El campo tiene más ciudad de lo que parece

El campo se piensa como algo “lejos”. Pero en las ciudades el problema rural está latente.

Jaime Piedrahíta Yepes
Jaime Piedrahíta Yepes
Consultor Desarrollo Rural y Territorial
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18 de Enero de 2017

El proceso de urbanización en Colombia ha sido una de las características dominantes en la ocupación del territorio nacional durante las últimas décadas.

La población colombiana ubicada en las cabeceras municipales pasó de representar el 39,6 por ciento en 1951 al 74,3 por ciento para el censo de 2005.

Tal fenómeno de concentración poblacional ha estado acompañado también por procesos de conurbación.

En la actualidad, existen al menos 22 áreas metropolitanas constituidas o en proceso de creación oficial en Colombia. En estas áreas se encuentran localizados 151 municipios con cerca de treinta y dos millones de habitantes[1].

El área metropolitana de Medellín-Valle de Aburrá, se encuentra ubicado en el segundo lugar de concentración demográfica después de la Bogotá Metropolitana, constituyéndose en un buen ejemplo de lo que sucede con la ruralidad de las áreas conurbanadas de Colombia.

Un reciente estudio realizado para el Municipio de Medellín, en el marco del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Universidad de Antioquia, el cual tuve la oportunidad de dirigir, para la “Caracterización de los Productores Agropecuarios de las Áreas Rurales”[2], presenta las condiciones de evolución y estado actual de los agricultores rurales del municipio.

El proceso de desarrollo social y económico de Medellín y su área rural se encuentra enmarcado en el papel que, en su territorio de influencia, ha desempeñado como centro de atracción demográfica regional, polo de desarrollo económico y de servicios públicos y privados.

En pocas décadas, Medellín pasa de ser un centro poblado a ciudad y luego a centro de área metropolitana, eje de desarrollo regional.

La población de Medellín (durante el último siglo censal - 1905-2005) se multiplica por 59 veces, la del Valle de Aburrá por 45, en tanto que la de Antioquia se ve incrementada 12 veces.

Para el momento actual, de acuerdo con las proyecciones de población del DANE (año 2015), en Medellín se asienta el 38 por ciento de los 6,5 millones de habitantes de Antioquia y en el Valle de Aburrá el 58 por ciento.

Antioquia, conformada por 125 municipios, genera el 13,5 por ciento del PIB nacional. El Valle de Aburrá es el generador del 67 por ceinto del Valor Agregado antioqueño y Medellín aporta el 46 por ciento del V.A. del Departamento.

Dicho proceso ha significado un fenómeno de conurbación que ha llevado no solo a la articulación urbana del municipio con los demás del Valle de Aburrá, sino también con los corregimientos que lo componen.

La situación presentada en las décadas anteriores no se detiene.

De acuerdo con las proyecciones de población más recientes[3], el crecimiento poblacional de Medellín y el área metropolitana continuará y las tasas de crecimiento de los Corregimientos lo hacen a niveles muy superiores que el presentado en las comunas.

Para el período 2005 – 2020, el crecimiento total de población en Medellín ascenderá el 16 por ciento, en tanto que las comunas solo lo hacen en un 8 por ciento y la totalidad de los corregimientos en un 138 por ciento.

Los macroproyectos viales en proceso de iniciación de las “Autopistas para la Prosperidad”, que articulan al Valle de Aburra con el resto del país y el exterior, conllevará a la consolidación del Valle de Aburrá como centro de desarrollo regional y la afectación de las áreas rurales próximas no solo continuará,[4]sino que se expandirá.

Los corregimientos, que en otra época fueron sinónimo de ruralidad productora agropecuaria, con espacios territoriales claramente diferenciadores de las áreas urbanas, se integran cada vez más con éstas. Los territorios destinados a la producción agropecuaria se desplazan a la periferia de las áreas metropolitanizadas.

Se establece entonces lo que actualmente se conoce como agricultura periurbana, categoría de análisis y objeto de tratamiento diferenciado.

La proximidad de la producción agropecuaria del municipio al segundo mercado más importante del país, genera ventajas comparativas para la realización de los productos obtenidos y para el acceso a condiciones de producción. Pero esto también genera serias amenazas.

De un lado, las condiciones del entorno de la producción agropecuaria de Medellín, ubican al municipio en el primer lugar de competitividad a nivel departamental en el sector.

Al mismo tiempo, la presión demográfica y del mercado inmobiliario, así como las alternativas de empleo e ingresos diferentes a los agropecuarios en la inmediata proximidad urbana, son factores que vulneran la sostenibilidad de los pequeños productores periurbanos.

