El campesino no es como lo pintan, sino como lo cuentan

Contrario a lo que afirma el DANE, el siguiente escrito busca demostrar la importancia de incluir en el Censo nacional la categoría de campesinado.

Carlos Duarte
Carlos Duarte
Línea de Investigación en Desarrollo Rural y Ordenamiento Territorial del Instituto de Estudios Interculturales - Universidad Javeriana de Cali.
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06 de Diciembre de 2017

Texto escrito por: Carlos Duarte, Eva Ducka, Maria Catalina Goméz Dueñas y Gabriela Recalde Castañeda

El próximo año se llevará a cabo el Censo Nacional de Población y de Vivienda, la principal herramienta que tiene el país para saber cuántos son sus habitantes, quiénes son, dónde residen y cuál es su situación. Sin embargo, los y las campesinas no están identificados en las preguntas propuestas en el censo nacional. A pesar de haber hecho esta solicitud en reiteradas ocasiones, como en la Cumbre Agraria y en los últimos Paros Campesinos, el Gobierno se ha negado a hacerlo.

De acuerdo con la tutela interpuesta por Dejusticia a nombre de Rodrigo Uprimny: “No todas las personas del mundo rural son iguales. Los campesinos y campesinas tienen una identidad propia que los diferencia de otros sujetos del mundo rural, como los indígenas y afrodescendientes. Adicionalmente el campesinado es una de las poblaciones más pobres del país: vive en condiciones de extrema vulnerabilidad.”

Ante esta situación, el siguiente escrito busca demostrar la importancia de incluir en el Censo Nacional la categoría de campesinado. Contrario a lo que afirma el DANE, las preguntas del Censo Nacional Agropecuario (en adelante, CNA), resultan insuficientes para identificar y caracterizar las necesidades de las y los campesinos del país, en tanto población con una identidad cultural diferenciada, como se desprende del concepto del Instituto Colombiano de Historia y Antropología (en adelante, ICANH). Para sostener nuestra afirmación, nos permitiremos aportar a la discusión algunos elementos técnicos que describiremos a continuación y que derivan de un ejercicio de investigación del IEI.

La línea de investigación de Desarrollo Rural y Ordenamiento Territorial del IEI Javeriana-Cali, se propuso identificar aquellas preguntas del CNA que permitían operacionalizar las dimensiones con las que el ICANH definió al campesinado en Colombia y, a partir de esto, construir un índice para medir el nivel de campesinización en el país.

Esta inquietud se derivó del compromiso adquirido por el DANE en el marco de la Mesa de interlocución y negociación interministerial Campesina del Cauca CIMA – PUPSOC/FENSUAGRO, en la cual la entidad demandada se propuso caracterizar al campesinado colombiano a partir de cinco preguntas del CNA. Sin embargo, las preguntas identificadas por el DANE son necesarias más no suficientes para realizar un ejercicio de caracterización del campesinado y su diversidad en Colombia y no apuntan a la construcción de un índice que permita medir niveles de campesinización, y por ende, suministrar insumos para construir políticas públicas que garanticen el goce efectivo de los derechos sociales, económicos y culturales de esta población.

De lo que se deriva nuestro apoyo al objetivo de la tutela de la referencia sobre la inclusión de una categoría censal de autoreconocimiento, así como otras variables, que permita caracterizar a dicha población dentro del Censo Poblacional Nacional.

A continuación, se describen tanto el ejercicio realizado por el DANE, como el del IEI-PUJ, sus alcances y limitaciones.

 

Instituto de Estudios interculturales: propuesta de índice para medir el campesinado en Colombia

A partir de un concepto técnico, el ICANH propone cuatro dimensiones analíticas que permiten definir al campesinado en Colombia de la siguiente forma:

“El campesino es un sujeto intercultural e histórico, con unas memorias, saberes y prácticas que constituyen formas de cultura campesina, establecidas sobre la vida familiar y vecinal para la producción de alimentos, bienes comunes y materias primas, con una vida comunitaria multiactiva vinculada con la tierra e integrada con la naturaleza y el territorio. El campesino es un sujeto situado en las zonas rurales y cabeceras municipales asociadas a éstas, con diversas formas de tenencia de la tierra y organización, que produce para el autoconsumo y la producción de excedentes, con los cuales participa en el mercado a nivel local, regional y nacional.”

