentencia de la Corte frente a la exequibilidad para ver con mayor detalle los alcances de la decisión y también la determinación que tomarán frente a la demanda de Robledo y Arias que le advertían a la Corte que este asunto ya lo habían declarado inexequible y por tanto era cosa juzgada. Se esperaría que votaran en consecuencia.