De acuerdo con los censos agropecuarios y con la información primaria obtenida para el estudio, el número de explotaciones agropecuarias se ha visto seriamente reducido. Pasa de 5796 unidades en 1960 a 3952 en 1970 y luego a 2347 en el 2014/15, con una reducción del sesenta por ciento en todo el período.

El proceso de conurbación ha generado, en la ruralidad municipal, una multifuncionalidad que afecta a sus productores agropecuarios.

Para el presente (2016), según información suministrada por catastro municipal para el estudio, más de las tres cuartas partes (77,2 por ciento) de los predios catastrales localizados en los corregimientos y veredas del municipio de Medellín, son destinados a habitación y solo el 17 por ciento son de uso agropecuario.

En las áreas propiamente rurales, de acuerdo con la información primaria levantada para el estudio (2014 - 2015), la mayor proporción (44 por ciento) de los predios estaban destinados a usos habitacionales y para actividades económicas diferentes a las agropecuarias.

En orden de importancia siguen las actividades agropecuarias (36,4 por ciento), áreas naturales (9 por ciento), urbanos (7 por ciento) y en otros usos el resto.

Adicionalmente, el Ordenamiento Territorial (en la búsqueda de la sostenibilidad territorial municipal), amplía la funcionalidad de las áreas rurales mediante destinaciones específicas de usos del suelo con propósitos de manejo biofísico adecuado y la proyección de la expansión urbana.

En la actualidad, el microfundio domina el escenario de producción agropecuaria de Medellín.

El 85 por ciento de las parcelas dedicadas a la producción agropecuaria están ubicadas en áreas inferiores a 6000 metros cuadrados. Tal es el resultado del proceso de fraccionamiento de la propiedad rural impulsado por la acelerada valorización de la tierra y su libre mercado.

Los ingresos de los pequeños y medianos productores agropecuarios de Medellín no llegan en promedio al nivel de salario mínimo. La actividad productiva basada en la generación de productos agrícolas o pecuarios, representa solo una reducida proporción del total obtenido por la unidad familiar.

Pese a los esfuerzos realizados en las últimas décadas, a través de los Planes de Ordenamiento Territorial municipales y los de las áreas metropolitanas, el proceso de expansión urbana viene devorando las zonas rurales más próximas a los crecientes centros urbanos del país y convirtiendo al campesino allí ubicado en un sector altamente vulnerable.

Aquella visión de la ruralidad como un mundo lejano sometido a pobreza y violencia, se rompe al realizar una visión del entorno inmediato que poseen los espacios donde se asientan las tres cuartas partes de la población nacional.

La sustantiva desaparición de productores agropecuarios, el acelerado fraccionamiento de la propiedad, los precarios niveles de ingreso, la destinación de la mano de obra familiar a actividades por fuera de la unidad de producción, son factores que evidencian la enorme fragilidad de los campesinos quienes son los sujetos soporte de la estabilidad rural.

La marcada multifuncionalidad rural, evidenciada en un contexto urbano y metropolitano, con papeles de producción, pero también como actor clave para la sostenibilidad ambiental y social, es determinante para el desarrollo equilibrado y el bienestar de quienes compartimos el mismo territorio.

El solo ordenamiento territorial, sin el acompañamiento de instrumentos y medidas que limiten la expansión urbana y permitan el desarrollo integral de los productores agropecuarios en aras de su sostenibilidad y la de quienes ocupan los territorios urbanos, son insuficientes para el logro de la sostenibilidad requerida por todos.

Un territorio ciudad sin aire limpio, sin fuentes de agua potable ni zonas verdes, sin paisajes naturales y sin provisión de alimentos sanos y frescos, y con extremas desigualdades sociales, será tarde que temprano un sitio inhabitable.

Lo que suceda en el campo colombiano no es tema de otros… es de todos.

 

[1] Proyecciones de Población al año 2.013.

[2] Jaime Piedrahíta Yepes, Héctor J. Cárdenas M., Gerado Jiménez V.  Municipio de Medellín, Centro de Estudios de Opinión-U de A. Sistematización y Análisis de la Información Primaria y Secundaria Disponible de Variables Socioeconómicas para la Caracterización de los Productores Agropecuarios Rurales de Medellín. Diciembre de 2.016.

[3] Municipio de Medellín. Departamento Administrativo de Planeación. Proyecciones de Población. 2.005 – 2.020. 

[4] Véase estudio: Gobernación de Antioquia, Universidad Pontificia Bolivariana, Universidad de Antioquia. “Análisis de las Implicaciones Sociales y Económicas de las Autopistas para la Prosperidad en Antioquia”. 2.015.