Las dimensiones analíticas inmersas en dicha definición son las siguientes:

Dimensión sociológico-territorial:

“Esta dimensión alude a una relación de imbricación del campesinado con la tierra y con las territorialidades atadas a su vez con formas de posesión de la tierra de carácter vecinal o asociativo y de organización social anclada en los núcleos comunitarios y familiares (cuya composición podrá ser variable). Tales características constituyen formas diferenciables de habitar y de transformar la naturaleza a partir del trabajo y de las demás actividades que desarrollan como campesinos. La consideración de esta dimensión procura aportar en la redefinición de lo rural en términos de “resto” poblacional para dar cuenta de la diversidad y complejidad en su configuración.”

Dimensión socio-cultural

“El campesinado se constituye al poner en práctica unas maneras específicas de vivir, de pensar y de estar en las zonas rurales, que se concretan en unas características culturales distinguibles. El autoreconocimiento individual, familiar y comunitario como parte de una colectividad campesina parece de primer orden y fundamental en la construcción de identidades campesinas. La relación con la familia y la comunidad como nodos de la organización social y de trabajo campesino, se articulan a su vez con redes locales y regionales que constituyen culturalmente al campesinado. De allí parte una reafirmación contemporánea, que también dibuja maneras de vida comunitaria diversas que vinculan formas de vecindad, de vida veredal, entre otras; así como formas diferenciadas de vida campesina, por edad o género.”

Dimensión económico-productiva

“Es posible discernir la existencia de una relación de trabajo especial con la tierra como recolectores, cultivadores, pescadores y criadores, de tal suerte, la relación de la vida campesina con su cualidad como productores de alimentos, valores de uso y de materias primas, es central. La relación de trabajo con la naturaleza, implicando manejos de la biodiversidad, para la producción de alimentos y desempeño de servicios, constituyen esta dimensión en la configuración del campesinado; así como las formas diversas de tenencia de la tierra, así como su actividad económica multiactiva y altamente diversificada, en correspondencia con los contextos locales y regionales.”

Dimensión organizativo-política

“Los campesinos se han constituido en dinámicas de participación ciudadana, que han formado parte de la experiencia social en la vida política nacional. Así mismo han desplegado formas de relacionamiento social de larga data que hacen posibles sus vidas colectivas, así como han incorporado renovadas formas de organización social y política para dar respuesta a nuevos contextos. Los campesinos se han constituido desde experiencias político-organizativas que forman parte de lo que son en la actualidad.”

En el caso que da origen a la demanda, se debe tener en cuenta que el Censo Nacional Agropecuario no tiene el objetivo de medir al campesinado del país, tampoco incluirlo como sujeto de medición a partir de la definición y dimensiones propuestas por el ICANH, sino que su diseño se basa en captar información del tomador/a de decisiones sobre las Unidad de Producción Agropecuaria (UPA), lo que deja por fuera a los campesinos sin tierra, por ejemplo. Esto en tanto la UPA parte del supuesto del campesino como productor que puede ser una persona natural o jurídica que toma las principales decisiones sobre el cultivo de plantas, la cría de animales, las prácticas agropecuarias, el uso sobre los medios de producción y la venta de los productos agropecuarios. Consecuentemente, el CNA no es un instrumento que tenga como finalidad contar y caracterizar al campesinado del país, pues se centra, principalmente, en la dimensión económica-productiva.

