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Lo que viene para el campo con el cambio climático

Los desafios a los que se enfrenta el campo colombiano frente al cambio climático son grandes. Sobre todo si quiere ser ambientalmente sostenible.

Jeimar Tapasco
Jeimar Tapasco
Investigador del International Center for Tropical Agriculture (CIAT)
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13 de Julio de 2016

De acuerdo con la Tercera Comunicación Nacional de Cambio Climático, Colombia emite 224 millones de toneladas de Gases de Efecto Invernadero (GEI), 0.46% de las emisiones mundiales. Se espera que para el año 2030, Colombia emitirá 335 millones de toneladas.

Una cifra retadora frente al compromiso firmado por el Gobierno colombiano en la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) realizada en París en diciembre de 2016: reducir en un 20% sus emisiones de GEI para el año 2030, es decir, Colombia deberá reducir 66 millones de toneladas anuales. Sí la reducción es igual para todos los sectores entonces el sector agropecuario deberá reducir 13 millones de toneladas anuales.

Según la Tercera Comunicación Nacional de Cambio Climático, las actividades del sector agropecuario que más emiten GEI son la ganadería bovina y la fertilización de los cultivos. Es por esto que el país tendrá que hacer un gran esfuerzo para implementar una agricultura sostenible adaptada al clima.

El abanico de opciones a considerar y emprender es tan diverso como desafiante, para lograr que el sector agropecuario logre la meta. Entre ellas está la implementación de sistemas silvopastoriles en ganadería, mejoramiento de pasturas, reconversión de pasturas a cultivos con alto contenido de carbono y con opciones comerciales, como aguacate, mango, cacao, implementación del sistema de Adopción Masiva de Tecnología (AMTEC) en la producción de arroz y reducción de la deforestación para ampliar la frontera agrícola.

De hecho, si se alcanza el objetivo de cero deforestación, con la cual Colombia se comprometió en la iniciativa Visión Amazonía, se podría cumplir más de la mitad de la meta de reducir en un 20% las emisiones de GEI. Las emisiones restantes deberán ser disminuidas mediante alternativas de producción bajas en carbono.  

Si el 5% de los ganaderos incorporan árboles en sus potreros, entonces se podrían reducir 8 millones de toneladas anuales de GEI. Si se duplicara el área anual de cultivos forestales comerciales se podrían  reducir otras 4.5 millones de toneladas. Si el 7% de los ganaderos hiciera un manejo adecuado de las pasturas entonces se disminuirían 2 millones de toneladas más. Si se logran las siembras de aguacate, mango y cacao propuestas en el plan Colombia Siembra, se podrían aminorar 340 mil toneladas anuales adicionales.

La lista de opciones continúa y entre ellas está mejorar los sistemas de producción de panela, el manejo de estiércol, el uso eficiente de fertilizantes, el adecuado manejo del suelo, entre otras.

Hacer realidad estos cambios no sólo trae consigo beneficios ambientales, sino que también traen dividendos económicos. Poner en marcha los sistemas silvopastoriles y las pasturas mejoradas podría incrementar los ingresos netos en 700 mil pesos por hectárea en promedio al año.

Sin embargo, siguen existiendo barreras para su implementación, por ejemplo: poca asistencia técnica, bajo nivel administrativo a nivel de finca, precios inestables, mayor nivel de inversión y bajo interés de los productores en la adopción de innovaciones tecnológicas.

Allí radica la importancia de hacer una inversión a largo plazo: contar con políticas agropecuarias que promuevan un desarrollo bajo en carbono. De hecho, en el Plan Nacional de Desarrollo 2014 -2018 se incluye una estrategia transversal de crecimiento verde, y uno de sus objetivos es avanzar hacia un crecimiento sostenible y bajo en carbono, que a su vez contempla impulsar la transformación de sectores hacia sendas más eficientes y de bajo carbono. Dentro de este, se considera crucial para el sector agropecuario la producción en áreas de vocación, la práctica de ganadería intensiva con sistemas silvopastoriles y el uso eficiente del agua.

La esperanza está puesta en que el Gobierno asigne los recursos suficientes para esta tarea y se direccionen a derribar los obstáculos que impiden la implementación masiva de estas tecnologías sostenibles para el sector agropecuario.

Comentarios (1)

Natalia Gomez Muñoz

17 de Julio

160 Seguidores

Buen artículo, claro y concreto. Si los cálculos del autor son correctos, la meta sería viable si las políticas públicas orientan acertadamente la inversión y los incentivos, además de hacer el control, y el sector privado, incluyendo al pequeño productor, recibe las señales correctas y hace lo propio, lo que le corresponde. Por qué suena tan fácil pero resulta tan difícil de implementar?

Buen artículo, claro y concreto. Si los cálculos del autor son correctos, la meta sería viable si las políticas públicas orientan acertadamente la inversión y los incentivos, además de hacer el control, y el sector privado, incluyendo al pequeño productor, recibe las señales correctas y hace lo propio, lo que le corresponde. Por qué suena tan fácil pero resulta tan difícil de implementar?