¿Cuál es la apuesta de Santos? Un exceso de relatividad

Cuál es a la final la línea editorial para los mega-proyectos de infraestructura, verdes y extractivos del presidente Santos en un contexto que le apuesta a la inclusión étnica, reconociendo la cosmovisión de comunidades indígenas, en donde podrían decidir sobre la viabilidad de los proyectos en el país. 

Andrés Vargas Ferro
Andrés Vargas Ferro
Politólogo y periodista
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10 de Agosto de 2017

Una noticia publicada en El Tiempo el 3 de agosto del presente año, informó como un proyecto de decreto del Ministerio de Ambiente otorga poderes de decisión, equivalentes a una autoridad ambiental, a las comunidades indígenas en Colombia sobre proyectos energéticos, de infraestructura, extractivos y ambientales.

Todo indica que esta iniciativa de MinAmbiente espera incluir y reconocer la cosmovisión de las comunidades, con aspectos espirituales y creacionistas, de la población indígena como una expresión para viabilizar o no, proyectos de desarrollo regional, sin el involucramiento necesario de algún tipo de análisis técnico.

Según la publicación, las comunidades “tienen competencia para administrar, controlar, vigilar y sancionar dentro de su jurisdicción acciones que se adelanten sobre el medio ambiente y los recursos naturales”. Esto bajo el precepto de su cosmovisión.

Es necesario una visión para el desarrollo territorial que fortalezca la participación de la nación que se quiere en el país y más aún de las poblaciones vulneradas. Según un informe de la Organización Nacional Indígena (ONIC) durante 2015, señaló como casi 2000 indígenas han sufrido desplazamiento forzado y se registraron 28 asesinatos, en gran medida por el conflicto armado.

En este contexto es lógico que las nuevas generaciones paguemos esa deuda con una de las comunidades más especiales de nuestro país, pero antes de resolver la posibilidad de llevar una iniciativa como tal, que otorga un poder administrativo tan grande, es necesario generar un debate nacional que permita la inclusión de distintas formas de entender el desarrollo, entre comunidades indígenas y los que no son indígenas.

También es importante entender que hay varias formas de comprender la realidad, pero parece que el proyecto de decreto exalta un exceso de relatividad, que pone en jaque hasta a los grandes proyectos de industrias verdes, de infraestructura y extractivas, que también podrían estar sujetos a la espiritualidad y buen sentir de las comunidades.

El proyecto fue “dado de alta” de la página web del Ministerio. Sin embargo el eco ya pegó negativamente en los diferentes gremios de construcción, petróleo y de energías renovables, quienes no han tardado en reaccionar y algunos argumentan que ese poder ya está incluido en la consulta previa. Esto suma y puede suponer el peor momento político de la industria petrolera, ya que no son sólo los precios del barril que apenas se han asomado a los 50 USD, sino también la fuerte tendencia de las consultas populares que han rechazado por unanimidad, los proyectos extractivos en 7 municipios a lo largo del territorio nacional. Entonces la pregunta del momento es, cuál es la línea editorial del presidente Santos que por un lado le apuesta a la inclusión étnica en un escenario de pos-acuerdos, y por el otro, respalda los gremios extractivos y está intentando limitar los alcances de la consulta popular. Este iniciativa del Ministerio parece que más que una jugada para unir industria y comunidades, los lleva a la profundización de la pugna por la visión del poder político-territorial.

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