Contrario a esto, el IEI retoma las dimensiones analíticas elaboradas por el ICANH con el propósito de identificar aquellas preguntas del CNA que permiten operacionalizar los elementos constitutivos de cada una. Este paso es fundamental en un ejercicio de medición, ya que aproxima la definición conceptual a unos observables específicos y cuantificables. En el marco de este ejercicio se identificaron las siguientes preguntas como posibles variables que operacionalizan los elementos definitorios de las cuatro dimensiones:

Dimensión sociológico-territorial

  • Pregunta 9: ¿Se siembran cultivos o viveros para autoconsumo o el consumo del hogar?

  • Pregunta 14: ¿Desarrolla actividades de pesca?

  • Pregunta 50: El tipo de semilla que utilizó fue

  • Pregunta 53: La finalidad de la plantación es: (Solo para plantaciones Forestales)

  • Pregunta 76: Durante el 2013, para mejorar los suelos aplicó

  • Pregunta 77: Durante el 2013, los controles utilizados contra plagas, malezas y enfermedades fueron

  • Pregunta 125: Protege las fuentes naturales de agua con

  • Pregunta 127: Ha realizado alguna de las siguientes prácticas de conservación de suelos

  • Pregunta 129: ¿Cuáles de los siguientes productos aprovechó de estos bosques naturales o vegetación de páramo?

  • Pregunta 130: Durante el 2013, para la siembra de sus cultivos o plantaciones forestales, usted transformó, tumbó o taló

  • Pregunta 131: Maneja, reutiliza o elimina los desechos animales y vegetales de las actividades agropecuarias de la siguiente forma

  • Pregunta 132: Maneja, reutiliza o elimina los desechos de plástico, vidrio o PVC, de los productos utilizados en las actividades agropecuarias de la siguiente forma

Dimensión socio/cultural

  • Pregunta 61: El destino final de la producción es:

  • Pregunta 111: Realiza pesca de

  • Pregunta 112: El tipo de arte de pesca es:

  • Pregunta 141: ¿Se hizo trabajo colectivo para realizar las actividades agropecuarias, durante los últimos 30 días? (minga, mamuncia, convite, yanama, mano volteada, get together, etc.)

  • Pregunta 157: ¿Qué otras actividades se desarrollan en esta Unidad Productora?

  • Pregunta 160: Condición de ocupación de la vivienda:

  • Pregunta 162: Material predominante de las paredes exteriores:

  • Pregunta 162: Material predominante de los pisos

Dimensión organizativa/política

  • Pregunta 15: Para el desarrollo de sus actividades agropecuarias usted está organizado como

  • Pregunta 16: Cuántas personas toman decisiones sobre la actividad que se realiza en la UPA?

  • Pregunta 134: Actualmente el productor pertenece a alguna de las siguientes asociaciones

Dimensión económica/productiva

  • Pregunta 9: ¿Se siembran cultivos o viveros para autoconsumo o el consumo del hogar?

  • Pregunta 10: ¿Se siembran cultivos o viveros para la venta o trueque?

  • Pregunta 14: ¿Desarrolla actividades de pesca?

  • Pregunta 35: ¿Cuál es el área del predio o parte de predio que conforma la unidad productora agropecuaria?

  • Pregunta 39: ¿Cuál es la forma de tenencia de la tierra de este predio?

  • Pregunta 48: El cultivo o plantación está

  • Pregunta 61: El destino final de la producción es

  • Pregunta 62: ¿Existen frutales y forestales dispersos?

  • Pregunta 78: ¿Durante los últimos 12 meses ha tenido ganado bovino? (terneros, becerros, novillos, toros, vacas)

  • Pregunta 86: ¿Durante los últimos 12 meses, ¿ha tenido cerdos(as) o marranos(as) en confinamiento?

  • Pregunta 90: Durante los últimos 12 meses, ¿se han criado gallinas o engordado pollos en galpones?

  • Pregunta 94: Durante los últimos 12 meses, ¿se han criado peces, camarones, ostras o langostinos?

  • Pregunta 101: ¿Tiene búfalos, equinos, ovinos o caprinos?

  • Pregunta 157: ¿Qué otras actividades se desarrollan en esta Unidad Productora?

Luego de identificar estas preguntas se otorgó una puntuación a cada respuesta, en una escala de menor a mayor, en la cual el menor valor se asignó a la respuesta más alejada de la definición del ICANH y el mayor a aquella más próxima, también se asignaron valores intermedios. En este sentido, lo que se crea es un índice de campesinización (expresado en porcentaje) que tiene como referencia un tipo ideal de campesinado, determinado a partir de la definición del ICANH, pero considera la diversidad regional y territorial de esta población. En este caso, los resultados que se presentan fueron calculados para el total nacional a nivel departamental, pero no ofrecen aún medidas diferenciadas a partir de un enfoque territorial; pues para lograrlo es importante tener en cuenta los procesos de poblamiento y el tipo de campesinado que se configura actualmente en cada región, de manera que las escalas y puntuaciones de cada pregunta puedan ser adaptadas y a su vez conserven la comparabilidad. Esto, por ejemplo, es una posibilidad que excede el CNA y la propuesta del DANE, dejando un vacío en la caracterización para la construcción de políticas públicas con enfoque territorial. 

El siguiente cuadro muestra el índice calculado por el IEI.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del Censo Nacional Agropecuario de 2014.

De acuerdo con la tabla anterior, a nivel nacional el índice de campesinización es de 11,6% y el mayor peso se encuentra en la dimensión socio/cultural (4,3%), seguido de la económico/productiva con el 3,6%, la sociológico/territorial (2,4%) y la de menor peso es la organizativo/política con el 1,3%. Lo que evidencia que una medición basada únicamente en la dimensión económica-productiva deja por fuera elementos integrantes del campesinado colombiano. Esta tendencia del orden de participación de cada una de las dimensiones se mantiene en casi todos los departamentos, únicamente en Arauca, Bolívar, Magdalena y Boyacá varían en su distribución.

De este estudio es posible identificar cuatro tipos de índices de campesinización:

  • Índice muy alto, por encima del promedio nacional, es decir, que oscila entre el 20,9%, en el cual se encuentra el departamento del Vichada, y el 16,2%, correspondiente al Chocó. En este grupo también están los departamentos de Guaviare, Arauca, Caquetá y Casanare.

  • Índice alto, que oscilan entre el 14,5%, correspondiente al Cesar, y el 11,8%, correspondiente al Valle del Cauca. En este grupo también entran los departamentos de Quindío, Caldas, Guainía, La Guajira, Amazonas, Bolívar, Norte de Santander, Tolima, Vaupés, Santander, Sucre, Magdalena, Córdoba, Huila, Putumayo, Meta y Cauca; cuyo índice se ubica entre el 13% y 12%.

  • Índice medio-bajo, es decir departamentos que están por debajo del promedio nacional pero sin ser muy inferiores, esto es que oscilan entre el 11,5% que corresponde a Antioquia, y el 7% que corresponde a Atlántico. En este grupo clasifica Nariño, Cundinamarca, Bogotá, Boyacá y Risaralda.

  • Finalmente, se encuentra el índice muy bajo que corresponde a los departamentos que se ubican muy por debajo del promedio nacional, donde solo se encuentra San Andrés, Providencia y Santa Catalina, con el 3,9%. En este caso es claro que la explicación se encuentra relacionada con la alta presencia de población autodefinida como raizal.

Este índice permite considerar un panorama amplio de los departamentos en los cuales deberían enfocarse las políticas públicas de reforma rural, y de cierre de brechas de inequidad entre el campo y la ciudad, no obstante, este ejercicio resulta insuficiente por que no es una caracterización amplia de todas las dimensiones que abarca el tipo ideal de campesinado, lo que se suma a las justificaciones para incluir la categoría en el Censo Poblacional de 2018.

 

DANE: caracterización del campesinado a partir del CNA

El DANE ha propuesto las siguientes preguntas del CNA para caracterizar al campesinado en el país:

  • Pregunta 39: ¿Cuál es la forma de tenencia de la tierra de este predio?

  • Pregunta 61: El destino final de la producción es (se enlistan actividades productivas)

  • Pregunta 134: Actualmente el productor pertenece a alguna de las siguientes asociaciones: (se enlistas organizaciones).

  • Pregunta 179: Usted o algún miembro de su hogar ha vivido alguna de las siguientes situaciones (se enlistan hechos victimizantes).

  • Pregunta 180: ¿Usted o algún miembro de su hogar ha podido retornar a su predio?

En este caso dichas preguntas, aunque permiten hacer una caracterización general del campesinado, no retoman la definición propuesta por el ICANH; únicamente, las preguntas 39, 61 y 134 operacionalizan de manera tangencial las dimensiones sociológico/territorial, económica/productiva y organizativa/política, correspondientes a dicha definición.  A lo anterior se suma el hecho de que realizar una caracterización, no implica necesariamente medir los niveles de campesinización, tampoco contar a esta población pues, como ya se mencionó, la fuente (UPA) y la herramienta (CNA) no fueron diseñadas para satisfacer ese objetivo. Finalmente, las preguntas 179 y 180 apuntan a la caracterización del campesinado con respecto a los impactos del conflicto armado sobre esta población.

En el caso de la propuesta hecha por el IEI, dichas preguntas no fueron consideradas puesto que en el ejercicio de asignar una puntuación para medir el nivel de campesinización, implicaba dar mayor puntaje a aquellas condiciones del conflicto armado que afectaron negativamente al campesinado, lo que alteraba la medición al salirse del margen de la definición del ICANH.  En este sentido, las preguntas 179 y 180 permiten caracterizar más no medir, en función de un tipo ideal, los niveles de campesinización en el país.

Teniendo en cuenta lo anterior y con el propósito de lograr un ejercicio comparativo entre la propuesta del IEI y la del DANE en términos de un índice de campesinización, se calculó un índice a partir de las cinco preguntas retomadas por el DANE, los resultados son los siguientes:

En este caso se podría mantener la tipología del índice, pero se altera la distribución de los departamentos. Adicionalmente, no se diferencian las dimensiones propuestas por el ICANH pues no se cuenta con preguntas que las operacionalicen a todas. Consecuentemente, el índice nacional, según las preguntas propuestas por el DANE, es bastante inferior con respecto al calculado por el IEI (4,2% frente a uno de 11,6%) y los tipos de índice son:

  • Índice muy alto es decir, departamentos por encima del promedio nacional, en el cual para esta medición, sólo clasificaría el Chocó con el 9,7%.

  • Índice alto, por encima del promedio nacional pero no son tan altos, es decir, que oscilan entre el 6,2%, correspondiente al Bolívar y el 4,3%, correspondiente al Vichada. En este grupo también entran los departamentos de Cesar, Magdalena, Guaviare, Arauca, Antioquia, Guajira, Caldas, Norte de Santander, Putumayo, Nariño, Boyacá y Sucre; la mayoría están entre el 5% y 4%.

  • Aquellos que presentan el mismo porcentaje al nacional, es decir, Amazonas con el 4,2%.

  • Índice medio- bajo, es decir que están por debajo del promedio nacional pero no son muy inferiores, esto es que oscilan entre el 3,9% que corresponde a Huila y el 2,4% que corresponde a Quindío. En este grupo también clasifican Tolima, Cauca, Caquetá, Santander, Cundinamarca, Bogotá, Valle del Cauca, Meta, Guainía, Casanare y Córdoba.

  • Finalmente, aquellos que están muy por debajo al promedio nacional, es decir, entre el 1,1% correspondiente a Risaralda y el 0,4% correspondiente a Atlántico. En este caso San Andrés, Providencia y Santa Catalina cuentan con el 0,5%.

Por otra parte, es importante mencionar que ambos cálculos, tanto el realizado con la selección de preguntas hechas por el IEI como el que corresponde a las preguntas identificadas por el DANE, se hicieron con respecto a las UPA que están en territorios de comunidades no étnicas (resguardos indígenas o territorios colectivos). En este sentido, aunque departamentos como el Chocó o Amazonas deberían registrar pocas UPA no correspondientes a comunidades étnicas, lo que muestran los datos es que la mayoría del país cuenta con UPA no étnicas; el promedio nacional es de 96,8% y la mayoría de los departamentos se encuentran por encima de dicho porcentaje, únicamente los departamentos de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y el Atlántico cuentan con porcentajes inferiores (49,31% y 67,19, respectivamente).

Una hipótesis para explicar esta situación puede ser que la definición de las UPA al interior de los territorios étnicos no corresponde a la totalidad del área de los mismos, de manera que es poca la tierra destinada al uso agropecuario en este tipo de territorios, según los criterios del CNA.

 

Reflexiones finales: para que el campesinado cuente hay que contarlo

De acuerdo con los ejercicios exploratorios realizados hasta el momento, desde el Instituto de Estudios Interculturales resulta fundamental contar con un instrumento dirigido exclusivamente a la cuantificación del campesinado en el país, así como a la caracterización de su diversidad.

En este sentido, es importante retomar las dimensiones sugeridas por el ICANH para que sean incluidas en el Censo Poblacional Nacional, de manera que pueda recogerse dos tipos de información: una referida al autorreconocimiento que permita reconstruir la dimensión subjetiva de la definición del campesinado; y la otra referida a las condiciones materiales de producción y reproducción de la población y que facilite reconstruir la dimensión objetiva de dicha definición. Para lograrlo es igualmente importante realizar ejercicios de operacionalización de las dimensiones propuestas por el ICANH que logren cuantificar de manera específica y precisa los elementos centrales de cada una de éstas.

Así mismo, es imprescindible tener en cuenta las diferencias territoriales de poblamiento, producción y organización del campesinado que hay en el país, de manera que la construcción del índice propuesto pueda acomodarse a las mismas y a su vez seguirse mejorando con la información registrada en el Censo Poblacional. Si bien la información proporcionada por el CNA es de vital importancia y actualidad, su objetivo es caracterizar las Unidades de Producción Agrícola (UPA), a partir de la información que proporciona el o la principal tomadora de decisiones sobre ésta, así como otorgar alguna información sobre los núcleos familiares que las habitan, de nuevo a partir de la información que provee el o la tomadora principal de decisiones, sin embargo, no caracteriza al campesinado en función de los elementos culturales, organizativos y territoriales que se construyen a partir de la vida y la economía campesina. Las anteriores afirmaciones se sustentan por los resultados de los dos ejercicios realizados.

Las anteriores afirmaciones se sustentan por los resultados de los dos ejercicios estadísticos efectuados. Sencillamente no tiene ningún sentido para el marco conceptual realizado por el ICANH y el procedimiento propuesto por el DANE, que uno de los departamentos con mayor presencia de comunidades afrocolombianas como Choco obtenga el  mayor indice de campesinización del país. Así mismo, es digno de resaltar que en el primer ejercicio (efectuado por nosotros), en el que se  busco recoger un mayor número de preguntas del CNA ajustadas a los 4 campos del ICANH, los resultados muestren que los departamentos con mayor indice de campesinización sean solamente aquellos que corresponden con la última frontera de colonización (Vichada, Guaviare, Arauca, Caqueta, Casanare y Choco). Como sugieren los resultados anteriores, el ejercicio propuesto por el DANE estaría condenado a no mostrar sino una pequeña parte de las expresiones campesinas: las que se asocian a la información de las Unidades de Producción Agropecuaria - UPAs. Bajo dicha dinámica quedan por fuera numerosas personas y expresiones territoriales que se auto-reconocen como campesinas; por lo tanto, la información recopilada por el CNA, así como el marco metodológico propuesto por el DANE resulta insuficiente y dirigida únicamente a una dimensión productiva, en clave de lo agropecuario.

El panorama anterior, es particularmente grave en una ruralidad como la nuestra donde que no se dejan encasillar en un procedimiento tan arbitrario como obtuso. La realidad del sujeto campesino existe por fuera de la performatividad estatal, sin embargo conviene no perder de vista